9 de enero de 2015 19:17 hs

Los precios bajos del petróleo afectan a los productores de hidrocarburos. Y también podrían afectar a los mercados financieros. Durante años, los ingresos extraordinarios en el sector de la energía fueron lo suficientemente abundantes como para que los principales países productores de crudo dispusieran de excedentes de liquidez.

Así, los exportadores acumularon reservas en moneda extranjera y colocaron dinero en fondos para estabilizar sus economías, pagar pensiones o sólo obtener un retorno por sus inversiones. Entre 2009 y 2014, el total de activos gestionados por estos inversores en “petrodólares” se incrementó en US$ 2,5 billones, según estimaciones de analistas de Citi.

Pero el flujo de liquidez ha cambiado de dirección.

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El desplome de los precios del petróleo a la mitad entre junio de 2014 y enero de 2015 dejó a los productores de energía con un déficit de efectivo. Así que, por primera vez en casi dos décadas, es más probable que los productores metan la mano en sus ahorros en lugar de engrosarlos, según pronósticos de analistas de BNP Paribas.

Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, ya anunció que va a recurrir a sus reservas para paliar el enorme déficit en su presupuesto.

Y no será el único que lo haga. BNP calcula que los países emergentes que producen energía van a hacer retiros de sus cuentas de ahorro por un total de US$ 211.000 millones en 2015, si los precios del crudo se mantienen por debajo de los US$ 70 por barril.

Cuando los grandes inversores dejan de comprar y empiezan a vender, los mercados sufren. Es difícil decir cuáles son los precios de activos más vulnerables, ya que los administradores de fondos de petrodólares en general son bastante reservados sobre el tamaño y composición de sus carteras.

La mayoría de los analistas piensa que una buena porción del dinero estaba en deuda soberana y corporativa, por lo que las ventas podrían significar un lastre para los precios de los bonos. Eso podría no apreciarse claramente en un mercado tan grande y tan líquido como el de los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente cuando los inversores globales tienen un brote de aversión al riesgo.

Pero tal giro podría exacerbar las caídas en otros activos. Quizás algunos de los tenedores de petrodólares estén empezando la reconfiguración de sus carteras recortando sus tenencias líquidas más riesgosas.

Esto significa acciones en las bolsas globales. Nadie puede estar seguro, pero la salida de fondos de petrodólares podría explicar en parte el pésimo inicio del nuevo año para los mercados bursátiles.
Para Arabia Saudita y sus colegas exportadores ricos, una gran alcancía llena de ahorros va a demorar el dolor causado por los bajos precios del petróleo. Los mercados ya estarían sintiendo el daño.

Precios bajos garantizados

Las perspectivas de los precios del petróleo siguen siendo a la baja, o al menos de estabilidad, debido a que los principales países se rehúsan a recortar su producción, en particular Arabia Saudita y sus aliados del Golfo Pérsico en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En su último encuentro, el 27 de noviembre, la OPEP decidió no limitar el bombeo pese a los reparos de los miembros que no son del Golfo, después de que el ministro del Petróleo saudita Ali al-Naimi dijo que el grupo tenía que defender su participación de mercado frente al crudo de esquisto estadounidense y otra competencia.

Los reparos han crecido por la baja de los precios del petróleo a niveles inferiores a la mitad de donde estaban en junio, perjudicando a las economías de los productores más pequeños de la OPEP.
El crudo Brent bajó el miércoles a US$ 49,66, un mínimo desde abril de 2009, antes de subir a US$ 50,6 al cierre del mercado europeo de ayer.

La OPEP prevé un creciente superávit en 2015, por la mayor oferta fuera del grupo y un pobre crecimiento de la demanda global.

Pero los miembros del Golfo, que aportan más de la mitad de la producción de la OPEP, no ceden en su posición, argumentando que los precios más bajos reducirán el bombeo de los competidores, alentarán una expansión económica y resucitarán la demanda.

Un delegado de un miembro de la OPEP del Golfo dijo que “no hay posibilidades” de una reconsideración, mientras que otro se refirió a la opinión de que los productores fuera de la OPEP eran los culpables del exceso de suministro. “Naimi lo dejó claro: la OPEP no recortará (el bombeo) sola”, dijo el segundo delegado.

Los ministros y delegados de la OPEP han culpado a los productores fuera de la OPEP como Rusia, México y Kazajistán, además de la producción de esquisto de Estados Unidos, por la sobreoferta del mercado.

La producción estadounidense ha aumentado fuertemente desde alrededor de 5 millones de barriles por día para alcanzar un récord de casi 30 años de más de nueve millones de bpd en los últimos seis años, impulsada por el repentino auge de la producción de crudo de esquisto desde Dakota del Norte hasta Texas.

Oficialmente, la OPEP acordó en su encuentro de noviembre mantener su meta de producción de 30 millones de bpd –un punto en que enfatizó el miércoles el ministro del Petróleo de Emiratos Árabes Unidos– aunque los miembros africanos, al igual que Irán y Venezuela, habían pedido una reducción.

Irán y Argelia han pedido posteriormente a la OPEP que reduzca el bombeo por la caída de los precios del crudo. Un delegado de Libia, uno de los cuatro integrantes africanos de la OPEP, coincidió. “Los países de la OPEP deberían hacer algo para restablecer su papel como estabilizador del mercado, asegurando un precio justo tanto para los productores como para los consumidores”, dijo Samir Kamal, el gobernador de Libia en la OPEP a Reuters el jueves, enfatizando en que no estaba hablando en nombre del gobierno libio.

(En base a Reuters)

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