Fútbol > ENTREVISTA A JULIO CÉSAR ANTÚNEZ

"¿Qué es ser moderno? Yo no uso chupines por ejemplo, porque quedo un viejo ridículo"

El DT de El Tanque Sisley, que lleva 32 años en actividad, habló de todo y bromea sobre su experiencia en los fusionados: "Parezco el técnico del INAU"

Tiempo de lectura: -'

01 de febrero de 2018 a las 17:20

El Tanque Sisley es un equipo donde el sacrificio es marca registrada, ¿cómo estuvo la pretemporada?
Pretemporada no hicimos, hicimos un acondicionamiento físico dentro de nuestras posibilidades. Estamos trabajando en el Complejo Medina pero no sabemos si vamos a empezar o no el campeonato, El Tanque debe mucho dinero y el presidente no sabe si vamos a poder pagar.

Según datos de la Mutual deben U$S 386.000, ¿cómo hacen para trabajar con la incógnita de si van a poder competir o no?
Acá es así. Hay muchos contratos que todavía no se cerraron y estamos a un día de que arranque el campeonato. Yo mismo todavía no firmé contrato y estuve trabajando en toda la pretemporada. Estoy armando el equipo y no tengo ni idea si nos vamos a presentar o no. Firmo contrato si aparece la guita y si no aparece me voy a mi casa.

¿Qué relación tiene con Freddy Varela?
Con Freddy tenemos el mejor diálogo y lo conozco hace muchos años. Tengo 32 años como entrenador y 16 como jugador profesional, no hace dos días que estoy en el fútbol. Y te puedo decir que Varela es de los dirigentes más hábiles que hay, es muy astuto. Lo que pasa es que todo el mundo hace lecturas distintas. Los jugadores reclaman los sueldos pero no se quejan cuando firman porque cobran todo antes de empezar cada campeonato. Si Varela tuviera la plata que tienen otros dirigentes, El Tanque Sisley jugaría Copa Sudamericana todos los años. Hay dirigentes que tienen mucho dinero pero de fútbol no saben nada.

¿Qué evaluación hace de las altas?
Estoy muy contento. A Luis Machado lo tuve en otra etapa en El Tanque Sisley, Pablo Lima es un volante de unas características bárbaras, a Gustavo Aprile lo había pedido hace tiempo y Rodrigo Viega me interesaba de su paso por Wanderers. Además llegó Gerónimo Oliveira que es un chico de Cerrito que promete y renovaron Jonathan Ramírez y Juan Cruz Mascia. Vamos a pelear.

También sumó a Cristian González, que vuelve a jugar en Primera División con 41 años...
Sí, pero no lo nombré porque tiene mi edad casi (risas). Lo puse de zaguero hace 20 años porque él jugaba de lateral, así que nos conocemos hace mucho. Hablando en serio, Cristian será un aporte fundamental para el vestuario y para el grupo.

También llegó Mathías Rodríguez, que pasó de Peñarol a Real Madrid y ahora estará en El Tanque Sisley.
Sí, porque quería tener un chistoso en el plantel. Mathías se mandó una cagada grande que fue venirse de Real Madrid para conocer al estadio de Peñarol y lo borraron. Es para matarlo, pero es un jugador que hay que recuperar. En El Tanque Sisley parezco el técnico del INAU, vivo recuperando gente (risas). Yo con Mathías me traje un proyecto de jugador porque en primera todavía no mostró nada. Él tiene que tener ganas de triunfar, si quiere tener un carrera y se esfuerza va a jugar. Y si no lo hace, no juega.

En 32 años de carrera como DT estuvo en el exterior, pero siempre peleándola en equipos locales
Es tal cual, en el exterior pude salir campeón, pero en Uruguay siempre me llaman para salvar equipos. Central Español, Atenas, Liverpool, El Tanque. Todos los dirigentes quieren descubrir al nuevo Guardiola pero cuando empiezan a perder y las papas queman me llaman a mí. No existe el dirigente que no quiera descubrir a Guardiola y salvarse.

¿Ese "descubrir a Guardiola" es apostar por entrenadores jóvenes o cómo se debe traducir?
Yo lo tomo para el lado de la moda, porque ahora todos quieren técnicos modernos. ¿Qué es ser moderno? Yo no uso chupines por ejemplo, porque me pongo uno y quedo como un viejo ridículo. Ser entrenador es plantarse frente a un grupo, conseguir objetivos y cumplir metas. Cuando me dieron equipos para ascender yo los ascendí, cuando me dieron equipos para pelear por la permanencia me salvé y cuando me dejaron armar planteles pasaron dos cosas. En el exterior salí campeón y en Uruguay metí a Liverpool en octavos de final de la Copa Sudamericana, tuvimos al goleador del campeonato y me eliminó el equipo que salió campeón. También metí a Central Español en Sudamericana y lo agarré en la B.

¿Se define como un DT cumplidor?
Cumplidor no, pero sí consigo siempre los objetivos que me plantean porque soy profesional y muy exigente. Ahora, te digo una cosa también, siempre me tocó dirigir planchada, nunca comí caviar. Siempre me llaman equipos que la están pasando mal y yo les dejo dos o tres juveniles para vender. Mis trabajos son mi mejor carta de presentación. Yo me puedo sacar una foto con un dron y salir a vender humo pero mi trabajo va por otro lado. Tengo mi carácter, no soy un tipo muy dócil. Soy exigente y los tiempos cambiaron. Hoy entrás a un vestuario y ves 30 celulares prendidos con los jugadores metidos ahí adentro. Yo no grito, ni hablo y ellos van apagando todo y se brindan al trabajo. Eso se consigue con respeto porque después también tenemos instancias para hablar, comer un asado y hacernos bromas. Yo respeto a la juventud y trato de darle afecto.

Las tendencias de entrenamiento incorporaron monitores, drones y equipos de trabajo cada vez más amplios, algo que choca un poco con los valores de la denominada "vieja escuela", ¿cómo se lleva con la tecnología?
A mí me pasan los informes en papel. Los veo, los analizo, pero el trabajo lo tengo en la cabeza. Y la de los drones es una linda pregunta, porque los drones no le pegan tres dedos a la pelota. Yo puedo poner una pantalla en el entrenamiento, hablar dos horas y mentir a los jugadores. Pasa lo mismo con los periodistas. Muchos te llaman para hacerte una nota por teléfono sin ver una práctica y yo les puedo mentir dos horas. Les puedo decir que hice esto o lo otro cuando estoy en mi casa tomando mate.

¿Nunca lo llamaron de un equipo grande?
Los equipos grandes hablan de referentes pero cuando jugaron Libertadores y pudieron hacer un buen papel estaban Óscar Tabárez o Roberto Fleitas por ejemplo, que no tenían historia como jugador en esos clubes. Uno era de Wanderers y el otro de Liverpool. No existen los técnicos de equipo grande, existen los técnicos con personalidad. Yo hablo mirando a los ojos porque al futbolista hay que ganarle la cabeza o el corazón.

¿Qué busca conquistar primero, la cabeza o el corazón?
Primero apunto a la cabeza porque no todos tienen la misma capacidad o el mismo intelecto. Después apunto al corazón y la complicidad es fundamental porque con el jugador existe un compromiso mutuo. Si el jugador no me responde lo saco y nadie se puede enojar. Acá hay que ganar y romperse el lomo. Yo no me caso con nadie.

¿Cuál es el objetivo para 2018: es clasificar a una copa, salvarse del descenso o pagar?
Pagar sin duda, el objetivo es empezar a competir y todavía no sabemos cómo vamos a hacer. Aspiro a estar entre los ocho primeros, pero si la plata no aparece para jugar, el resto es un verso. l

Comentarios