17 de septiembre de 2017 5:00 hs
Pudo haber sido una sesión de debates duros e interminables en el Parlamento, sin embargo, un pacto político a nivel de la bancada de senadores, la convirtió en silencio.

Desde la oposición se explicó a El Observador que el objetivo fundamental de ese acuerdo fue cuidar la institucionalidad del país.

La Asamblea General estaba convocada el miércoles 13 con un único punto en el orden del día: votar la renuncia del vicepresidente de la República Raúl Sendic.
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Un hecho histórico que cerró un capítulo de acusaciones sobre el manejo de los dineros públicos que hizo y que le valieron un fallo durísimo del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio.

Para ese día, el Frente Amplio pidió a la oposición que no expresara sus críticas al renunciante vicepresidente que ya estaba caído. La oposición aceptó pero jugará esa carta más adelante, dijeron legisladores consultados por El Observador.

En esa sesión, tras leerse la carta que envió Sendic donde escribió que se alejaba del cargo por "motivos personales", los 123 senadores y diputados que estaban en sala levantaron la mano. Automáticamente se cambió al vicepresidente y asumió la senadora Lucía Topolansky (MPP). No hubo aplausos.

Los dos hechos (la renuncia y la asunción) sucedieron en un minuto en un Parlamento que, como muy pocas veces, mantuvo un estricto silencio.

Las motivaciones tanto del oficialismo como de la oposición fueron políticas aunque diferentes. El Frente Amplio quiere dar vuelta la página lo antes posible, cerrar las heridas que le dejó el caso Sendic y retomar la agenda política.

La oposición, en cambio, que pudo haber aprovechado la sesión de la renuncia de quien habían denunciado ante la Justicia por su gestión en ANCAP, prefirió no debatir para no afectar la institucionalidad ni la imagen del país.

Fuentes del Partido Nacional informaron a El Observador que ese día en el Parlamento había también periodistas de cadenas internacionales y de haber debate, se corría el riesgo de que el país se viera en el exterior con fragilidad de sus poderes.

Además, se entendió que no era el momento de golpear y se optó por aceptar que, en sala, ningún legislador hablara. Hubo un intento de desmarcarse del diputado Pablo Iturralde, pero en un cuarto intermedio pedido apenas comenzó la Asamblea General, se impuso la línea de lo que se había acordado con los demás partidos. Iturralde no entró a sala.

El coordinador de los blancos, el senador Álvaro Delgado (Todos), luego de consultar en su partido, fue el encargado de responder al FA que estaban de acuerdo. Lo mismo ocurrió con los colorados y con el Partido Independiente.

El senador Pablo Mieres dijo a los medios que el caso Sendic "es penoso" y que "no hay nada para alegrarse". En su cuenta de Twitter reconoció que "pudo haber sido polémico" el acuerdo de no debatir, pero se hizo "de buena fe" al entender que "era mejor" no abrir la discusión.

Pese al silencio en sala, una vez terminada la Asamblea General, la Agrupación Parlamentaria del Partido Nacional emitió un comunicado donde estableció que la renuncia de Sendic –fundamentada en motivos personales– es en realidad "consecuencia de sus actos y omisiones irresponsables". También cuestionaron al presidente Tabaré Vázquez por "minimizar y disimular" un hecho de "incuestionable gravedad".

Ese día de la Asamblea General, el senador Pedro Bordaberry consideró en Telemundo que era "un día de luto" donde renunció un vicepresidente por "estar vinculado en un escándalo" que investiga la Justicia.

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