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La ministra de Economía, Azucena Arbeleche, la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, y la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse

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¿Se dice la presidente o la presidenta? ¿La intendente o la intendenta? ¿La ministro o la ministra? Esta es la forma correcta

Un argumento que tuvo amplia difusión sostiene que no se debe decir presidenta porque la palabra refiere al "ente" que preside

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09 de marzo de 2021 a las 14:57

Pasa en Uruguay, pero también en los demás países de habla hispana. Hay palabras en el idioma español que refieren a cargos públicos y que son utilizadas en su acepción en masculino cuando se trata de una mujer, como presidente, vicepresidente, intendente e incluso ministro. Por otro lado, algunos grupos de la sociedad recalcan que se debe usar esas palabras con la terminación en femenino, es decir, con la letra a. Entonces, ¿qué es lo correcto? ¿La presidente o la presidenta? ¿La intendente o la intendenta? ¿La ministro o la ministra?

Hace poco más de un año, el 20 de diciembre de 2019, la grabación de una sesión de la Cámara de Senadores de Argentina se hizo viral; contenía parte de la intervención del senador peronista José Mayans, de la provincia de Formosa, y un intercambio con la vicepresidenta del país, Cristina Fernández, quien por su cargo lideraba (y aún lidera) el Senado. "Así que, presidente, solicito que se vote el proyecto, en general y en particular", dijo Mayans, a lo que Fernández respondió: "Bien. Presidenta, Mayans, presidentA... ta... ta".
–No tiene sexo la palabra presidente–, le dijo el legislador.
–No, no, eso lo dicen los machistas.

¿Es de machista, como aseguró Fernández, decir que presidente no tiene género? ¿Es de machirulo, neologismo que popularizó ella misma en el Río de la Plata en 2018?

Hace algunos años, una carta escrita por una supuesta profesora bajo el título "Sobre ignorantes e ignorantas" también se hizo viral a través de Facebook gracias a un usuario uruguayo. En el texto, la autora –cuyo nombre no estaba identificado– señalaba que "en castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales", y ejemplificaba: "El participio activo del verbo atacar es 'atacante'; el de salir es 'saliente'; el de cantar es 'cantante' y el de existir, 'existente'". Proseguía diciendo que el participio activo del verbo ser es ente y, por tanto, "al que preside se le llama 'presidente' y nunca 'presidenta', independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción".

Carta presuntamente escrita por una profesora respecto al uso de la palabra presidenta, que se hizo viral pero que está equivocada

El origen de esta carta es desconocido, pero una investigación hecha por la agencia EFE asegura que textos parecidos circulan en internet desde, al menos, febrero de 2001. Anteriormente, estaba firmada por una tal Mercedes Bernard, aunque nadie sabe si existió una profesora con ese nombre.

La realidad es que, según la Real Academia Española (RAE), la palabra presidenta, en femenino, está aceptada en el diccionario desde 1803 y su uso está documentado desde el siglo XV. Por tanto, no tiene que ver con imposiciones culturales de las últimas décadas, sino que es más antiguo que el propio Uruguay. Y, en definitiva, el término presidenta es el que la academia prefiere para referirse a una mujer que preside, aunque aclara que se le puede decir presidente.

"Para que una lengua tenga voces como presidenta, solo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan y que haya hablantes que quieran explícitamente expresar que las mujeres presiden", subraya la Fundación del Español Urgente (Fundéu), que está asesorada por la RAE, en un artículo al respecto. "No parece que haya motivo para no usar o incluso para no preferir esta forma cuando el referente es una mujer", sostiene esa organización en otro artículo.

Razones pseudogramaticales

La Fundéu cataloga las razones esgrimidas en el texto de la supuesta profesora para establecer que es incorrecto decir presidenta como "pseudogramaticales". Señala que el participio activo del verbo ser no es ente (y que incluso el verbo ser no tiene participio activo, algo que tienen solo algunos verbos en idioma español; y que cuando lo tuvo, en el pasado, no era ente sino eseyente), que la terminación –nte no procede de ente, y que "nada en la morfología histórica" del castellano "impide que las palabras que se forman con este componente tengan una forma para el género femenino".

De la misma forma, decir "la vicepresidenta" es más correcto que decir "la vicepresidente". Uruguay tiene vicepresidentas de la República desde 2017, cuando asumió Lucía Topolansky (en lugar del renunciante Raúl Sendic). El 1° de marzo de 2020 asumió la primera vicepresidenta electa, Beatriz Argimón.

Lo mismo ocurre con el cargo de intendente o intendenta. Cuando es una mujer quien ocupa ese puesto, lo aconsejable es referirse a ella como la intendenta y no la intendente. Desde fines de 2020, Montevideo tiene a Carolina Cosse como intendenta, y anteriormente la comunista Ana Olivera ocupó ese mismo cargo (2010-2015).

¿La ministra o la ministro?

Hubo una época, hace muchas muchas décadas, en la que las mujeres podían estudiar, como máximo, hasta el final del liceo. Los estudios superiores estaban destinados a los hombres y, por ende, las profesiones también. El mundo del trabajo, en el caso femenino, se circunscribía casi exclusivamente a la clase económica baja. La primera mujer en ingresar a la Universidad de la República (Udelar) fue Paulina Luisi en el año 1900; ocho años más tarde se recibió de médica. Pero no era para nada lo común. Con los años, más mujeres fueron ingresando a la Udelar, pero incluso hasta la década de 1970 muchas mujeres optaban por no estudiar, y muchos padres intentaban impedir que sus hijas estudiaran una carrera.

Es por ello que, décadas atrás, los hispanoparlantes se referían a las profesionales mujeres con el nombre en masculino: la abogado, la médico, la arquitecto, la ingeniero. Con el tiempo, esto dejó de ser así, y la RAE dice que debe utilizarse el término finalizado en a y no en o. Ese organismo sostiene que esto es así salvo en contadas excepciones, como modelo, testigo o piloto. Es igual que las excepciones de funciones terminadas con a, como periodista, tenista o futbolista.

De forma análoga sucede con uno de los cargos de gobierno más importantes: los jefes de ministerios. En el caso de hombres, no queda duda de que se dice el ministro. Pero en el caso de las mujeres, decir la ministro es, según la RAE, absolutamente erróneo. "No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer", sostiene la Academia.

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