26 de agosto de 2015 5:00 hs

Todavía hay que crear América Latina. No le hemos sacado jugo a lo que tenemos. Hay todavía muy poca interacción entre los países, muy poco trafico y comercio. Todo se vuelve una lucha "política" o "ideológica", en lugar de ver qué se está haciendo en otros países para usar en el propio. Eso prácticamente no existe, lamentablemente.

"Muchos años echando vaina, como dicen los colombianos", responde el venezolano José Antonio Ríos cuando se le menciona lo extenso de su currículum empresarial. Lideró la expansión del conglomerado de medios venezolano Cisneros; fue CEO de Directv Latinoamérica y director general de Telefónica en Madrid. Además reestructuró las operaciones de Global Crossing en más de 30 países.

Está al frente ahora de los esfuerzos de Celistics –dedicada a la planificación, logística y distribución para la industria de telefonía– por convertirse en "la puerta de entrada para América Latina para todos los que quieran" traer celulares. La semana pasada estuvo en Uruguay, como parte de un periplo de dos meses en los que ha visitado 18 países, para presentar una nueva estructura corporativa que se definió este año. Ahora habla de Grupo Celistics, un holding que nuclea a Sure Destiny (logística internacional) Celistics propiamente dicha (logística y distribución nacional) y Movilway (pagos electrónicos).

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En rueda de prensa, Ríos señaló que durante 2014 Celistics transportó 129 millones de dispositivos –50% más que en 2013– con un valor superior a US$ 2.200 millones en la región, donde maneja entre el 35% a 40% del producto (algo similar sucede en Uruguay). El año pasado registró un incremento de 25% en sus ingresos en relación a 2013, y para 2015 se espera crecer 20%. "Estos son resultados en dólares, lo que significa que en las monedas locales son superiores. En monedas locales estamos creciendo entre 35% y 40%", explicó el ejecutivo.

Según Ríos, 15 días le sobran para entregar un teléfono a cualquier lugar de la región, desde que lo entrega el fabricante hasta que llega al consumidor. En el último tiempo, Celistics amplió su propuesta para "cubrir la última milla" , incluyendo software para gestión de stocks en comercios.

¿Qué llama su atención en la actualidad a nivel de telefonía?
Una de las cosas que hemos notado es la caída dramática en los llamados feature phones, los que no tienen acceso a internet, y una suba proporcional en los inteligentes. Lo otro es el cambio en la rotación de los teléfonos. Antes pasaban entre tres a cinco años antes de que alguien cambiara un teléfono. Hoy estamos ya en los trece meses, y mientras más joven más rápido cambia. En la industria nuestra no se cumple eso de que alguien de trece años no tiene poder adquisitivo. Sí lo tiene y es el que está comprando el mejor teléfono.

¿Quién es la competencia de Celistics?

Es múltiple, es sobre todo local en cada país. Pero a pesar de ser una empresa joven, que nació hace siete años, hemos creado una red que no tiene comparación. Hay gente que puede tener ventajas como más transporte local, pero no hay nadie que lo haga como nosotros.
Las empresas grandes del sector, como DHL y Fedex, trabajan para nosotros. Todos los años dividimos el tráfico internacional entre cinco grandes empresas. No somos dueños de aviones ni queremos serlo.

¿Planean traer Movilway a Uruguay?
Nuestro foco es estar en toda Latinoamérica. La acabamos de comprar (había socios de Celistics que lo eran también de Movilway y se unificó) Ya está en nueve países y nos pusimos una primera meta gigantesca que es Brasil.El tráfico de transacciones allí es equivalente al del resto de América Latina.
Movilway está dirigida al segmento de menor poder adquisitivo; a gente que no tiene cuenta bancaria, ni tarjeta de crédito. Son más de los que pensamos. Ahí hay un mercado muy difícil de captar para los bancos, que se ha resistido pero que necesita hacer hacer transacciones. Lo que sí tienen es un teléfono móvil, al que se le puede poner dinero e ir pagando. Estamos convencidos que este sistema de pago puede ser muy importante en los próximos cinco o diez años en América Latina. Por eso estamos tan de frente con esto, aparte se que la recarga en sí misma es un negocio interesante.

¿Cómo ve a Latinoamérica ?
Estamos muchísimo mejor en cuanto a todo: infraestructura, en el área social –antes no sabíamos cuan mal vivía la gente ni dónde–, el poder adquisitivo es mucho mayor. Lo que pasa es que también tenemos mucho mayores expectativas. La educación es lo que nos va a salvar. El progreso depende de millones de personas educándose, viajando y conociendo otras partes del mundo.


¿Cual es el rol que le corresponde al empresario a nivel social?
La empresa no debe meterse en política. Hay muchas maneras de contribuir que no involucran la política partidaria.

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