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“Pensar en la cadena perpetua es una barbaridad”, según jefe de policía de Maldonado

Erode Ruiz considera que los códigos entre delincuentes cambiaron y dijo que dejará su cargo cuando sienta que no cumple con la gente

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03 de marzo de 2019 a las 05:04

"Hay una pérdida de valores en la sociedad”, dice más de una vez. El jefe de Policía de Maldonado, Erode Ruiz, reivindica el trabajo de los policías locales y asegura que se preocupan por proteger a los vecinos. Defiende la “mano firme” contra la delincuencia y destaca “la actitud” como una virtud importante si se quiere ser un buen policía.

¿Cómo definiría en términos generales la realidad de la seguridad de Maldonado?
Nosotros tratamos 100% de dar cumplimiento a todo lo que es la planificación de la dirección de la Policía Nacional, que para nosotros es muy importante. Por un lado por el apoyo que recibimos de parte de ellos y por otro que acá en Maldonado están participando casi todas las direcciones nacionales. Están referenciadas con respecto a lo que es prevención del delito. Nosotros siempre estamos trabajando en base a números. Los números a veces no nos preocupan tanto, pero sí nos preocupa cuando vemos que esos números significan víctimas. Ahora en el verano los hurtos que eran algo imposible de dominar bajaron bastante, pero sí aumentó la rapiña porque el delincuente, entre hacer un hurto o una rapiña fue hacia la rapiña. Si bien son rapiñas menores, estamos hablando de tres rapiñas promedio por día. Pero hace unos meses atrás teníamos 11 por mes. Es evidente que eso nos preocupa, pero también sabemos, y la tenemos muy clara, que el año pasado condenamos a 76 rapiñeros, cuando en la rapiña es muy difícil aportar las pruebas, entonces 76 es una cantidad importante. Y la gran mayoría era gente sin antecedentes. 

Usted cuando asumió dijo: “Si en un año no bajo lo que el Estado requiere con referencia a la rapiña, tengo que dar un paso al costado”.
No recuerdo haber dicho esa frase porque yo me debo a lo que quieren las autoridades. Todos buscamos la manera de bajar lo que es el delito en general. El paso al costado lo voy a dar en el momento que sienta que no estoy cumpliendo con la gente. Hoy la gente piensa de otra manera en lo que significa Maldonado. Le estoy dando para adelante y en el fondo los números si bien dan un aumento en las rapiñas también dan un aumento en los condenados.

¿El hecho de que, sobre todo en temporada, haya gente de mucho poder adquisitivo hace que el narcotráfico que en algunas zonas de Montevideo se manifiesta en bocas de venta, acá sea de más alto vuelo?
Toda la vida se habló de que en Punta del Este era donde había mayor consumo. Hoy tenemos un consumo que está en todos los niveles de la sociedad. En el entorno de la boca evidentemente también anda la delincuencia y eso es a lo que tenemos que estar atentos. Permanentemente estamos haciendo procedimiento, hemos incautado muchísima droga, o sea que para nosotros es algo que funciona bien y lo vamos a seguir haciendo. 

¿Y en San Carlos? Parece haberse consolidado la existencia de un par de grupos de narcotraficantes.
Las tres caretas de los vendedores de drogas de San Carlos están en la cárcel. Estaban los tres enfrentados entre sí. Hubo una serie de homicidios que llevaron a que estuviéramos más preocupados por eso porque se estaba dando muy seguido y para San Carlos era demasiado. Bastó que los tres estuvieran condenados, están en la cárcel, y cambió la cosa. Ahora, no vamos a engañar a la gente, que ellos estén en la cárcel no quiere decir que la venta se frene. No puedo hacer público lo que estamos haciendo, pero los tres grupos siguen trabajando con otros familiares. Porque no es que toda la droga queda acá en Maldonado. La mayoría de lo que se agarró en ruta 9 antes de San Carlos, iba a Montevideo, sigue de largo. Acá evidentemente es el manejo de la venta diaria, no más de eso. En San Carlos se hicieron operaciones fuertes como el Mirador 10, que para nosotros fue muy positivo. Fuimos a la casa de uno que hoy ya está condenado y se encontraron drogas y armas. Eso es lo que nos lleva a decir, estamos atentos.

¿La gente de Maldonado se puede sentir discriminada porque cuando vienen turistas la prevención en seguridad aumenta?
Creo que no. Acá hay un tema que es muy claro: Maldonado vende turismo. Y si Maldonado vende turismo, hablamos de que tenemos 44 cruceros que llegaron con 150 mil turistas, más tripulación que baja y recorre Punta del Este y Casapueblo, José Ignacio, Pueblo Garzón y no les pasó absolutamente nada. Es la misión del Estado dar seguridad a lo que el departamento vende, y vende turismo. Pero a nosotros nos preocupa la gente de Maldonado que está en todo el año. Lo otro lo hacemos porque es la obligación, sin embargo el deber que tenemos como vecinos es tratar de protegerlos. Y los protegemos, estamos muy atentos.

Cuando usted asumió mucha gente de izquierda decía que se venía una administración de mano dura. ¿Se considera entre los que defienden la mano dura?
El término mano dura debería estar prohibido en el diccionario. Mano firme, que es muy diferente. El delincuente es delincuente y hay que combatirlo. Lo que tratamos de hacer por todos los medios es responder a la gente. Soy integrante de un gran equipo que trabaja para mejorar la seguridad del departamento. Y a veces la actitud es lo que más favorece a eso, porque un policía con actitud es lo máximo. 

¿Está de acuerdo con echar a los indeseables, a los que tienen mal aspecto, de Punta del Este cuando hay turismo?
Eso es una historia de años atrás. Pienso que hay gente a la que debemos tener controlada. Tenemos una ley que nos permite con ese artículo identificar al sospechoso. Después de que está identificado evidentemente ahí ya sabe que la policía lo tiene marcado. Eso está dentro del nuevo código y lo podemos hacer. Quizá hay que buscar una forma de comunicación con los juzgados de faltas a efectos de mejorar esa comunicación que debemos tener con ellos para aplicar la ley contra la vagancia que es lo único que se puede aplicar dentro de lo que significa la falta.

Agarran a un rapiñero y lo mandan preso. A los años otra vez está rapiñando y no estoy hablando de que la Justicia sea benévola. El tema es que la cárcel no lo rehabilitó. ¿Qué pasa con las cárceles?
A nosotros lo que nos interesa es detener al delincuente y que la Justicia lo condene. Lo de la cárcel es otra etapa sobre la que no puedo opinar porque no sé cómo se está manejando en el presente.

¿En su larga carrera como policía qué cambios advirtió en la conducta del delincuente?
Cambiaron los códigos. Tengo 50 años de policía, no tengo dos días. Y recuerdo que los códigos existían; un ladrón jamás robaba en su barrio. Ahora el primer lugar que roba es en la casa de los padres. Entonces hay una pérdida de valores en la sociedad. Esta pérdida de valores fue aumentando porque nunca vi ni se me pasó por la cabeza levantarle la mano a mis padres. Hoy es común y corriente que un hijo termine golpeando a su propio padre. No es solo un tema de la policía y el delincuente, sino un tema de la sociedad. Hay que respetar la autoridad. ¿Cuál autoridad? Cualquier autoridad. La maestra es la primera autoridad frente a nosotros después de nuestros padres y hoy vemos que los padres agreden a la maestra. No puedo concebir que un padre vaya a pegar a la maestra porque escuchó al hijo un comentario, porque no se asegura si fue así o no. Van y le pegan.

¿Está de acuerdo con la cadena perpetua?
El código no lo permite, aunque se vea que hay gente con penas de 30 años se debe a que está respondiendo por distintos hechos y en distintas oportunidades con fechas muy diferentes. Después llega un momento que esa persona, por la edad o por lo que sea, termina arrancando para las ocho horas porque de repente ya está muy grande para delinquir o porque ha estado un montón de años preso. Hoy creo que pensar en la cadena perpetua es una barbaridad.

¿Qué hacemos con los irrecuperables?
Eso se lo dejo a los técnicos porque evidentemente sé que existe el debate. Fíjese que tenemos muchos condenados por rapiña y el gran porcentaje son sin antecedentes. Antes el ladrón común y corriente no cometía rapiña y el rapiñero no cometía hurto, pero hoy no les importa nada, venga lo que venga le dan para adelante. Entonces esas son algunas de las cosas que muestran el cambio de nuestra sociedad

¿Había más seguridad durante la dictadura militar (1973-1985)?
No, eso es una barbaridad. En esa época también había delitos y se manejaban números y no estoy de acuerdo que fuera así. Seguridad hay hoy que estamos trabajando con una policía que está institucionalizada de tal manera que compartimos todo lo que es información sobre la prevención y el combate al delito. Yo no tengo que estar llamando para pedir un amparo porque ya la dirección de la Policía Nacional cuando ve que estoy necesitando está mandando o está preguntando. La nueva policía está buscando salir adelante. Es evidente que tenemos críticas, pero el resultado final no depende de nosotros, primero está en la sociedad y en segundo lugar esto lleva su tiempo, no se hace de un día para el otro. Y de ninguna manera podemos decir: “Ah, es un desastre”. No, se está trabajando para mejorar lo que la gente demanda. Escucho a la gente acá y estaban muy enojados al principio, después uno le explica lo que tenemos que hacer y respetar y ahí ya cambian sus actitudes. Pero si están en una manija constante de que esto es un desastre, la gente se pone nerviosa, pero es un tema de comunicación.

Usted fue muy cuestionado por su papel en el operativo del Filtro.
Nunca fui a declarar a un tribunal de Justicia porque no creo que haya hecho nada. Estaba en la parte de la seguridad del hospital, no solo de los que iban a ser extraditados sino de los que estaban adentro del Filtro. La sala de espera del Filtro estaba llena de gente que estaba haciéndole el aguante a los que iban a ser extraditados. Y ahí lo que se hizo fue dar cumplimiento a una orden judicial y estaban presentes los jueces de la causa allí en el lugar. Cuando se dio el problema yo ya estaba en el aeropuerto de Carrasco. Después se hizo todo una historia que hasta hoy sigo sin entender, pero le puedo asegurar que yo nunca me aparté de los marcos legales correspondientes. No solo estaba con autoridades del gobierno de aquel momento sino que estaba con los actores judiciales, que eran los jueces que estaban ahí presentes.

Al final hubo varios policías procesados.
Pero eso es otro cantar, yo no estaba en ese pasillo, estaba en el otro. Cuando se dio el problema, ya estaba camino al aeropuerto o estaba en el aeropuerto. Más aun, había tres forenses en cada ambulancia, nunca se separaron de las personas que fueron extraditadas. Pero se creó esta leyenda negra que por ahora para mí sigue siendo una leyenda.

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