Corría la temporada 1999/2000 cuando Mike Dunleavy, entrenador de los Blazers, pidió un minuto de tiempo. No había forma de contener a Shaquille O’Neal. Los Lakers en la zona pintada eran dueños y señores de la NBA. El enorme Shaq era una bestia imparable. Los Lakers ponían la pelota abajo y el gigante giraba y lastimaba.
¿Quién marca a LeBron?
Como antes fue con Shaquille O’neill, hoy la NBA se pregunta cuál es la fórmula ideal para detener al imparable James de los Heat de Miami