15 de septiembre 2023 - 15:34hs

Demoré un par de segundos más de lo necesario en responder la pregunta. Sobre todo por las circunstancias. Uno de mis pasatiempos predilectos son los videojuegos, y un personaje secundario en el que estoy embarcado ahora preguntó “¿Qué desearías tener más: tiempo o dinero?”. Una pregunta sin ninguna consecuencia, ni en el desarrollo del juego, ni en el universo virtual, ni en el real. Y sin embargo, demoré un par de segundos más de lo necesario en responder. 

El dinero me vendría muy bien, por supuesto. MUY bien. Pero siendo honesto, si tuviera más tiempo lo disfrutaría más. Y claro, para disfrutar el dinero se necesita tiempo. Uno de los males de esta época acelerada es que vivimos con la impresión de que el tiempo no dura nada, no alcanza. Siempre estamos apurados, a las corridas, con la sensación de estar exigidos (que lo estamos, pero a veces nos pasamos de rosca en esa idea). 

Pero incluso en ese esquema de vida, nos podemos hacer los momentos. Y hay propuestas para cuando estamos cortos de tiempo, como algunas de las que te traigo hoy. Que a su vez, están atravesadas por la idea del paso del tiempo: los cambios que trae, lo relativo que es el tiempo, o lo usan como herramienta para jugar y crear humor. 

Así que te doy la bienvenida, a esta nueva edición de Doble programa. Una edición regida por el tema del tiempo, hecha con el deseo de que aunque tengas poco, puedas explotarlo al máximo para no perder los momentos de disfrute.

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En 30 minutos o menos 

El cineasta Jay Rosenblatt se propuso un ejercicio con su hija Ella como protagonista. A partir de que la niña cumplió dos años y hasta los 18, el día de su cumpleaños el cineasta la plantó adelante de su cámara y le hizo las mismas preguntas, agregando o modificando el cuestionario a medida que la vida de su hija se iba perfilando, y a medida que su madurez le permitía encarar temas más profundos. 

Pero también le dio bastante libertad: Ella podía expresarse libremente ante la cámara. Cantar, bailar, hablar sobre sus preocupaciones, lo que quisiera. 

Un padre, una hija, una cámara y sus diálogos son todo lo que conforma ¿Cómo medir un año?, este corto documental que estuvo  nominado en los Oscar de este año y que se puede ver en la plataforma HBO Max.



El ejercicio de ver crecer y madurar a Ella en poco menos de media hora es fascinante, como esos videos que aparecen cada tanto en las redes de padres que retratan a sus hijos durante días y semanas a lo largo de varios años, o como una versión exprés de la magnífica Boyhood: momentos de una vida  (está en Star+), donde el director Richard Linklater filmó un drama familiar a lo largo de doce años para reflejar en tiempo real la maduración de su protagonista. 

Hablando de Linklater, está trabajando desde 2019 en una comedia musical que se filmará a lo largo de veinte años, y que se va a estrenar más o menos en 2040. Y yo dudando porque pagué diez meses de gimnasio por adelantado.

Boyhood, momentos de una vida

Menos de media hora dura también mi video favorito de YouTube. Cada tantos meses vuelvo a revisitarlo, y nunca deja de fascinarme. Con mucho humor, pero también con mucha certeza, el youtuber Bill Wurtz se propuso contar la historia de la Tierra en veinte minutos. Y lo logró.

History of the entire world, I guess (Historia del mundo entero, supongo) es una obra maestra del internet. Del Big Bang a la década actual con un ritmo frenético, este video animado se ríe de todo pero también es bastante ilustrativo, poniendo en contexto episodios históricos que suceden en simultáneo en distintos puntos del planeta, y poniendo en perspectiva lo mínimo que es nuestro tiempo en este planeta y lo insignificante de ciertos hechos en el concierto universal. Existencialista, hilarante y absurdo a partes iguales, está subtitulado y se puede ver acá.

Dos comedias temporales (que duran menos de hora y media)

Palm Springs

¿Te acordás de El día de la marmota, aquella comedia con Bill Murray y Andie MacDowell sobre un meteorólogo que quedaba atrapado en un bucle temporal, condenado a vivir el mismo día una y otra vez? Una premisa similar maneja Palm Springs,  pero en una versión mucho más desfachatada y hasta paródica de este tipo de historias.

Sarah está en el casamiento de su hermana en la localidad californiana del título, y nota que uno de los invitados, Nyles, se porta de forma rara. En un confuso episodio, lo termina siguiendo hasta una cueva que la sumerge en una repetición constante del día del casamiento, una situación en la que Nyles está desde hace mucho tiempo. Sin escapatoria aparente de esta prisión temporal, la pareja comienza a elaborar planes absurdos para divertirse, pero al mismo tiempo, empiezan a encontrar en el otro un alma gemela. 

Aunque la fórmula es conocida, la película es inventiva, muy graciosa, y con buenos giros de tuerca. Se la puede ver en Star+.

Ya en un plan un poco más extraño te traigo Más allá de los dos minutos infinitos, que se puede ver en  HBO Max y me pareció una genialidad. Ah, y dura 70 minutos. Una maravilla.

Esta peli japonesa tiene como protagonista a Kato, el dueño de una cafetería que descubre que el monitor de la computadora de su apartamento (que está en el piso de arriba del café) está conectado con una televisión ubicada en el local. Y no solo eso, las dos pantallas están desfasadas temporalmente: el monitor de la PC muestra lo que va a pasar dentro de dos minutos. Kato pone una pantalla frente a la otra, lo que replica el efecto —se llama efecto Droste, aunque yo prefiero llamarlo el efecto del paquete del polvo de hornear Royal, donde la imagen se repite dentro de sí misma infinitamente—  y le permite ver el futuro. 

Más allá de los dos minutos infinitos

Kato llama a sus amigos, y todos se reúnen en la cafetería para jugar con esta ruptura temporal, que también les va a traer algunos dolores de cabeza. La película es un disparate en cuanto a lo visual: está filmada como una toma continua, y la cámara se mueve de forma magistral por el espacio de la cafetería y el apartamento del protagonista. Si te gusta el cine de ciencia ficción, te dejo esta joyita de regalo.

En la vuelta:
  • Arte: Este viernes 15 de setiembre se inaugura en el MAPI (Museo de Arte Precolombino e Indígena) la muestra Ilariykuna, que llega desde Chile con 40 obras textiles de la artista Aruma, con un componente interactivo, con luz y sonido, combinando el trabajo tradicional de las comunidades andinas con elementos como hilos conductivos, fibra óptica, cobre, sensores de oscuridad y microprocesadores. 
  • Música: Par es el proyecto de música electrónica de Nacho Adda, que este 17 de setiembre presenta en la Sala Camacuá su espectáculo Fin, que tiene como eje su disco más reciente, Ciclos, un álbum climático e inmersivo donde participan como invitados figuras como Pedro Dalton, Vera Sienra y Camila Rodríguez, vocalista de Niña Lobo. Entradas en Redtickets.
  • Cine: hablando de obras cortas, en las próximas semanas dos directores de prestigio estrenan novedades, con la particularidad de que en ambos casos se trata de cortometrajes. El 21 de setiembre llegará a los cines Extraña forma de vida, lo nuevo de Pedro Almodóvar, un wéstern protagonizado por Pedro Pascal e Ethan Hawke, que encarnan a una pareja gay que se reencuentra después de varios años en el medio de la investigación de un crimen. Y la semana siguiente, a partir del 27, se estrenan en Netflix una serie de cortometrajes dirigidos por Wes Anderson basados en las historias de Roald Dahl. El primero será  La maravillosa historia de Henry Sugar,  sobre un millonario que quiere aprender a hacer trampa en los juegos de azar.

 Piano Bar 

En estos últimos días disfruté mucho de dos discos uruguayos que salieron hace poquito. Uno es  Esencia, lo más nuevo del grupo de hip hop Dostrescinco, una banda que siempre logra contagiarme algo que no sé describir muy bien —vamos a decirle “vibra”— muy cálida y luminosa, un cierto amor por el oficio musical que permea en sus trabajos. Eso está, por supuesto, en este disco, que se escucha de un tirón y con una sonrisa en la cara.

El otro fue  La suite de Raymundo que tiene esa energía magnética del blues que cultivan Mandrake y los Druidas (los responsables de este trabajo), y también un costado juguetón que se lo da su faceta de obra conceptual. 

Me despido hasta la próxima edición de esta newsletter. Gracias por la lectura, y que tengas una gran semana.

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