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4 de septiembre de 2011 21:32 hs

A esta altura, y por más crédito que tenga porque se trata de un novato en la dirección técnica y una apuesta al futuro que hace Nacional, el entrenador Marcelo Gallardo tiene que empezar a demostrar que en esa transición entre el futbolista y el director técnico existe talento, capacidad y buen ojo para resolver en tiempos difíciles en la nueva función.

Por esa razón, el argentino debe entender que necesita construir desde el fondo para llegar al final de la temporada con chances reales de pelear por el título del Campeonato Uruguayo, y que para ello necesita ajustar –contra la presión que pone el avance del torneo y los intentos fallidos por mejorar– el funcionamiento de la última línea, exigir más concentración y descubrir que además de los salvavidas que le tira Álvaro Recoba, el ataque como lo viene presentando para arrancar los partidos no le brinda solidez ni la efectividad que necesita.

Parece mucho para resolver en una semana, pero va a tener que hacer algo –más allá de todo lo que intentó en los últimos tiempos– el técnico para ordenar a su equipo. Porque Nacional le ganó ayer 3-2 a Racing, pero recién se acomodó para llevarse el triunfo cuando a los 54 minutos ingresó Álvaro Recoba.

Así como cuando Gallardo aún jugaba y rescataba a Carrasco, el Chino, puso en funcionamiento al equipo y olvidó el reclamo que bajó desde la tribuna durante todo el primer tiempo porque el fútbol de los tricolores fue anunciado, sin sorpresas ni velocidad, y se desarrolló con escasos hombres en ataque.

Eso sucedió porque los jugadores no entienden el sistema que propone Gallardo con tres volantes ofensivos (Cabrera, Sosa y Cabrera) y un punta (Boghossian) o porque no les gusta jugar con esa fórmula y se sienten sin argumentos para llegar con velocidad al ataque.

Como consecuencia de ello, cuando Nacional intentó llevar el domingo el fútbol a la cancha de Racing se encontró con el mismo escenario: Viudez o Sosa trasladando la pelota por más de 40 metros mientras miraban al piso y buscaban esquivar marcadores, y cuando levantaban la vista se encontraban con que Racing ya estaba formado, bien protegido y el único futbolista albo que esperaba la pelota era Boghossian.

Por esa razón fue muy fácil para los de la academia controlar el juego, a pesar de que en los hechos debería haber una ventaja a favor de los tricolores, como al final se reflejó en el marcador. Para colmo de males de los intereses del fútbol de Nacional, a los 30 minutos, en la primera incidencia de riesgo que Racing protagonizó en la cancha del local, Jadson Viera cometió penal y fue bien expulsado. Eso terminó en el 1-0 para los visitantes y que los albos tuvieran que encarar el resto del partido con un hombre menos y tomando riesgos en la defensa, desde la expulsión conformada con tres futbolistas, ante la necesidad de mantener la ambición de aspirar al éxito.

Como fue señalado, resultó imposible para los tricolores avanzar con el freno de mano puesto y el funcionamiento pedía a gritos la inclusión de Recoba como única salida para emparchar los problemas de un equipo incapaz de funcionar como tal.

Por eso fue necesario esperar hasta el segundo tiempo para que con el fútbol a un toque del Chino despertara al local y generara los espacios y el ámbito adecuado para desarrollar un buen juego. Y en catarata llegaron los goles y las situaciones para marcar (10 con el Chino, 13 en el partido).

En la primera que tocó le dio la asistencia para la apertura de Boghossian, y luego estuvo en el tridente ofensivo que terminó en el segundo del delantero. Finalmente Viudez estableció el 3-1 a los 85 minutos después del error del golero. El partido parecía cerrado, pero como la propuesta de Nacional presenta muchos puntos débiles, un centro al corazón del área a los 86 minutos terminó en el gol de cabeza de Crossa, que cargó de emoción e incertidumbre un encuentro que, si no fuera por las fallas de la última línea, no tenía lugar.Ahora, a una semana de ingresar en la difícil doble competencia de Apertura y Sudamericana, se verá la mano de Gallardo y las soluciones para una defensa que no arreglará con palabras sino con trabajo, y en el ataque con el ingreso de Recoba y con más hombres en punta. Eso solo para para no seguir jugando con fuego.

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