El impacto de una bala en un comercio de Marconi
María Eugenia Scognamiglio

María Eugenia Scognamiglio

Periodista de actualidad

Nacional > CRÓNICA

Así se "sobrevive" en Marconi: el barrio "inhabitable" en el que los tiroteos de metralleta obligan a encerrarse

Un barrio donde "permeó" la violencia gracias a las familias de narcos y que las balaceras con metralletas son historia de todos los días, pese a la fuerte presencia de la Policía.
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31 de agosto de 2023 a las 05:01

La plaza pública parece nueva. Las ocho hamacas de colores están vacías aunque la tarde del miércoles está soleada y los niños salieron de la escuela. Sin embargo, en las calles del barrio Marconi hay movimiento: personas que caminan de acá para allá, madres con niños, abuelos, comerciantes.

Pero los juegos en la plaza están vacíos. 

–Los que queremos a los niños no los llevamos a la placita, porque estás tranquilo ahí y ellos están jugando tranquilos también y de repente los vas a buscar y lo agarras tendidos en el piso, porque estos no miran para dónde disparan. –dijo Óscar, un vecino de Marconi en conversación con El Observador.

"Estos" son Los Arce o los de Juan Acosta. Son los narcos. Los de las bocas de drogas. Los de los ajustes de cuentas. Los sicarios. Y las personas que caminan en el barrio Marconi al sol un miércoles al mediodía pueden ser cualquiera de ellos. O pueden ser familiares: el suegro, la nuera, el primo, la hermana, los padres.

La plaza pública en Marconi vacía

El último homicidio que ocurrió en el barrio es una pequeña muestra del complejo entramado de familiares y parentescos que conforman las bandas de narcotraficantes que se disputan el poderío en Marconi: hace cuatro días un hombre apodado "Tato", de 54 años, apareció muerto en su casa y en la escena había más de 50 vainas. El hombre era tío de un joven apodado "El Arce" que fue asesinado en mayo cuando había ido a bailar a un boliche en Ciudad Vieja.

Ambos formaban parte de una de las bandas de narcotraficantes que operan en Marconi –"Los Arce". A Tato lo mató la banda contraria, luego de que, tras la muerte de "El Arce" en mayo, esa familia haya querido asesinar a un familiar de la banda contraria –la de "El Bebito"– en la plaza del barrio.

En resumen: una banda mató a "El Arce", el tío de este –Tato– quiso tomar venganza por su sobrino e intentó matar a un familiar de "El Bebito" quien finalmente terminó matando a Tato.

Según los vecinos que conversaron con El Observador, "esa es la dinámica, vos me matas a uno y yo te mato a otro". Ojo por ojo. Diente por diente.

Y eso, según coincidieron los vecinos, empeoró en el último tiempo. Óscar tiene 65 años y vive hace 60 en el barrio. Dice que a las seis de la tarde hay que encerrarse, que no se sienta en la vereda como antes, que las balaceras ocurren a cualquier hora del día, de noche, de madrugada. "Y no son tiros de un arma chica, acá usan metras" –en referencia a las metralletas–, agrega Esteban, otro vecino.

La fiscal de Homicidios Adriana Edelman, que investiga la muerte del Tato, dijo este martes durante una audiencia que el Marconi está "tomado por dos bandos" que han vuelto al lugar "inhabitable" porque la gente "no puede salir debido a los constantes tiroteos". 

Los tiroteos no solo se escuchan, también se ven. Óscar muestra las perforaciones de las balas en las paredes de su almacén. Aunque nunca le robaron, su casa fue atacada a balazos durante 15 días consecutivos hace un tiempo. "Fue un calvario, de mañana, de tarde, de noche" porque, según contó, una banda lo vio conversando con su exyerno, quien mató a un integrante de la banda narco y pensaron que Óscar lo estaba escondiendo en su casa.

El impacto de una bala en un comercio de Marconi

Otros vecinos dicen que "todos tienen vínculos con todos" y que ese entramado de violencia permeó en las nuevas generaciones de las familias de narcos "que no tienen los códigos" de sus antecesores porque en Marconi "mueren niños y personas laburadoras que no tienen nada que ver con la droga".

–No, por ahí no dobles. Ahí mejor no –indicó Esteban mientras recorría el barrio con El Observador.

Pero, al final de la calle había una camioneta blanca de la Guardia Republicana, con todos los vidrios del vehículo enrejados y los efectivos policiales accedieron a seguir al auto para atravesar una de las cuadras peligrosas, donde está "el epicentro" del problema entre las bandas. Son los pasajes que cruzan la calle Mario Artagaveytia, donde mataron a "Tato" este domingo. 

Patrullaje en Marconi, efectivos revisan un auto sin matrícula

El centro del conflicto no es un asentamiento, aunque sí hay casas precarias de chapa. Pero, la mayoría son casas que están hechas de material, están pintadas y enrejadas. 

–Ahí hay un foco de gurises que son chorros, ahí vive un familiar mío y esa gurisa, por ejemplo, la que va saliendo ahí, consume pero no jode a nadie –relata Esteban.

En otro de los pasajes el ambiente es hostil. Varios adolescentes miran el auto y tratan de entender los movimientos, lo mismo hace una señora sentada en un banco de otra plaza que hace el recorrido lento del auto con sus ojos. "¿Viste lo que es? Ahora agarran un celular y llaman y avisan 'miren que hay una chica, así y así que anda en un auto mirando'", dice Esteban.

El miedo impera en el barrio, a tal punto que todos los nombres de esta nota son ficticios porque los vecinos no quieren hablar y los que hablan prefieren mantener su identidad en reserva. "Acá estamos: sobreviviendo", responde una mujer mientras camina y prefiere ni siquiera detenerse a hablar.

Ese mismo término lo usan otros vecinos, incluido Óscar: en Marconi se "sobrevive".

A unas cuadras del "epicentro", vive José, que se va todos los días a las dos de la madrugada a trabajar a la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM). Dice que su cuadra "ahora está tranquila" y que hay patrullaje cada cinco minutos.

El Observador constató que en Marconi hay varias camionetas de la Guardia Republicana que patrullan el barrio, incluso en los pasajes más violentos y que la circulación de la Policía es constante.

Cuando José sale de su casa en taxi a las dos de la madrugada rumbo a la UAM, dice que se va cruzando patrulleros en el camino, porque también hay presencia durante la noche.

Sin embargo, la violencia en el barrio Marconi está instalada pese a la fuerte presencia policial. Tanto, que hablar de muertes es usual.

Que Óscar tiene que contar que mataron a dos de sus hijos –uno porque robaba y el otro porque era adicto a las drogas–.

Que en cada calle hay una historia de balaceras.

Que las hamacas están vacías.

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