Hasta este lunes, el de Luis Alberto Lacalle Herrera era el único retrato fotográfico a color en la pared de la sede del Partido Nacional reservada a los presidentes blancos.
Así lo fue hasta que el propio Lacalle descubrió con sus manos la foto de su hijo, Luis Lacalle Pou, llevando en el pecho la banda presidencial que se calzó el pasado 1° de marzo en Plaza Independencia. “Ahora hay que dejar lugar para los próximos”, murmuró sonriente junto a Nicolás Martínez, mano derecha del actual presidente y también hombre de confianza de su padre.
Jerarcas del gobierno y otros dirigentes blancos se reunieron este lunes para conmemorar y hacer un balance de los primeros cien días del hombre que encabeza la cuarta administración nacionalista desde que retomaron el poder en 1958.
Si bien Lacalle Pou no concurrió por la disposición constitucional que le prohíbe formar parte de actos partidarios, sí asistieron su padre Lacalle Herrera –que saludó a los presentes con los puños como el presidente–, su madre Julia Pou –que se acomodaba el tapabocas para "no ahogarse"–, su hermana Pilar Lacalle Pou y su esposa Lorena Ponce De León.
Martínez, que descubrió el retrato junto al expresidente, dijo que era un "orgullo entrar en la casa del partido una vez más con Cuqui y en un momento tan especial", destacó que "la historia quiso que las dos fotos a color tuvieran el apellido Lacalle" y dedicó unas breves palabras a lo que pasó en los 30 años que separaron la asunción de uno y otro.
"Fueron 30 años donde algunos pusieron a prueba las raíces de la lealtad y del compromiso y hace que nos sintamos todavía más orgullosos de lo que se ha logrado", afirmó. Lacalle Herrera asintió y soltó un "muy bien".
"Fueron 30 años en los que Luis se esforzó, se preparó y formó equipo. Y ahora 100 días bastaron para que todos vieran de qué madera está hecho", añadió Martínez.
El balance de Delgado y Argimón
Antes del descubrimiento del retrato, los dirigentes blancos se reunieron en la sala del Directorio presidido por Pablo Iturralde para hacer un balance de los primeros cien días del gobierno.
El ministro Javier García dijo allí que si el quinquenio fueran 90 minutos de un partido de fútbol, hasta ahora se llevan jugados solo 4,8 minutos.
En línea con la metáfora futbolera, el secretario de Presidencia Álvaro Delgado acotó que esos “4,8 minutos fueron muy intensos”. “Es como estar jugando en La Paz y yo creo que veníamos sacando un empate, que no era poca cosa, y me atrevo a decir que a último momento metimos un golcito que no asegura nada pero que nos deja más tranquilos”, agregó en referencia a que este domingo no hubo casos nuevos de coronavirus. "Ojalá que estos 100 días que fueron muy marcados por la pandemia pero también por la actitud de la gente y los resultados que está teniendo lo puso a Uruguay y a Luis Lacalle Pou en el mapa mundial", agregó.
Camilo dos Santos
Delgado resumió los primeros cien días en las palabras “rumbo, liderazgo y actitud” y mencionó los que a su juicio fueron los tres momentos “más difíciles” para el gobierno.
“El primero fue el 13 de marzo, donde hubo que tomar medidas empezando por la emergencia sanitaria. Después empezar a cerrar gran parte de las actividades de Uruguay. Además el haber sacado un millón de niños y jóvenes en los tres niveles del sistema educativo, preventivamente. Fue una decisión muy dura para el momento. Sabíamos que no era por 14 días, pero había que ir dando pasos cortos”, comentó.
El “segundo momento más difícil”, según el secretario de Presidencia gobierno fue a partir de siete días después, “cuando empezó la presión social con respecto a la cuarentena obligatoria”.
“Ahí hubo un consejo de ministros. Había organizaciones sociales, sindicales, políticas, expresidentes de la República, pidiendo cuarentena obligatoria. Quiero reconocer algo que es muy interno. Si bien hay un liderazgo de Luis, quiero decir que los ministros que están acá del Partido Nacional jugaron y jugamos de memoria ese momento. Son los momentos en los que hay que tomar una resolución y respaldar”, afirmó.
“En esa discusión de la cuarentena, Luis tomó la decisión de no querer un estado policíaco y que la gente no puede estar bajo sospecha. Que no puede haber más detenidos que enfermos. Hubo una campaña del gobierno nacional tratando de que la gente se sensibilice y se logró”, agregó.
El “tercer momento”, según el secretario de Presidencia, ocurrió el domingo 31 de mayo cuando el país amaneció con la noticia de los tres infantes de Marina ejecutados en una base del Cerro. “Estaban todas las hipótesis arriba de la mesa. Hubo un mensaje muy firme y tranquilizador del presidente dejando claro que se iba a perseguir y capturar. Lo que pregonaba el presidente después en los hechos terminó ocurriendo”, sostuvo.
En su balance Delgado destacó "el liderazgo" del Partido Nacional en la coalición de gobierno y puso como ejemplo la discusión de la ley de urgente consideración (o "ley Ferrés", como le llamó en referencia al prosecretario de Presidencia que fue coordinador de su redacción). "Llegaron a osar decir que el gobierno liderado por el Partido Nacional quería atentar contra la calidad de la discusión democrática. Primero criticaron la constitucionalidad, pero como no tenía fundamento después criticaron el apuro. La posibilidad de ver un proyecto de ley de muchos artículos quince días antes para poder estudiarlo es algo que ninguno de nosotros había visto en el Parlamento", dijo Delgado.
Tampoco dejó de apuntar contra la herencia que dejó la administración frenteamplista. “Todos éramos conscientes de que no veníamos de un país ideal. El mar en febrero era un desempleo de 10,5%, 182 mil personas sin trabajo, 5% de déficit fiscal, 260 mil personas trabajadores con salario mínimo, y 469 mil ocupados que ganaban menos de 20 mil pesos. El primer dato que tuvo el INE daba 440 mil personas informales en el Uruguay. Esa es la realidad del gobierno que se asumió”, comentó en la reunión.
Hacia adelante, el secretario de Presidencia dijo que “todos los días” hay “artículos y referencias internacionales” elogiando al gobierno uruguayo y dijo que eso “está empezando” a dar sus frutos “en el sentido de que vuelve con interés de inversiones”. “Todos los días estamos recibiendo gente y grupos que quieren venir a invertir cuando esto se normalice”, aseguró.
Diego Battiste
Tras su intervención, le tocó el turno a la vicepresidenta Beatriz Argimón, que elogió el liderazgo de Lacalle Pou. "Se ha manifestado públicamente como el hombre de Estado que nosotros sabemos que es. Es clarísimo y obvio públicamente y para todo el mundo qué clase de conducción tenemos. Nosotros ya lo sabíamos, pero tras estos primeros minutos de juego ha quedado claro qué clase de conducción tenemos y qué clase de equipo tenemos junto a este capitán", afirmó.
Argimón también destacó a la generación del 83, que según afirmó "coincide en la dirección del partido y es la que está presente mayoritariamente en la conducción del gobierno". "Tiene eso del compromiso de abrir este joven partido de 183 años a las nuevas generaciones. Es casi una obsesión y lo vamos a conseguir porque vamos a tener un excelente gobierno", añadió.