A exactos siete días de haber formalizado su propuesta de legalizar la producción y venta de marihuana, existen en el gobierno más dudas que certezas. La noticia que recorrió el mundo, y fue tema de debate en toda la sociedad, muestra ahora vacilaciones en su alcance, cada vez que una voz oficial explica cómo será concebido. Cada día surgen contradicciones en el gobierno sobre lo que realmente será plasmado en una ley.
Ayer, el secretario de la Junta de Drogas, Julio Calzada, organismo que depende de Presidencia y se encarga de redactar la iniciativa que irá al Parlamento, echó por tierra otro de los detalles establecidos hasta ahora: no se venderá la marihuana en cigarrillos, sino a granel. “El Estado no va a favorecer la venta de cigarrillos, porque el usuario puede decidir consumirla de otras formas: evaporada o integrada a otro tipo de alimentos, como bizcochos o scones”, explicó Calzada a El Observador.
De todas formas, el jerarca aseguró que siguen siendo 30 gramos el límite para distribuir por persona. “Desde el punto de vista médico, si una persona consume más de 30 gramos al mes es altamente perjudicial para la salud, por lo tanto, el Estado no le va a proporcionar a nadie más de 30 gramos”, argumentó. Además, existe “consenso” sobre que el objetivo es “separar los mercados” y para ello el Estado “jugará un papel preponderante en toda la cadena, tanto en el financiamiento, la distribución, el almacenamiento y la venta”, dijo Calzada.
Esto se da de frente contra los anuncios de Mujica. En Río de Janeiro el presidente dijo que se iban a vender “cigarros” y que los fumadores debería “devolver las boquillas”. De esa manera se iba a poder controlar si el comprador consumió la marihuana y no la revendió. El asunto es que los cigarrillos de marihuana no tienen colilla.
También habló de la trazabilidad de los cigarrillos, para aumentar el control y evitar que se vayan a países vecinos. “Va a ser trazada con radioisotopos”, dijo Mujica.
Algunos especialistas en drogas comentan por lo bajo que el plan, parece diseñado por personas con poco conocimiento en el asunto.
Tanto el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, el día que el gobierno anunció las medidas, como Mujica un día después en Brasil, señalaron que el camino del autocultivo –propuesto en el Parlamento por legisladores de los tres partidos– quedaba descartado y no era el elegido por el gobierno. “Rechazamos las soluciones que están planteadas por ahí del autocultivo, porque ahí no podríamos controlar y se escapa”, dijo Mujica en Río de Janeiro.
Sin embargo ayer, Calzada no descartó ese camino para abastecer al Estado. Aún está en debate si las plantaciones serán estatales o tercerizadas.
La posibilidad de autocultivar va a quedar abierta a la discusión parlamentaria, sostuvo Calzada. “Si se permitirán formas de autocultivo, van a ser reguladas por el Estado, a través de los clubes de cannabis, por ejemplo”, agregó el secretario de la JND. “Puede ser que a un club se le autorice cultivar determinada cantidad, en función de la cantidad de socios que tiene”, aseguró. Este sistema es el que funciona en algunos ayuntamientos de España. Así, al haber 10 integrantes podrá ser autorizado a producir hasta 300 gramos por mes, explicó.
Las dos iniciativas presentadas en el parlamento que se refieren al autocultivo proponen un modo personal y doméstico de producción, diferente a los clubes de cannabis que propone el jerarca. En cuanto a la posibilidad de que prosperen estas iniciativas, Calzada advirtió que “en ese caso, la persona tendrá que registrarse y autorizar que el Estado inspeccione la plantación”.
La forma de venta tampoco está definida, explicó el secretario de la Junta de Drogas.
El proyecto para legalizar la marihuana será el último en llegar al Parlamento de las ocho que integran el paquete para atender la inseguridad. Además hay tres decretos previstos.
“Quienes producen deberán registrarse”, agregó Calzada, aunque no definió si quienes compran, también deberán hacerlo, y alimentó así otra de las dudas que surgen del gobierno, ya que al principio se indicó que se debería presentar documento e integrarse a un registro para poder comprar, pero después se dijo que ello no sucederá.
Lauro Meléndez, subsecretario del Mides, dijo ayer que el gobierno concibe “una sola estrategia nacional” para las drogas. En referencia a los debates, aseguró: “Algunos los hacemos, otros los provocamos, porque tenemos que sacudir a una sociedad que mira para el costado esta situación”.