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Así operaba la red de trata que captaba a extranjeras para trabajar en whiskerías

Cuatro personas fueron imputadas por este caso y dos funcionarios policiales por omisión de denunciar delitos

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10 de agosto de 2020 a las 09:07

A través de publicaciones en Facebook, una mujer de 52 años solicitaba mujeres "preferentemente cubanas" para trabajar en una whiskería en Guichón, Paysandú. Se ofrecía "alojamiento permanente", para "chicas con o sin experiencia", y aclaraba: "No se cobra porcentaje".

Ese fue el inicio de la investigación en setiembre de 2019 que llevó a cabo Interpol a través de la cual se desmanteló una red de trata de personas.

La policía identificó a al menos ocho víctimas hasta ahora, todas mujeres, venezolanas, cubanas y una dominicana, y hasta el momento fueron imputadas seis personas: la dueña de la whiskería, su hija –que también se hacía cargo de otro prostíbulo en Montevideo–, y un hombre y otra mujer, ambos cubanos, que se encargaban de reclutar, captar y trasladar a las víctimas; en tanto, dos funcionarios policiales fueron imputados por omisión en denunciar delitos.

Fuentes de la investigación dijeron a El Observador que no se descarta que haya más personas imputadas por el caso o se amplíen los delitos de los imputados.

La formalización, que compartió El País y fue difundida en la página web de la Fiscalía, da cuenta de la situación de vulnerabilidad de las víctimas, con las que está trabajando la Unidad de Víctimas y Testigos. "La mayoría, extranjeras que tuvieron un largo y penoso recorrido para ingresar solas al país como refugiadas, vía terrestre, escapando en algunos casos de la pobreza y estado de necesidad de sus países, dejando sus familiares, incluso sus hijos menores de edad y enfermos en busca de trabajo en nuestro país para poder enviarle dinero para su subsistencia", dice la solicitud de la fiscal de Delitos Sexuales, Sylvia Lovesio, que dirige la investigación. 

Las mujeres hacían un recorrido que implicaba cruzar la frontera de Guyana para entrar en Brasil, y luego cruzaban la frontera hacia Uruguay hasta entrar en Montevideo. Ahí fueron captadas por los indagados, y terminaron en Paysandú. Incluso algunas debieron cruzar caminando Brasil, por lo que demoraban más días en llegar. 

Algunas tuvieron otros empleos antes de ser víctimas de esta red, en empresas de limpieza, restaurantes, residenciales y panaderías. Al no conseguir la documentación uruguaya, perdieron sus trabajos y "por no conocer palabras, expresiones y modismos" uruguayos, así como también "por la situación de emergencia sanitaria" perdieron esos trabajos.

Una vez que las jóvenes eran captadas y trasladadas a Guichón, se hospedaban en la whiskería, donde los ahora imputados les indicaban que tendrían "alojamiento gratis". La dueña cobraba a los clientes una tarifa de $ 1.200 por 30 minutos, y les daba la llave de la habitación a las mujeres una vez que el cliente pagaba. Ella se quedaba con $ 200 y al final de la noche las víctimas ganaban $ 1000 por cliente. Además, cada una de las jóvenes debía abonar semanalmente $ 500 por agua y luz, y obtenían ganancias de las copas que los clientes invitaban a las mujeres, unos $ 80 pesos por copa

Las víctimas trabajaban en el lugar de miércoles a domingos a partir de las 22 horas; en algunas ocasiones su horario terminaba cerca de las hora 8 de la mañana, según la cantidad de clientes. Debían vestirse y arreglarse según las indicaciones de su "patrona", como ellas mismas llamaban a la mujer de 52 años. Los sábados, la imputada se preocupaba de que las víctimas estuvieran bien maquilladas, "vestidas más lindas y no tan provocativas como otros días", porque incluso iban parejas como clientes. Eso lo hacía como otra forma de "mantener el nivel del negocio" como manifestaron las víctimas.

En el lugar hay seis habitaciones en las que dormían y trabajaban las mujeres, que compartían de a dos. Si el lugar estaba ocupado, debían esperar afuera. La limpieza corría por cuenta de las víctimas, y debían "cambiar la colcha que usaban con sus clientes –con todos usaban la misma– y tirar los preservativos en el canasto que les indicó la patrona", para que pudiera verificar la cantidad de clientes que tuvieron en la noche.

Otro en Montevideo

Luego de que la dueña del prostíbulo en Guichón fuera imputada en junio, su hija continuó con el negocio en la whiskería de Montevideo.

El pasado 5 de agosto se realizó un allanamiento en el lugar y la policía encontró documentación que la vinculaba con el negocio clandestino en Paysandú, y las evidencias con las que cuenta la fiscalía demuestran que cooperaba con su madre en la captación, reclutamiento, transporte y explotación sexual de las mujeres extranjeras.

También detuvieron a una mujer cubana que participaba en el reclutamiento de las mujeres y el traslado. En otro allanamiento, fue detenido el otro imputado, un cubano que presentaba a las mujeres y también las trasladaba a Guichón.

Policías omisos

De las escuchas telefónicas surgió la información de que la dueña del local en Guichón se comunicó con un oficial principal de policía y le comentó que se había peleado con su expareja y le había disparado en la ingle y en el pie. Luego le solicitó información del domicilio de su exmarido.

En tanto, en una nueva llamada, la mujer se comunicó con otro policía al que le preguntó si tenía contactos con Interpol "para averiguar si su expareja se encuentra en el país", El funcionario le respondió que averiguaría en Migraciones. A este hombre la dueña del local también le confesó que le disparó a su exmarido.

Fiscalía afirma que "ninguno de los dos funcionarios policiales, por ende funcionarios públicos, teniendo conocimiento de la ejecución de un delito, no intervinieron y omitieron formular la denuncia correspondiente", y que ambos tenían una relación "de amistad o personal" con la mujer. Por eso fueron imputados por un delito de omisión de denunciar delitos y se les impusieron medidas limitativas, como la fijación de domicilio y la imposibilidad de abandonar el país.

En tanto, a los otros imputados se les impuso prisión preventiva por 180 días mientras continúa la investigación. En junio, la dueña de la whiskería fue imputada por trata de personas y condenada por narcotráfico.

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