La asamblea de Conaprole decidió ayer continuar con las medidas de fuerza, que incluyen trabajo a reglamento por el despido de un operario. Por su parte, la Asociación de Supermercados afirma que el desabastecimiento es importante y los distribuidores amenazan con no repartir si el lunes no hay acuerdo.
Los trabajadores aseguraron el que el suministro de leche está garantizado por el sistema de guardia que está estipulado.
Por su parte, el director de Trabajo Julio Baráibar dijo a radio El Espectador que el diálogo entre los empresarios y trabajadores “está cortado”. El jerarca recordó que el Ministerio de Trabajo intentó arribar a una solución pero no consiguió que las partes acercaran posiciones.
“Una de las posibilidades es crear un tribunal arbitral con delegados de ambas partes y que la decisión del tribunal sea inapelable, pero eso no se quiere implementar”, dijo.
“Las medidas en Conaprole son una locura”, consideró Baráibar. Si bien el jerarca no responsabilizó a la cooperativa de la actual situación, consideró que ésta debería haber medido las consecuencias antes de enfrentarse a un sindicato fuerte que puede frenar exportaciones.
“Conaprole es un barco donde están todos. Los trabajadores, los empresarios, los productores y la gente. Y los trabajadores vienen y agujerean el fondo del barco”, dijo.
Baráibar criticó que ambas partes estén posicionadas en un lugar y no se muestren dispuestas a ceder.
En conflicto se desató luego de que la empresa denunciara ante la Justicia a dos trabajadores porque tenía pruebas de que estaban cometiendo dolo.
La Justicia procesó a uno de ellos con prisión y al otro lo dejó en libertad. Pese a eso Conaprole siguió adelante con una investigación administrativa que determinó que quien había sido eximido de pena judicial tenía de todos modos responsabilidades en la situación, y lo despidió.
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