Andy Warhol llega a Roma con 150 obras originales, entre ellas algunas de las más reconocidas, como "Blue Shot Marilyn", la serie de retratos de Mao o varias de sus icónicas latas de sopa Campbell.
En orden
Con la década de 1960 aparecen las primeras icónicas botellas de Coca Cola y latas de sopa de tomate Campbell, para dar paso a, en palabras de Bonami, la pieza "más destacada" de la muestra: "Blue Shot Marilyn", pintada por el rey del arte pop en 1964.
Este cuadro forma parte del grupo de cuatro retratos "The Shot Marilyns", en fondo rojo, naranja, azul claro y azul oscuro, de los que es el de este último color el que se expone en Roma.
El distintivo del "Blue Shot Marylin" es la mancha blanca en la frente de Monroe, que simboliza el disparo de la artista estadounidense Dorothy Podber lanzó a este conjunto de cuadros, que se encontraban apilados en el estudio de Warhol.
En la misma sala, junto al retrato "herido" de Marilyn Monroe, el visitante se encuentra también con varias "cajas Brillo", una muestra de la filosofía de lo cotidiano empleada por Warhol para sus creaciones de esta época.
A partir de este momento, la muestra prosigue con los retratos del histórico dirigente comunista chino Mao Zedong, entre los que destacada el plasmado en 1972, con el que el Warhol "inicia una nueva pintura más gestual", según se detalla en el itinerario de la muestra.
También aparecen, como representantes de esta década, un gran número de sus características calaveras, y hay una sala consagrada a las instantáneas realizadas por Warhol con una cámara Polaroid, con la que inmortalizó a la que acudían a su ático de Nueva York.
El recorrido, que también cuenta con una pequeña zona audiovisual con varios vídeos en los que aparece el propio Warhol, concluye con una versión de la Última Cena de Leonardo Da Vinci, exhibida por primera vez en Milán en 1987, justo un mes antes de su muerte.
Precisamente en Milán comenzó la andadura de esta muestra, que llega a Roma después de que 225.000 personas haya visitado la edición milanesa en el Palacio Real de la capital lombarda.
"Andy Warhol era un artista importante porque entendió antes de que lo hicieran muchos otros hacia dónde iba la sociedad, en un modo contemporáneo. Entendió la debilidad del ser humano y su deseo de éxito, fama y celebridad", concluyó Bonami.