13 de septiembre 2013 - 20:32hs

Queens Of The Stone Age es una de esas bandas cuya llegada a Montevideo marcó una huella. No solo sus fanáticos todavía recuerdan con admiración ese octubre de 2010, sino que músicos como Trotsky Vengarán o Guachass los consideran hoy en día una banda a seguir.

En los seis años que pasaron desde su anterior disco, Era Vulgaris, fueron varias las cosas que pasaron. Giras mundiales condujeron a problemas de salud, que a la larga se complicaron. Josh Homme, líder de la banda, se realizó una operación que debía ser de rutina, pero lo dejó por cuatro meses postrado en una cama, que lo sumió además en una depresión. Con Homme fuera de combate, la banda lo convenció a dirigirse al estudio nuevamente. Sin embargo, la mala racha siguió, y tuvieron que despedir de la banda a su baterista y amigo, Joey Castillo.

El resultado de todo esto es Like Clockwork, un disco que tuvo un nacimiento difícil pero ahora es considerado unánimemente como uno de los mejores de su carrera.

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Troy Van Leeuwen es el miembro más antiguo de la banda luego de Homme. El guitarrista habló con El Observador sobre el difícil proceso de realizar este disco y cómo bailando se supera la oscuridad.

Cuando el disco salió, la gran mayoría de los titulares de las noticias anunciaban este disco como un regreso, ¿ustedes lo sintieron así?

No, creo que fue un paso hacia nuestra evolución. Cada disco es diferente y no nos gusta repetirnos. Nosotros nunca nos fuimos. Simplemente tomó más tiempo de lo pensado. A veces la gente, especialmente aquí en Norteamérica, tienen un gran déficit de atención, y se olvidan. Fueron seis años. Es bastante tiempo, sí, pero para un artista es el proceso natural de hacer otro disco. Y luego, habrá otro a continuación que será diferente de este. Es así como es.

Luego de lo que pasó, ¿cómo recuperaron la esperanza en hacer música de nuevo?

No voy a decir que fue fácil. Nunca pasé por algo similar en otra banda. Por suerte nunca tuve ese sentimiento de no querer hacer más música (que sí le sucedió a Homme, según afirmó en varias entrevistas), pero pasa todo el tiempo y no es broma. Es muy serio. Creo que lo que nos mantuvo encaminados para hacer este disco fue nuestra ética de trabajo. Nos enorgullecemos de trabajar todos los días durante 16 horas. Algunos días son buenos, otros son malos, pero el proceso es lo que es. Y estamos felices de haberlo superado.

¿Tener a sus amigos –como Trent Reznor, Nick Oliveri e incluso Elton John– en el estudio de grabación ayudó a superar el proceso?

Fue bueno tener a los amigos cuando estábamos pasando por un momento difícil. Y estuvo bueno tener también a Dave Grohl, que se subió a la batería de un día para otro, justo cuando perdés a tu baterista de 10 años. Y Elton fue un amigo muy nuevo, pero fue fantástico tenerlo. A veces querés tener gente alrededor tuyo que te cae bien cuando hacés música. Definitivamente ayudó.

Las letras tienen cierta atmósfera sombría –y uno entiende de donde vienen–, pero hay canciones como If I Had a Tail o Smooth Sailing tienen un ritmo más alegre. ¿Sintieron que tenían que balancear entre las letras y la música?

Creo que sí, tenía que haber un balance. Esos son dos buenos ejemplos. Y My God is the Sun también, la encuentro muy inspiradora. Esta colección de canciones es el balance perfecto entre luz y oscuridad. Las canciones manejan eso de estar en un agujero y no encontrar la salida. Canciones como Smooth Sailing se tratan de esa búsqueda.

Esa canción dentro de todo tiene el mensaje mas positivo del disco.

Sí, significa algo así como “superé esto, y ahora voy a lograrlo. Y voy a bailar durante el proceso”. Lo mismo aparece en If I Had a Tail. “Mirame bailar con mis cicatrices”, dice.

Dicen que este disco está protagonizado por la voz. ¿Por qué tomaron ese camino?

Tal vez no lo parezca, pero somos una banda que le encanta la música pop. Me gusta el pop. Me gusta Britney Spears. Toxic es de mis canciones favoritas. Y mucha de las cosas que ha hecho Pharrell.

Sí, también han hecho el cover de Blurred Lines de Robin Thicke, producida por Pharrell.

Si, la aprendimos la noche anterior. Fue divertido. Pero lo que quería decir es que cuando escuchas esos discos la grabación de la voz está bien al frente, no hay preguntas sobre lo que el cantante dice. La música está ahí para apoyar la expresión del cantante. Y estas letras son muy reales. Fue esa la intención: asegurarnos de que las letras fueran protagonistas.

Los ritmos y la instrumentación también tiene un espectro mayor. ¿Buscaron introducir nuevos sonidos?

Creo que ahora que hemos incorporado nuevos miembros como Michael (Shuman) y Dean (Fertita) fue un gran cambio. En la última gira yo toqué un poco los teclados y ahora Josh también, y es muy bueno. Ahora somos tres guitarristas y todos tocamos el teclado. Fue una cuestión de ampliar el espectro en lugar de limitar a la banda.

Cuando empezaron a promocionar el disco publicaron cartas un tanto crípticas en revistas como Kerrang, donde decían “hay cosas que no se pueden arreglar” y el disco comienza con el sonido de un vidrio rompiéndose. ¿Ambas cosas tienen algo que ver?

Diría que para llegar a donde tenés que ir a veces tenés que romper y atravesar cosas. Es como la canción Break on Through de The Doors. A veces tenés que hacerlo. Va a haber cosas que se van a romper a lo largo del camino. Creo que es lo que significa todo eso. Salimos de esto vivos, pero hay cosas que se rompieron en el sistema nervioso.

¿Abrir el disco con ese sonido es como para llegar a un nuevo lugar?

Sí, atravesamos una pared psíquica. Inaugurar el disco de esa manera fue una forma de decir “acá vamos”. Tendrías que habernos visto rompiendo el vidrio. Fue muy divertido.

Deberían empezar así los shows

Es gracioso que lo menciones porque es así como arrancamos los shows.

¿En serio? ¿Y piensan traerlo a Montevideo?

Tenemos planes para ir, pero lamentablemente no por ahora.

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