Aunque es difícil ponerle precio a los descubrimientos científicos, hay cifras que aportan perspectiva. Piense en el bosón de Higgs. Esta partícula fue predicha hace medio siglo, pero no ha podido ser descubierta hasta hace apenas dos años. Para conseguirlo hizo falta una generación entera de físicos de todo el mundo que se han afanado durante 30 años en construir el acelerador de partículas más grande y caro de la historia: el LHC, en Ginebra.
Así serán las nuevas megamáquinas de la física
Europa, EEUU, Japón y China planean la nueva generación de descomunales experimentos en física de partículas que jubilarán a la máquina que descubrió el bosón de Higgs