El vuelo que la trajo a Montevideo llegó con retraso. Eso se notaba en su postura y en su forma de hablar. De hecho, hubiera preferido no estar frente a la cámara fotográfica que la mostraría sin un excesivo maquillaje que, más que ocultar los años, apaciguaba el cansancio de un viaje por varios países de Latinoamérica en los que tiene que hablar siempre de lo mismo: su último libro, en este caso, El cuaderno de Maya.
"Mi país es un país de catástrofes, de cataclismos"
La narradora chilena visitó Montevideo y habló de los obsesivos espíritus que, día a día, la acompañan y no la dejan estar sola