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19 de marzo 2023 - 5:04hs

Un alud uruguayo bajó hasta la orilla del mar de Alborán. Esta semana, en el festival de cine que se desarrolló en la ciudad de Málaga hasta este domingo 19, el cine nacional fue algo muy cercano a un protagonista principal. Fueron cinco las producciones uruguayas que se presentaron en estos días en España —tres de ellas en competencia y dos con pases especiales en la selección oficial— y, además de los respectivos cineastas involucrados, hubo una embajadora extra de lujo: la poeta Ida Vitale.

En el año de su centenario, Vitale fue la protagonista de una presentación especial del documental homónimo de María Arrillaga que la tiene como centro. Ida Vitale, que ya había pasado anteriormente por ese mismo evento en su etapa de desarrollo, repasa a modo de abecedario diferentes momentos y pliegues de una vida dedicada a las letras y que en los últimos años ha tenido, Premio Cervantes mediante, un auge impresionante en librerías de este y del otro lado del Atlántico. 

“Hay muchos momentos de la vida en los que hay sueños que no se cumplen, pero nunca pensé que alguien me convertiría en una película, ni que habría alguien con ganas de hacerla con algo tan reducido" decía la poeta en la presentación de la película, que se proyectó en España luego de un sonado preestreno en el Solís a sala llena en julio del año pasado, y que se espera que llegue a salas uruguayas en el segundo semestre del 2023

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Así, la instancia europea no fue tomada a la ligera por sus responsables, ya que desde el principio consideraron la llegada a Málaga como una de las estaciones fuertes del camino de la película. 

Ida Vitale

“Cuando estábamos en desarrollo participamos del Mafiz —sección del festival dedicado al cine en construcción— con Inés Vázquez, gran amiga y productora de la película. En aquel momento era ideal poder llegar a este estreno internacional en el festival, y no solo sucedió eso sino que pudimos compartirlo con Ida. Cuando empezamos la película ella tenía 95 años, ahora tiene casi cien y era casi impensable que pudiera suceder”, cuenta desde España Arrillaga.

Según la realizadora, la prensa local avaló el documental con buenas críticas y se generó un interés particular en la llegada de la propia Vitale, que dio entrevistas y se mostró “maravillada y curiosa” con la ciudad.

“A la Generación del 45 nunca le gustaron mucho los homenajes y si bien para ella no es muy fácil verse y le resulta un poco absurdo, estuvimos allí riéndonos, compartiendo con el público. Hay mucho interés en su figura y en la película, que muestra su forma de estar en el mundo, su poesía, su curiosidad, su vitalidad, su sentido del humor. Hay una gran sabiduría en cómo absorbe el mundo que la rodea. Ida tiene un poema que se llama Abracadabra, que aparece en la película, que tiene un verso que dice ‘para empezar, la magia’. Creo que eso nos acompañó en todos estos años, en cada instancia, y ahora en este estreno en Málaga también. Es milagroso poder estar acá con ella, poder haber compartido otro viaje, verla sorprenderse y descubrir un lugar que no conocía”, asegura la directora.

Otros tres documentales uruguayos se presentaron junto a Ida Vitale en el festival: Hay una puerta ahí, de Juan y Facundo Ponce de León (este último, nombrado recientemente como presidente de la todavía fresca Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay); Alcira y el campo de espigas, de Agustín Fernández Gabard; y El retrato de mi padre, de Juan Ignacio Fernández Hoppe.

Para el primero, el desafío era presentarse por primera vez en sala ante el público extranjero y con un tema que, en Uruguay y buena parte del mundo, está arriba de la agenda: la eutanasia. Hay una puerta ahí sigue la relación entre el médico español Enric Benito, especialista en cuidados paliativos, y Fernando Sureda, un paciente uruguayo que padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y que durante años abogó y reivindicó el derecho a la eutanasia en Uruguay. Según Juan Ponce de León, la recepción de la película confirmó las expectativas de los realizadores y les devolvió una platea que pasó de la risa al llanto sin demasiadas escalas.

Hay una puerta ahí

“El Festival nos dio la primera visibilidad. En este caso fue muy importante para nosotros porque uno de los protagonistas es español. Eso ayudó mucho a la película. Por otra parte, los festivales sirven para conocer posibles distribuidores y agentes de venta. Por suerte estamos muy cerca de llegar a un acuerdo con un distribuidor muy importante de España. Ellos vieron la película y quedaron muy impactados. Verla en sala por primera vez fue una experiencia muy intensa y sorprendente, porque las reacciones de los espectadores son siempre un misterio. Ahora la idea es hacer un recorrido de festivales y tener un estreno en España y otro en Uruguay”, contó Ponce de León desde Málaga.

Zambullida familiar

Para Agustín Fernández Gabard, en tanto, llegar a Málaga significó una instancia que comenzó a cerrar un camino que empezó hace más de una década y que lo puso delante de la historia de su familia, de un mito uruguayo/mexicano y, también, de su primera película. 

“Este era el estreno total del documental, me llevó 14 años hacerlo y la primera entrevista la hice en el 2008. Tenía expectativas por verla en pantalla grande y también porque se estrene en un festival grande como este. Yo soy un outsider del mundo del cine, soy fotoperiodista y comenzar así con la película fue increíble. Justo se estrenaba el primer día y coincidía con la gala de la parte de ficción, que es donde está todo el glamour, y tenía miedo que no fuera nadie a la función. Pero se pasó a sala prácticamente llena y con un público muy diverso”, contó el realizador.

Alcira y el campo de espigas

Su película, Alcira y el campo de espigas, reconstruye la historia de Alcira Soust Scaffo, poeta uruguaya y tía del director, que se convirtió en un mito al resistir escondida en un baño los doce días que el ejército mexicano ocupó la UNAM en 1968. Según establece la presentación del documental, Alcira fue “una mujer que osciló entre el delirio y la cordura, entre azoteas, árboles y casas de Uruguay y de México, su país de adopción. Allí se convirtió en leyenda y aquí en un recuerdo con más preguntas que respuestas”. Si para algún lector de Roberto Bolaño la historia suena conocida, es porque en ella se inspiró para el personaje de Auxilio Lacouture, que aparece en Los detectives salvajes y protagoniza Amuleto, dos de sus novelas más recordadas.

Alcira y el campo de espigas se estrenará próximamente en el Festival de Cinemateca, que suele celebrarse durante la semana de turismo, y luego buscará seguir viaje a México.

Pero el trazo familiar en el registro documental se profundiza todavía más en la otra película que también se estrenó en Málaga por estos días: El retrato de mi padre, de Juan Ignacio Fernández Hoppe.

El realizador no es ajeno al tránsito por los festivales europeos gracias a sus trabajos anteriores, entre ellos su documental anterior, Las flores de mi familia, pero Málaga tampoco significó la primera parada para su nueva realización, ya que hace algunos meses El retrato de mi padre consiguió meterse en la selección oficial de IDFA, uno de los festivales de documentales más importantes del mundo, que se celebra cada noviembre en la ciudad de Ámsterdam.

Tras ese momento, que Fernández Hoppe celebra y sigue sin poder creer, llegó esta instancia en la que destaca, sobre todo, la fuerza de la delegación uruguaya. “Dejamos una buena imagen del cine uruguayo”, asegura.

El retrato de mi padre

“Soy un tipo muy obsesivo, me gusta repasar el catálogo de asistentes de los festivales, me gusta escribir mails personales invitando a gente que no conozco pero que me gustaría que vean la película. A veces me lleva días, en IDFA invité a unas cincuenta personas, pero acá a unas ocho o diez personas. Ya que varias de esas personas fueran fue muy lindo, y que te hagan una devolución es un premio. Ese momento en que estás presentando algo en el escenario, con cierto temblor lindo en las piernas, es de lo mejor para el realizador. Estar ahí contando por qué la hiciste, cómo empezó, todo lo que costó, y después recibir el comentario, el abrazo de alguien a quien no conocés, el nudo en la garganta que percibís en el otro, los ojos que lloraron, los amigos que hacés, los compañeros de camino que conocés. Eso es impagable”, dice Fernández Hoppe.

El retrato de mi padre se presenta como una indagación de parte de su autor en los rastros y huellas de su padre, quien presuntamente se suicidó hace 30 años. 

"Mi padre fue encontrado muerto en la playa con psicofármacos entre sus cosas. A pesar de la sospecha de suicidio, mi madre -psiquiatra de profesión- consideró innecesario hacer la autopsia. Yo tenía ocho años. Treinta años después, munido de una caja con sus pertenencias me lanzo a reconstruir su imagen. Lo descubro como un músico inclasificable y musicoterapeuta de adolescentes discapacitados, pero nada de eso es seguro en esta búsqueda, siempre envuelta en la niebla de la enfermedad psiquiátrica, el abuso de la medicación y el cuestionamiento de mi madre a cada uno de mis hallazgos", se puede leer en la ficha de la película, que se estrenará en Uruguay en el correr del 2023.

Galardones a la ficción

En Málaga, por otro lado, una sola ficción uruguaya en competencia. Se trató, además, de la única de estas películas mencionadas anteriormente que tuvo un estreno oficial en salas uruguayas y donde estuvo algunas semanas en cartelera: Desperté con un sueño.

Desperté con un sueño

La película de Pablo Solarz, que tuvo la particularidad de que se originó además gracias a la historia y la idea de su protagonista, Lucas Ferro, hoy de 15 años, se estrenó en Uruguay en noviembre de 2022 y en Málaga tuvo tres exhibiciones. Si bien no se llevó el premio mayor del certamen, tampoco se fue con las manos vacías: se trae para Uruguay el premio de la crítica.

“La presentación estuvo muy linda, veníamos de Berlín que se presentó ante un público más joven, con muchos escolares y adolescentes, y en este caso fueron adultos que salieron muy contentos. Málaga siempre es un festival súper cálido, siempre es un placer venir. La programación además es muy ecléctica, hay un poco de todo, películas españolas e iberoamericanas, películas que ya han ganado varios premios en otros lados”, aseguró su productora, Agustina Chiarino, que viajó a la ciudad española para acompañar a Desperté con un sueño junto al director, el protagonista y su hija Julia, que también forma parte de la película.

Según Chiarino, la película tendrá próximamente un estreno en Argentina y también en la plataforma Disney+, pero tras el pasaje triunfal por Málaga (y su inclusión en el festival de Berlín, uno de los tres más grandes, en febrero de este año) harán lo posible porque vuelva a exhibirse en salas uruguayas.

Más uruguayos

Al margen de estas cinco películas que se sumaron al festival y conformaron el núcleo duro de las exhibiciones uruguayas en Málaga, hubo más participación nacional en otras instancias del evento. Allí se presentaron también dos proyectos de largometraje que están en etapa de desarrollo, que son Mear sangre, de Gustavo Hernández (La casa muda, Virus 32), y Mi pequeña liga de la justicia, de Bibiana Passadore. Además, la guionista y realizadora Ilén Juambeltz fue seleccionada por el Málaga Talent con su proyecto Ese todo que es solo mío.
Por otro lado, el cineasta uruguayo Pablo Stoll fue parte del jurado encargado de la selección oficial, que le dio el premio mayor a la película española 20.000 especies de abejas, de Estíbaliz Urresola Solaguren.
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