18 de julio de 2014 18:50 hs

Cambio. Es una de las palabras que resuenan con más frecuencia en una época en la que las transformaciones ocurren de forma acelerada y constante. Frente a este escenario, las empresas deben adaptarse para competir en el mercado y subsistir.

Con este panorama en mente, en 2010 nació Eximia, que opera en Uruguay y la región, y brinda soluciones de software de gestión empresarial integrado (ERP, por sus siglas en inglés, Enterprise Resource Planning) con el diferencial de ser flexible.


Todas las empresas se rigen por reglas y políticas que definen su negocio. El ERP es un conjunto de información gerencial y su sistematización permite administrar todos los procesos operativos de un negocio.

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Se los organiza en módulos tales como Inventario, Producción, Importaciones, Stock, Liquidación, Facturación. En definitiva, representa la ‘columna vertebral’ de una organización.

El principal obstáculo que tienen las empresas en el software para la gestión empresarial es su rigidez; ya que en la realidad tienen que lidiar con permanentes cambios.

Un sistema de gestión debe ser capaz de responder eficiente y eficazmente a estas transformaciones.

Por tal motivo, Eximia creó una solución única en el mercado local, y hasta en varios países de la región, que permite administrar estas reglas de negocio, con la suficiente flexibilidad y facilidad para obtener una respuesta rápida y segura a los cambios.

Su estrategia es un motor de reglas de negocio que posibilita desarrollar software con productividad, velocidad y seguridad.

Eximia ubica las reglas de negocio de forma aislada de todos los aspectos técnicos, y utiliza una aplicación que lee e interpreta estas reglas.

El enfoque tradicional cuando se implementa un ERP es que un experto en negocio le cuenta las reglas a un analista, para que luego un programador las implemente. Las reglas de negocio quedan “escondidas” en el programa, y si hay que hacer un cambio, el programador lo realiza actualizando la versión del software, lo cual puede ser un proceso engorroso, explicó a Café & Negocios Emprendedores el director de Eximia, Juan Mosca (32).

Con el enfoque de Eximia, la empresa es la dueña de sus reglas de negocio y puede consultarlas y modificarlas. Es decir que se personaliza de forma sencilla. El sistema se creó para cambiar, continuó el director.

De esta manera, el programa deja de ser un sistema estático que tiene una “lógica misteriosa” que solo el programador conoce, y pasa a ser algo dinámico. Puede cambiar sin necesidad de una actualización del programa y se adapta a las transformaciones que la empresa necesite. “El resultado es un ERP mucho más flexible”, aseguró.

Cuando se crean reglas de negocio para un cliente, algunas de ellas pueden llegar a ser útiles para otros. El enfoque de reglas de negocio permite un fácil reuso de las mismas y su rápida adopción para otros rubros.
Eximia vende la licencia, mantenimiento y soporte del programa.

Creer en la idea
Hace siete años, Mosca trabajaba en Tata Consultancy Services (TCS) como arquitecto de software. Fue entonces cuando se decidió a dar sus primeros pasos como creador de software de manera independiente y creó Tempo, junto con quien hoy es su esposa. Tempo brindaba servicios de software que se vendían a Chile. Trabajaban desde su casa.

De forma paralela, fundó Asap con dos socios, empresa de la misma índole que Tempo, pero que principalmente trabajaba para la uruguaya Infocorp.

Más allá de contar con dos emprendimientos, Mosca no estaba conforme. Quería emprender algo más innovador y la idea de Eximia empezó a tomar forma. Fue su convicción de que era buena la idea de desarrollar un software de gestión empresarial integrado que se adaptara a las necesidades de cada negocio, lo que hizo que finalmente lograra impulsar el proyecto.

Un amigo lo contactó con dos conocidos que querían iniciar una empresa de ERP tradicional. A finales de 2007, se juntó en un bar con Gustavo Icardi (45) –hoy gerente de Soporte de Eximia– y Juan D’Alessandro (34) –actual director de Finanzas–, quienes eran técnicos.

Se generó un buen feeling y comenzaron a reunirse en forma sistemática para profundizar en el concepto. Las reuniones consistían en que Mosca les explicaba el sistema de gestión empresarial integrado flexible e Icardi y D’Alessando le contestaban que no era posible, ya que tenían experiencia laboral en el rubro.

“Yo trataba de convencerlos de que sí se podía. Pero tenía la teoría y no la práctica y ellos tenían miedo de que se me estuviera escapando algo”, recordó Mosca.

Un cuarto para desarrollar

Acordaron hacer un prototipo para probar la idea. Fue así que en enero de 2008 los tres se pidieron licencia –ya que aún no se habían desprendido de sus trabajos fijos–, y se encerraron en la casa de Mosca a programar. Por varias semanas desarrollaron el prototipo y se convencieron de que funcionaba.

Luego, buscaron un lugar para instalarse. El padre de Mosca es ingeniero civil y tenía una oficina. Les prestó un cuarto para que pudieran trabajar en el proyecto.

El sitio tenía solo un escritorio, en el que se instalaron dos de ellos con sus notebooks. El tercero colocaba su computadora en una repisa.

Trabajaban después de sus empleos de 19.00 a 22.00 horas, los sábados inclusive. Utilizaron esa habitación como oficina durante tres años mientras desarrollaban el producto.

A fines de 2008, Mosca se desligó de sus otros emprendimientos, que no tenían el encanto que Eximia le producía. Asap continuó funcionando con sus otros socios, mientras que Tempo murió. Más adelante, se unieron full time Icardi y D’Alessando.

El primer cliente lo concretaron en 2010 y fue Avícolas del Oeste, con el que trabajaron muy bien. Ese año lo dedicaron a fortalecer el producto y en 2011, comenzaron a promocionarlo y venderlo. Luego, se mudaron a una oficina propia.

Pero el crecimiento acelerado provocó que rápidamente tuvieran que volver a mudarse a otra oficina y comenzar a contratar personal.

Fue así que en 2012 se sumó el cuarto socio de Eximia, Richard Viera (44) como gerente de Ventas, ya que necesitaban a una persona que se ocupara de la parte comercial.

Para chicos y grandes
Cuando los emprendedores proyectaron la cantidad de clientes que podían tener, lo hicieron sobre la base de que obtendrían mayor cantidad, pero en base a empresas más chicas y a costos más bajos. Sin embargo, el servicio llegó a empresas grandes, líderes en sus rubros. Por ejemplo, Multicar, Young & Rubicam, La Ibérica, entre otros.

“Las organizaciones estaban buscando esta solución que hasta entonces nadie les brindaba”, aseguró Mosca.

En la actualidad, la empresa funciona muy bien y se ha expandido hacia el exterior. Recibieron propuestas de Ecuador, donde operan a través de distribuidores, y de Paraguay, en donde se vendió a clientes directamente. Por el momento, planean fortalecerse en ambos mercados y no piensan expandirse a otros.

“Yo estoy casado con la idea. Estoy convencido de que la solución que nosotros encontramos para el problema del software de las empresas es la mejor”, subrayó Mosca.
Entiende que todavía hay un mucho camino por recorrer y que se puede desarrollar aún más el proyecto.

“Es un enfoque nuevo, revolucionario, que va a cambiar mucho la forma en que se hace el software para las empresas”, resaltó.

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