20 de noviembre de 2019 11:36 hs

¿En qué quedaron aquellos saludos afectuosos? ¿Qué pasó con las sonrisas amables y los buenos gestos? En las últimas semanas de campaña, la buena relación personal que tenían Daniel Martínez y Luis Lacalle Pou parece haberse ido por la borda.

En esta newsletter Decisión 2019 de hoy vamos a explorar en esas preguntas, porque hasta hace algunos meses parecía que esta iba a ser una campaña diferente por estar centrada en una competencia entre dos personas que discrepaban políticamente pero se que se respetaban personalmente.

Pero este chisporroteo de agresividad tiene un punto importante para analizar: ¿cómo afecta ese cambio el clima político de “la mañana siguiente”?

Si tal como marcan todas las encuestas –y el clima de la campaña lo ratifica– Lacalle Pou es elegido el domingo como el próximo presidente, es muy importante ver cómo quedan los puentes con la nueva oposición –más viendo el clima de crispación regional– y sobre todo, quién asume el mando de la fuerza política con la minoría mayor del Parlamento.

Más noticias
De las sonrisas a los gestos crispados
D. Battiste

Esta nota de Federico Sierra de diciembre de 2016  ya mostraba cómo, hace tres años, los dos ya se imaginaban en este lugar pero aún así se mostraban con muy buena onda:

Los políticos también intercambiaron bromas. En un momento, Lacalle Pou cuestionó el "ninguneo" a las resoluciones del Tribunal de Cuentas (TCR). Martínez respondió que si bien es cierto que el TCR tiene una relación "maquiavélica" con los organismos, los propios integrantes del TCR aceptan esa realidad. "Hay que revisar eso, cosa que he hablado con tu padre en el Senado y estábamos de acuerdo", dijo Martínez. "Hubo cambio de administración", respondió Lacalle Pou.

En otro momento, Martínez perdió el hilo de su discurso y olvidó lo que iba a decir. "Es el cansancio de fin de año", bromeó. Lacalle Pou le agregó: "Tenés poco laburo", y Martínez señaló: "Se me cruzó un contenedor desbordado (de basura) en la cabeza y me bloqueó".

Al final, todo fue sonrisas.

Pero esa escena de hace tres años se fue repitiendo con frecuencia en el tiempo y más aún este año durante la campaña.

El 5 de setiembre compartieron junto al resto de los candidatos presidenciales un foro en la Rural del Prado. Chocaron sobre temas programáticos, pero manteniendo la relación cordial.

“Hay una relación de respeto y tolerancia muy buena. Tú sabes bien que hay relación cordial y de respeto”, le dijo Martínez a Lacalle luego de la discusión sobre combustibles.

Pocos días después, el 13 de setiembre, se cruzaron en Cardona  y también allí todo fue sonrisas, pero también abrazos, fotos y bromas.

Prensa Martínez

"Es lo lindo de la sociedad uruguaya, hay que cuidarlo", dijo Martínez allí.

No lo cuidaron. ¿Por qué?, ¿qué pasó?, ¿cuándo?

Si uno habla con los entornos de los candidatos, parecen haber dos momentos que explican el cambio en la relación:

1- El primer debate.

2- Las elecciones del 27 de octubre.

Martínez sintió que los blancos empezaron a tratarlo mal en el último tramo de la campaña. El primer debate fue un mojón. El candidato se sintió atacado por su rival, pero sobre todo en los días posteriores en las redes, según contaron sus allegados..

Lo que más le dolió al candidato oficialista fueron los ataques personales en redes sociales, relacionados con datos falsos sobre su vida privada. Martínez sintió que eso venía de los blancos y se sumó a su enojo y frustración. Según su entorno, sintió que él estaba siendo muy bueno en el trato con sus rivales y no recibía lo mismo.

Si uno ve fríamente el primer debate es cierto que hubo confrontación y que Lacalle fue duro con sus críticas al gobierno, pero en ningún momento el ataque fue personal.

El segundo mojón fue luego de las elecciones de octubre. Así lo ven desde el lado de Lacalle Pou. Ya en la misma noche Martínez se mostró mucho más agresivo. Es lógico en cierta medida. La mayoría de los manuales de campaña dicen que la única forma de procurar revertir una elección adversa es pasando al ataque de manera dura.

¿El nuevo Martínez se condice con el verdadero Martínez?

Acá está uno de los problemas de la campaña del candidato oficialista. Martínez no queda bien en este tono confrontativo. Porque el verdadero Martínez es el que conocimos como intendente o como candidato hasta octubre.

Pasar a tener un tono más confrontativo no va con su personalidad ni con su verdadera forma de ser. Luce desajustado.

Tal vez el episodio que más llamó la atención, incluso dentro de la interna oficialista, fue el ataque al senador Álvaro Delgado, por un caso que ya era muy conocido al que además condimentó con datos falsos.

Llamó la atención porque Delgado siempre fue de los legisladores de la oposición con mejor relacionamiento con la izquierda. Incluso con Martínez tenía un buen vínculo. En el entorno del candidato oficialista creen que algunos medios de comunicación perjudicaron la campaña de Martínez y unen ese supuesto con el buen vínculo de Delgado con esos canales. Eso, que es rechazado desde el comando blanco, es lo que explica el ataque al senador nacionalista, señalaron las fuentes del FA.

En el segundo debate no solo fue duro por ese episodio con Delgado. Ya en el día previo, durante el 81 aniversario de La Noche de los Cristales Rotos, la cara de Martínez abandonó las sonrisas y los gestos amistosos con Lacalle.

L. Carreño

Y al otro día eso se intensificó. Evitó la mirada de su rival e intentó forzar algunos aspectos del debate para mostrar a Lacalle como agresivo o insultante, pero ello resultó en algunos casos forzado, como quedó claro con  el episodio de los dedos levantados.

La coalición se pierde al mejor opositor que podía pedir

Entre los opositores sienten que Martínez con la actitud de las últimas semanas dinamitó los puentes. Entonces surge una pregunta: ¿cómo va a ser el relacionamiento entre oficialismo y oposición en el corto plazo?

La pregunta vale para quien sea que gane el próximo domingo. Si Martínez da el batacazo y se queda con la Presidencia, deberá dialogar sí o sí con la oposición porque no tiene los votos suficientes en el Parlamento para aprobar nada.

Pero si se da el escenario más probable y pierde, el Frente Amplio tiene todo un lío interno muy grande por resolver, con varias fases. ¿Daniel Martínez será el líder opositor? Es es el escenario más improbable. Y eso, mirado en frío, es una mala noticia para la coalición liderada por Lacalle Pou.

Cerradas las heridas de la campaña y pensando en un relacionamiento de oposición sano, Martínez es la persona ideal. Le aseguraría al gobierno que, a diferencia de lo que está pasando en otros países de la región, no tendría un partido opositor incendiando la pradera.

Pero es difícil que Martínez tenga ese rol. Lo que seguramente sucederá es que el FA busque a un culpable de la derrota. Y Martínez tiene todos los boletos comprados.

Y el que pide salir en la foto es…
Camilo dos Santos

El expresidente José Mujica levanta la mano para quedarse con el liderazgo opositor en caso de perder las elecciones. Las señales públicas –algunas en privado– que pasó en estos días van en ese sentido.

La frase más clara la dijo este martes en el programa Doble Click de Del Sol. "Si nos toca ser oposición seremos oposición y no esperen que estemos con una piedra en cada mano", dijo.

En un acto esta semana también habló de la derrota:  “No hay triunfo definitivo ni derrota definitiva”.

Otros candidatos a pelear un liderazgo frenteamplista compartido y renovador son Mario Bergara, con una buena votación en octubre, al igual que Óscar Andrade y Carolina Cosse.

El expresidente es mano por la fuerza de su bancada. Si bien supo estar en la oposición nunca fue el líder, y ese traje le puede quedar muy bien.

Soy Gonzalo Ferreira, editor jefe de El Observador. Podés escribirme a este mail por sugerencias y comentarios.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos