Ingresó a Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) hace 39 años. Había un concurso, 50 candidatos y cinco vacantes de administrativo. Salió segundo y entró. Poco después, Richard Read hizo sus primeras armas en la vida sindical, impulsado por los trabajadores más veteranos de la cervecería. De eso hace más de 30 años. Hoy, además de ser el presidente del poderoso sindicato de FNC, es el secretario general de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) e integrante del secretariado ejecutivo del PIT-CNT. Además, en las últimas semanas su nombre empezó a sonar para ocupar el sillón de la Intendencia de Montevideo, como candidato del Frente Líber Seregni (FLS). Read, que debutó como sindicalista durante la dictadura y luego siguió con gobiernos colorados y blancos, admite que fue “una experiencia totalmente distinta” estar dentro de un gremio con el Frente Amplio (FA) en el gobierno nacional. A pesar de comenzar a ver plasmadas “viejas reivindicaciones”, Read enfatizó que “no todo es aplauso, también hay algún silbido”. Como ejemplo de momento agrio, recordó el conflicto que el sindicato de la bebida tuvo a fines de 2012 con el gobierno, cuando este se manifestó en contra de un aumento salarial ya pactado con la patronal. “Ahí hay que defender lo que uno representa, que son los trabajadores. Para mí el gobierno se había equivocado, y se equivocó”, señaló.
Cuando se empezó a argumentar por parte de la empresa con un no, y el justificativo era maquinaria, infraestructura, tecnología, también nos metimos a estudiar ese tema. Este es un sindicato con mucha gente militando, y con equipos de trabajo de estudio técnico muy profundo. Becamos compañeros para que estudien los temas. Fuimos a Argentina, hablamos con técnicos de etiquetadoras. Vinimos y seguimos sosteniendo esto. Una asamblea general nos dio la potestad de no subir más Stella Artois a los camiones. “No la envasás acá, no te la repartimos”.
Hay una relación de fuerza, que en este momento, en plena temporada, creo que es más beneficiosa hacia nosotros. Y en tercer lugar, con una resolución de asamblea de no cargar los camiones, no hicimos efectiva esa resolución. Le pedimos a la asamblea que nos diera tiempo. Y la asamblea resolvió: “Véanlo”. Estuvimos 15 días negociando sin paro, tratando de convencer, de argumentar, de traer detalles técnicos. Y creo que sopesó el volumen de información que manejábamos, el énfasis que le poníamos en el envasado, las garantías que le dábamos de que iba a ser en las mejores condiciones.
A la interna de FNC tienen una adhesión muy grande al sindicato. ¿A qué lo atribuye?
Yo estoy todo el día acá adentro. Soy dirigente nacional. Cuando no estoy acá estoy en otra fábrica o en el PIT-CNT. Tiene algunas particularidades, que otros no las tienen. Hay mucha gente participando. Acá hay 42 compañeros en la comisión de productividad. En la comisión de salud hay como 16. En la comisión de solidaridad creo que hay 30 y pico. Ahora se armaron becas de estudio para los gurises nuevos. Se les enseña qué es la fábrica, sus orígenes, el sindicato, las luchas obreras. Y se insiste mucho en que hay que ser buen trabajador.
Hace media hora tuvimos un paro con asamblea. Parte del discurso fue ese. Hay que ser buen trabajador, hay que valorar el trabajo. Las conquistas vinieron para quedarse, pero hay que saber usarlas, no se pueden malgastar con actitudes equivocadas, personales. Es un sindicato de trabajadores. Todos tenemos nuestro corazón político partidario. Yo lo tengo. No existe agrupación político partidaria en este sindicato. No estoy hablando a favor ni en contra, es una particularidad esto. Y quizá los resultados se ven. Antes de entrar a un conflicto lo pensamos 150 veces. El afiliado tiene que estar convencido de que este sindicato no lo lleva a la paliza, que no utiliza el sindicato como una herramienta de fines distintos. No sé si son esas particularidades. Tenemos 98,4% de afiliados, sí.
¿Cree que preside un sindicato modelo?
No, porque aparte sería irrespetuoso con el resto. Cada uno tiene su idiosincrasia, su forma de ver. Acá es por asamblea, elecciones con voto directo universal y secreto. Acá a nadie se le pregunta de qué partido es. Si tenés derecho te lo vamos a defender hasta el final, cueste lo que cueste. Si no tenés razón, resolvelo vos. El sindicato es para toda la vida, no para un conflicto. Pero otros sindicatos tienen otras particularidades, otros conceptos. No soy quién para juzgarlos. Considero que hay un sindicato que se ha modernizado, que estudia. Nosotros bregamos porque los trabajadores estudien y conozcan la máquina, el equipo, cómo es el trabajo. Que mejoren, que tengan ambiciones de prosperar. Estoy de acuerdo con eso, me parece legítimo. Pero vuelvo a repetir: el mejor sindicalista que va a defender tu trabajo sos vos.
En entrevista con Montevideo Portal este año decía que le daba mucho miedo tomar una decisión equivocada y que eso repercutiera en despidos. ¿Por qué, a pesar de ese miedo, sigue decidiendo estar al frente del sindicato?
Primero, no decido. Son estos anormales que me votan. Ahora estamos preparando a unos muchachos, tratando de corrernos y de que ellos entren. Creo que este año van a aparecer nuevos compañeros.
¿Tiene algún delfín acá adentro?
No, no hay delfines acá. Acá no hay delfines, acá hay trabajadores a los que la gente ve con buenos ojos, y hay que ayudar a formarlos, a capacitarlos. Y repito: no sé de qué pelo son. Porque eso es así, podés preguntarle a cualquier trabajador acá adentro si lo que digo yo es verdad o mentira. Aquí no se hace política partidaria. La independencia de clase aquí es un hecho constatable.
Creo que hemos hecho un clic en la cabeza en los últimos años de fomentar el estudio, la capacitación. Creo en la capacitación, en el estudio. Los trabajadores tienen que estudiar, tienen que capacitarse.
¿Cómo calificaría el relacionamiento con la gerencia de la empresa?
Es bueno. Todos los gerentes son distintos. Muy buenas personas, aquí no hablo a título personal, porque sería incapaz. Todos son padres de familia, gente que viene a laburar. Siempre digo: “Nosotros dos somos funcionarios de esta empresa, vos sos gerente general y yo soy un administrativo que estoy en el sindicato. Los dos somos funcionarios, con dos diferencias grandes: vos cobrás 15 veces más que yo y al primero que echan es a vos”. Entonces, si eso se entiende de arranque, la relación después es respetuosa. Soy un tipo al que le gusta convencer, argumentar, escuchar. He reculado.
¿Cuándo?
Muchas veces. Si tienen razón, no puedo ser un necio. Porque si tienen razón y no reculo y voy a un conflicto, estoy mandando a la paliza a la gente. No me lo perdonaría. Yo tengo seis hijos. Acá hay gente que tiene más hijos o menos hijos. Esto es familia. Acá vienen a laburar y atrás hay familia. No hay derecho a equivocarse por necedad, te podés equivocar por ignorante. Por eso hay que estudiar.
¿Cómo está la situación hoy en la interna del PIT-CNT?
Es una interna normal, en un organismo donde no pensamos igual. Tenemos diferentes visiones sobre muchísimas cosas. Es muy saludable que tengamos distintas visiones, porque la sociedad ve las cosas de distinta manera. La preocupación no es que tengamos diferencias, sino cuáles son las reglas de juego para poder licuar, poder procesar esas diferencias, sin que genere daño, fractura.
¿Cómo se imagina el papel del PIT-CNT en este tercer gobierno del FA?
De aporte y de construcción. Es un tercer gobierno del Frente, y quedaron cosas por plasmar. Seguimos teniendo 500 mil o 600 mil uruguayos que ganan entre $ 12 mil y $ 14 mil, $ 15 mil. Es un sueldo muy bajo. En una sociedad con crecimiento sostenido entre el 3% y el 6% durante 10 años, que siga habiendo salarios sumergidos, son sumergidos. El que gana 13 mil mangos hoy, en el 2005 ganaba $ 6.000. Entonces, no le cambió mucho la vida a ese trabajador estos 10 años. Por lo tanto, hay cosas que reformular.
Hay un tema de inequidad y de redistribución de la riqueza que, si bien comenzó, en 10 años todavía es lenta. Creo que hay que agudizar un poco más. Esa dicotomía entre el muy, muy rico y el muy pobre se mantiene. Los números están mejorando, pero todavía no es suficiente. Yo siempre voy a decir que no es suficiente.