En la conversación con El Observador, Garo Arakelián se toma segundos (muchos o pocos, según cada pregunta) y consulta si es claro en la mayoría de sus respuestas. En todas hay una reflexión seguramente procesada antes o por lo menos tenida en cuenta. Pasa algo parecido con las canciones de Un mundo sin gloria, su primer disco solista, que presenta mañana en La Trastienda. Tras ellas –y por ende, tras el disco– se puede ver una idea clara y acabada de lo que el artista quiso hacer con la música, las historias, el concepto e incluso el trabajo de influencias que se aparecen en el álbum; un paquete de temas que entran con facilidad en la intimidad de quien lo escucha y que opta por la esperanza de lo que puede venir después de mirar de frente a historias tan terribles como cotidianas.
"No me interesa celebrar, me interesa la construcción”
El guitarrista y compositor presenta mañana su disco Un mundo sin gloria, el primero tras parar con La Trampa. Aquí habla de sus influencias, intenciones y el contexto en el que surgieron las nuevas canciones