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Espectáculos y Cultura > Entrevista

Bill Hader, el hombre detrás del éxito asesino de Barry

Ganador del Emmy por su trabajo en la serie de HBO, el actor habla sobre los desafíos de la segunda entrega de esta oscura comedia 

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06 de mayo de 2019 a las 05:00

Apareció sin ruido y terminó haciendo más barullo que los grandes tanques del año. Barry, la mini serie que HBO estrenó el año pasado, debutó con una primera temporada que colmó de elogios y premios a todos, pero en especial a Bill Hader. El cómico, veterano del legendario programa Saturday Night Live, se encontró a los 40 años con el mejor personaje de su carrera; oscuro, torpe, abúlico y sin propósito, este asesino a sueldo reconvertido en actor de teatro conquistó a todos y le dio un Emmy a su intérprete. Ahora, con la segunda temporada en emisión –los episodios emitidos ya están disponibles en HBO GO–, Hader cuenta los trasfondos de su personaje, de la serie y explora los recovecos que se esconden en estos éxitos inmediatos.

La serie es un éxito, ¿por qué cree que cayó tan bien en el público?

No lo sé, no tengo idea de cómo funcionan las cosas. En Saturday Night Live (SNL) aprendí que lo que más trabajo te da y lo que más te hace transpirar, al final no deslumbra a la gente, les parece que estuvo bien y nada más. Así es que dejé de pensar en eso y ahora simplemente trato de hacer lo mejor posible, dar todo de mí con el talento que tenga en ese momento, e intentar rodearme de gente que sea más inteligente que yo y mejor que yo. Ojalá funcione. 

¿Pensaba en una segunda temporada cuando comenzó el proyecto?

Cuando Alec Berg (productor de Barry) y yo nos sentamos a hablar de la serie por primera vez, estábamos en un café trabajando sobre otra idea. Él estaba escribiendo Silicon Valley. Pasamos como un mes hablando del otro proyecto, hasta que un día llegué con mis notas de Barry y dije “¿sabes qué? Esto apesta. No funciona. No tiene ningún interés, no tiene impulso narrativo, es como que se queda siempre en lo mismo”. Las series que me habían gustado eran Breaking Bad, Los Soprano, Game of Thrones, The Americans y Handmaid’s Tale, y todas tenían mucho impulso narrativo, unos personajes ricos y fabulosos, te dejaban preguntándote qué pasaría a continuación. Entonces, un poco por frustración, le dije: “¿y si fuera sicario?” Y Alex me contestó: “odio a los sicarios”. Y le dije: “¿pero y si fuera yo? ¿Si yo fuera el sicario, siendo yo, Bill, el torpe?” y entonces accedió, y empezamos a hablar de este tipo, y luego muy rápidamente definimos que estaría en una clase de actuación. No sé por qué, pero recuerdo específicamente a Alec diciendo con toda claridad: “oh, un sicario en clases de teatro, eso es gracioso”. Esta sería la explicación larga para decir que en esa conversación definimos toda la serie. Y luego lo escribimos. ¿Cómo seguirá? No lo sé. Pero si llegamos a una tercera temporada, sabemos emocionalmente dónde estará el personaje.

Dijo que estaba intentando aprovechar al máximo sus talentos en ese momento, ¿eso varía o fluctúa?

Sí, uno nunca sabe qué tan gracioso o bueno es. Puede ocurrir algo en tu vida, o puede que se seque el pozo. Ya ha ocurrido con otros. Es como un entrenamiento: hay que hacerlo constantemente porque si no, puede atrofiarse. Hay que ver espectáculos, leer, entusiasmarse con historias, principalmente se trata de inspirarse: escuchás una composición musical y te imaginás una escena o algo, te entusiasmás y se lo querés contar a alguien. 

¿Podemos hablar de su Emmy? Leí que se escondió en el baño después de ganarlo.

Sí, sí que me escondí en el baño después. No creí que fuera a ganar, por lo que estaba ahí sentado como si nada. Pensaba “bueno, voy a ir a la fiesta, voy a tomar algo y después me voy a ir a casa, porque al día siguiente comenzaremos a grabar la segunda temporada”. Y luego gané. De pronto me estaban entrevistando, y te empiezan a pasar de canal en canal, hasta que miré a mi agente y le dije “necesito ir al baño”. Me metí en un cubículo y me senté. Uno va a la ceremonia de los Emmy y a la fiesta posterior, y es medio una bazofia, porque la gente quiere tomarse una foto pero no contigo, sino con el premio. Tres personas incluso me lo sacaron de las manos y se sacaron una foto. Su marido o su mujer les sacaron una foto sosteniéndolo y a mí me parecía raro. 

Es muy autocrítico; ¿cómo sobrelleva los elogios y las aclamaciones que recibe por Barry?  

Nunca supe si era bueno como guionista hasta que empecé a escribir la serie. Entonces sentí que había encontrado algo en que era bueno. A veces lleva un tiempo darse cuenta. En SNL, me convencí de que no era muy buen guionista porque no sabía escribir sketches. Y ahora miro la segunda temporada y pienso: “¿alguna vez cambio la expresión facial? Tengo la misma cara en cada maldita escena. Es vergonzoso. Pero he aprendido que cuando algo realmente sale bien, hay que disfrutarlo. Hay una energía extraña, todo el mundo es adorable, y no puedo quejarme cuando todos me dice cosas lindas. Todo es muy dulce. Pero es muy anormal. 

¿Qué efecto tiene el éxito al encarar la segunda temporada? ¿Subió la vara? 

Sí, pero también sentís que sos un poco paranoico. No querés llegar al punto de acabar arruinándolo. Entonces se trata de buscar un equilibrio. He visto a amigos que pasaron por eso, que ganaron un Oscar o cualquier otro premio y luego, unos años después, están como “bueno, tendré que aceptar este trabajo por dinero” o “estoy infeliz por esto” Es una montaña rusa. Todo es una gran montaña rusa, y eso es lo que lo hace más divertido. Mi objetivo es poder ver algo en que haya trabajado con mi mejor capacidad, mirarlo y decir: “ eso fue lo que quisimos hacer”.

No hay muchos que acepten el cargo de escribir, dirigir y actuar al mismo tiempo. ¿Cómo maneja esa intensidad?

Es intenso. Es difícil. Cumplí 40 e hice todo este trabajo. No me he tomado vacaciones como en tres años. Y luego, en medio de eso, recibí premios, pasé por todas esas otras experiencias. Hasta que el sábado pasado me rompí la espalda pasando la aspiradora.  Solo estaba pasando la aspiradora y quedé ahí echado, pensando: “necesito vacaciones”. 

Más allá de su espalda, ¿siente la necesidad de tener todo eso, de modo tal que no estaría satisfecho si no lo hiciera? 

Puede sonar pretencioso, pero si te considerás un artista, tenés una idea, una visión, intentás llevarla a cabo. Y cuanto más tiempo y más control tengas, mejor podrás priorizar aquello que realmente te importe. El otro aspecto es algo que aprendí en SNL, y es que quiero cometer mis propios errores. Preferiría caer sobre mi propia espada, que ser parte de algo que no controlo.

*Material cedido por HBO Latinoamérica.

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