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Aquellos malditos años 90

La izquierda atribuye al neoliberalismo la delincuencia juvenil de hoy. ¿Qué dirá cuando los que delincan sean jóvenes nacidos bajo gobiernos del Frente?

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25 de junio de 2012 a las 00:00

"Durante años la izquierda ha tenido un discurso monocorde que explicaba la criminalidad y el delito por los factores sociales y económicos (que generaron determinadas políticas). Hoy esta explicación, que tiene un muy fuerte componente explicativo, en la visión integral aparece como insuficiente”, dice el documento con el que esta semana el gobierno acompañó los anuncios de medidas de seguridad.

La izquierda dejó parcialmente atrás ese concepto, pero ahora parece que se aferró a uno nuevo: “No es casual que una parte significativa de este problema (violencia y delincuencia) esté asociada a niños y adolescentes nacidos en los años 90 y posteriormente a la crisis del 2002”.

Los años 90 con su fulgor de consumo para las clases medias y altas habrá jugado su papel en lo que pasa hoy, pero algunos miembros del gobierno, sobre todos los que participaron en la guerrilla, parecen olvidar aquellas acciones en las que se secuestraban camiones de Manzanares para ir a repartir alimentos a los cantegriles. Corría la década del 60 y los tupamaros se alzaron en armas, entre otras cosas, porque los márgenes de la ciudad se llenaban de rancheríos. Y ahora, en un nuevo siglo, ¿emergen con el discurso de que todo empezó en los 90?

A mediados de los 90 se produjeron los motines más violentos en el Consejo del Niño, luego llamado Instituto Nacional del Menor. La Policía entró una vez a sangre y fuego al hogar de Miguelete, violó con palos a varios internos, les hizo comer papel, les reventó granadas de gas en el cuerpo.

Ya que clama por buenas noticias, el gobierno podría exhibir hoy a una Policía mucho más profesional y respetuosa de la vida, pero en vez de eso prefiere acusar a los neoliberales de los 90. Parece que desconoce quienes eran el Pelado Roldán, el Chino Pato, el Negro Sol o el Chino Palacios, algunos de los más famosos menores infractores que alimentaban la crónica roja en los 90. ¿Eran menos que hoy?, obvio, porque entonces había menos de 3 mil rapiñas y hoy hay 12 mil.

Cuando los que rapiñen sean jóvenes nacidos durante los gobiernos frenteamplistas, ¿qué dirán?

Este tipo de definiciones abarcativas que vincula cuestiones ideológicas como la crítica al neoliberalismo con comportamientos humanos de una enorme complejidad, seguirán siendo reduccionistas. La izquierda dejó atrás un prejuicio con eso de la pobreza y la delincuencia, pero está demostrando, por si era necesario demostrarlo, que un prejuicio siempre se puede cambiar por otro. (gpereyra@observador.com.uy / Twitter: @gabrielHpereyra)

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