El regreso a Venezuela del excandidato presidencial Manuel Rosales y su detención abrieron interrogantes sobre el efecto que tendrá en la oposición de cara a los comicios legislativos de diciembre, en los que por primera vez podría obtener la mayoría.
Rosales puso fin el jueves a seis años de exilio y volvió a su país a sabiendas de que sería detenido por tener una acusación de enriquecimiento ilícito. Su retorno en plena campaña para las elecciones del 6 de diciembre causó desconcierto por tratarse de una figura prácticamente desaparecida de la escena política.
El analista Carlos Romero estima que "el regreso de Rosales tiene un significado muy importante porque coloca un núcleo de liderazgo en la oposición".
Por su parte, Luis Vicente León, de Datanálisis, considera obvio que el regreso de un líder exiliado, sabiendo que sería apresado, busca reconexiones políticas debilitadas.
Para Eugenio Martínez, experto en marketing político, el exgobernador de Zulia intentaría aprovechar su encarcelamiento para proyectarse dentro de la oposición, agrupada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pero que padece divisiones y una falta de liderazgo.
Rosales, podría lograr lo que Leopoldo López, quien "creció en las encuestas estando preso", dijo el analista haciendo un paralelismo con el dirigente opositor condenado a casi 14 años de prisión.
También apostaría a que un triunfo opositor en las parlamentarias facilite su puesta en libertad, e irrumpir en el tablero político, si bien en junio fue inhabilitado por siete años para ejercer cargos públicos.
Especulaciones
Ante la captura de Rosales hubo quienes echaron de menos una reacción de condena por parte del gobernador del estado de Miranda y excandidato presidencial Henrique Capriles. Esa postura revela las grietas en la oposición, que, sin embargo, se presentará a los comicios con una lista única y podría lograr una representación significativa en la Asamblea, según proyectan encuestas.
Cardozo considera que la irrupción de Rosales en la escena política "no es un factor de fragmentación, sino de fortalecimiento del impulso opositor", y un "movilizador de electores".
En cambio, Nicmer Evans, analista afín a Chávez pero distanciado del gobierno de Nicolás Maduro, cree que es un político "en decadencia" y "desconectado" de la realidad venezolana. Su regreso refleja "una terrible crisis de liderazgo dentro de la oposición, que incluso de manera bizarra parece planificada por el gobierno de Maduro para facilitar tener enemigos 'cómodos' que descalificar", sostuvo.
En corrillos políticos y redes sociales se habló incluso de un "pacto" entre Rosales y el gobierno para minar a la oposición o conseguir una amnistía.