13 de enero de 2012 19:11 hs

Para quienes nos gustan los libros, la sensación de tener en mano un ejemplar casi único es una de las más placenteras que se puedan experimentar.

Uruguay siempre tuvo el privilegio de contar con numerosos intelectuales, dueños de impresionantes bibliotecas sin nada que envidiar a muchas europeas. Pero esas épocas pasaron y prácticamente no quedan coleccionistas ni tampoco bibliotecas tan completas y exquisitamente seleccionadas como las de antaño.

Lo que aún podemos encontrar son librerías especializadas en libros antiguos, obras raras, obras autografiadas y dedicadas por sus autores, revistas y otro tipo de publicaciones.

Más noticias
Según Andrés Linardi, director de la librería Linardi y Risso, el mercado local es muy pequeño. Aparecen algunos compradores ocasionales, pero el 90% de las ventas son para el exterior.

En los años cincuenta, además de los coleccionistas y los bibliófilos, docentes e investigadores gastaban sueldos enteros en libros. En la actualidad, los uruguayos rara vez compran libros de tanto valor y cuando lo hacen generalmente es para hacer algún regalo o porque el libro en cuestión tiene cierta relación con el pasado familiar.

Una buena biblioteca no se arma de un día para otro. Lo más característico es elegir un tema o una época y, a partir de esa elección, comenzar a armar una colección.

Las temáticas son variadas y dependen exclusivamente del gusto y las preferencias de sus dueños. Hay bibliotecas sobre historia, otras sobre política y economía, narrativa que puede ser general o por ejemplo restringida a autores de algún lugar geográfico o de determinado tiempo histórico. Otros se inclinan por coleccionar primeras ediciones de cualquier tema, otros prefieren los ejemplares raros o escasos o libros premiados.

En cada materia hay ejemplares que no pueden faltar. Por ejemplo en una buena colección histórica no pueden faltar los Anales Históricos del Uruguay de Eduardo Acevedo o la Historia de los partidos políticos de Pivel Devoto o Historia de la dominación uruguaya de Orestes Araujo.

Si hablamos de literatura latinoamericana, uno de los libros más buscados es Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Una primera edición (Editorial Sudamericana, mayo 1967) se puede valuar en aproximadamente US$ 3.000.

De los uruguayos sobresalen los escasos ejemplares de la primera edición de El Pozo de Juan Carlos Onetti del año 1939. En esta edición se imprimieron alrededor de 300 libros. Muchos de ellos fueron regalados por el autor a sus amigos y el resto fue a parar a la librería Barreiro y Ramos.

Andrés Linardi comenta que su padre Adolfo, gran experto en la materia, compró unos cuantos que encontró en una liquidación, cuando la obra de Onetti todavía no tenía el prestigio que tiene hoy. Años después, esos ejemplares adquirieron gran valor. Linardi recuerda orgulloso que el propio Onetti decía siempre que “el único que hizo negocio con El Pozo fue Linardi”. Un volumen de El Pozo primera edición hoy se cotiza en US$ 900.

Otros uruguayos muy cotizados son los primeros libros de Felisberto Hernández, se les llaman los libros sin tapa justamente por esa razón. La edición fue tan económica que se optó por no ponerles tapa. Los tres títulos que componen esta colección son La envenenada, La cara de Ana y Libro sin tapa. Cada uno de estos puede costar entre US$ 500 y 600. En Linardi y Risso hay un Libro sin tapa dedicado por Felisberto y su precio asciende a US$ 1.000. La rareza de este libro está dada por la dedicación. Hernández rara vez dedicaba sus libros. Diferente es el caso de Juana de Ibarburou quien dedicaba y firmaba una gran cantidad.

Modas
En el mercado de libros antiguos muchas veces surgen tendencias o modas más que nada pautadas por el momento histórico en el que se está viviendo.

Cuando volvió la democracia al Uruguay, todos los libros relacionados con la política y los anteriores a las décadas del 60 y 70 que fueron después prohibidos tuvieron un auge tremendo, pero fue circunstancial.

Hace algunos años también se puso “de moda” todo lo relacionado con la cultura negra, descendencia, manifestaciones artísticas, música, tradiciones y después viró hacia los libros de viajes.

Hoy ya no tienen el auge de hace unos diez años pero siguen siendo de los temas preferidos y más buscados por los compradores. La temática indígenas en el Uruguay es desde hace dos o tres años va tomando la posta.

Para visitar
En el corazón de la Ciudad Vieja , en un radio de dos cuadras se encuentran cuatro hermosas librerías dedicadas a antiguos, raros y más joyitas literarias. Una de ellas es la Librería Linardi y Risso en la calle Juan Carlos Gómez entre 25 de mayo y Rincón. Linardi y Risso es una librería de referencia internacional en cuanto a literatura latinoamericana del Siglo 20. A la vuelta sobre la calle Rincón se encuentra otro hermoso lugar que es la librería Oriente y Occidente. Si sacáramos una foto un miércoles a media tarde veríamos a tres señores peinando canas acomodados en unos rústicos sillones al fondo de la librería discutiendo sobre libros, cigarros, terrenos y contribuciones inmobiliarias. Por la calle Bartolomé Mitre a pasos de Policía Vieja está El Aleph, su propietario Raúl Ferreiro muestra y explica las características de cada ejemplar con gran paciencia. El Aleph tiene todo tipo de antiguos pero se destaca la cantidad y variedad de literatura en francés.
Para terminar volvemos a la calle Juan C. Gómez, entre Sarandí y Buenos Aires y allí encontramos la Librería Anticuaria El Galeón, otro encantador local donde se respira olor a tinta y papel.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos