22 de agosto 2013 - 20:13hs

Cuando asumió como embajador de Egipto ante Uruguay, Sami Salem respondía al presidente Mohamed Morsi, derrocado por los militares que llegaron para “apoyar la voluntad del pueblo” en su contra. Esos oficiales después desalojaron a los que se manifestaban en las plazas y, en los primeros tres días, murieron unas 600 personas. Con la mirada de quien ocupó cargos diplomáticos durante 20 años y desde la época de Hosni Mubarak, Salem relató en entrevista con El Observador los últimos pasos dados por los Hermanos Musulmanes y dio su visión sobre la coyuntura egipcia.

¿Qué piensa de la situación actual en Egipto?

Sentimos mucha pena y lamentamos mucho cualquier pérdida de vida humana por causa de lo que pasó. Nadie en Egipto –ni en el gobierno ni en el ejército– está feliz de ver gente muerta en la calle. Segundo, estamos casi en una guerra contra grupos armados que creen solo en la violencia y en aterrorizar al pueblo para alcanzar sus metas políticas.

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¿A qué grupos se refiere?

A la Hermandad Musulmana, que estuvo un año en el poder y el pueblo la rechazó claramente con sus salidas a la calle. Tuvimos más de 20 millones de habitantes protestando contra ellos tres veces: el 30 de junio, el 3 de julio y el 26 de julio. Eso fue una clara demostración de la voluntad del pueblo y hay que respetarla. Por esto, no calificamos lo que pasó como un golpe de Estado, porque el ejército apoyó la voluntad de la gente para salvar al país y no entrar en una guerra civil. El ejército no está en el gobierno, hay un gobierno civil transitorio y el ejército solamente está para proteger la seguridad nacional y a la gente.

Aunque ahora tiene más facultades

De todas maneras, porque estamos viviendo en estado de emergencia y tiene facultades para hacer muchas cosas para proteger de los grupos armados.

Los Hermanos Musulmanes fueron votados. ¿Cambiaron?

Hubo elecciones limpias y el partido ganó justamente: no había problemas con ellos y, al contrario, la mayoría de la gente les tenía mucha confianza. El problema fue después, porque gobernaron de una manera que no era democrática, no respetaron la separación de poderes del Estado; querían que su grupo controlara todo. La Constitución que propusieron en un plebiscito público no logró el consenso nacional: votó solo menos del 10% de la población. Es muy importante que la constitución de cualquier país tenga un consenso nacional muy grande, de un 80% de acuerdo con ella. Después, en los siguientes meses, tuvieron problemas con los jueces, la prensa, los intelectuales. No querían dar libertades a mucha gente, restringieron los derechos de las mujeres, de los coptos. Ese fue el problema. Lo más grave es que les interesa solo lo suyo y no el país. Tampoco importa la identidad clásica e histórica de Egipto –somos uno de los países más antiguos del mundo y tenemos una identidad definitiva–; ellos quieren otra identidad. Su plan es crear una nación islámica con 50 naciones o estados y no les importa que tengamos seguridad en Egipto.

¿Qué piensa del desalojo de las plazas la semana pasada?

La verdad es que no había otra opción. Porque el gobierno tuvo mucha paciencia, intentó durante 45 días solucionar el asunto e incluso hubo mediadores de otros países. Pero los Hermanos Musulmanes insistían en que Mohamed Morsi tenía que regresar al poder. Eso es imposible y no había otra opción. Y, si se comparan esas sentadas con las manifestaciones en Brasil o Turquía, la diferencia es que esta gente tenía armas. No todos, pero algunos de ellos sí. Entonces, cuando hay confrontación con la policía, siempre va a haber pérdidas de vidas porque ellos tienen armas. No son pacíficos, para nada.

Pero fueron muchas más las bajas de ellos que las de los oficiales

Los primeros cuatro días hubo más de 100 muertos durante las sentadas. Las otras pérdidas de vidas fueron porque ellos salieron a las calles para matar gente al azar, atacar iglesias, edificios de gobierno, hospitales. Con toda esa campaña de intimidación y terror hubo muchos muertos, más que los que fallecieron durante el desalojo de las sentadas.

¿Le parece que el desalojo con las topadoras era la mejor solución?

En esa situación, las fuerzas de policía tomaron todas las medidas necesarias para no perder vidas. Si ellos no hubieran usado armas no habría habido ningún muerto. Hay videos –yo los vi– que muestran cómo abrieron camino para las mujeres y los niños salieran sin ningún problema. Les avisaron antes que salieran con cuidado…pero con amenaza de armas está difícil.

Los periodistas que están ahí dicen que el argumento de los militares es que los islamistas tienen armas pero que ellos no ven más que palos, piedras y poco más

Había armas, sí. Hay videos, los pueden ver. Y armas avanzadas, de guerras, para matar. Hay pistolas automáticas y semiautomáticas. El problema es que estuvieron 45 días acumulando armas en ese espacio. Eso también fue un error del gobierno, que dejó que entraran armas y material para bloquear calles.

¿Qué se puede esperar para el futuro, con la polarización que hay?

Hay que tener mucha voluntad de seguir adelante. Esta es una etapa transitoria; si paramos ahora, es lo peor. Tenemos que seguir adelante para que la gente tenga esperanza en el futuro. Continuar con la etapa de la constitución, después con las elecciones. Creo que en ocho o nueve meses más vamos a estar en una etapa mejor, más estable. Y los que quieran seguir con la violencia deben ser tratados con justicia y con la ley. Si no quieren la constitución, si no quieren conversar o el diálogo, no hay que dejarlos libres, hay que aplicar la ley y la justicia.

¿Las detenciones de los Hermanos son entonces necesarias?

No son para nada presos políticos, son presos porque tienen en su contra cargos criminales. Es trabajo de la justicia analizar esos cargos. Si resultan inocentes no hay problema, pero si los cargos son confirmados y hay pruebas de que incitaron a matar gente. Eeso es un crimen, el de la incitación a la violencia y el terror. Hicieron mucha incitación durante las sentadas en las plazas y también por medio de sus diarios y su televisión. Eso realmente dividió al país en dos: la gente que está con ellos y la gente que está contra ellos. Eso es terrible para el país.

Le parece que se podría volver a unir el país?

Con tiempo, sí. Pero no es algo fácil ni rápido.

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