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Bolsonaro a prueba: desde las cárceles organizan ola de vandalismo en Brasil

El mandatario resolvió el desplazamiento de 300 agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad al estado de Ceará para frenar los disturbios; hay 100 detenidos

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07 de enero de 2019 a las 05:00

Fuego, lo único que se ve en las imágenes es fuego. Camiones, autos, un depósito de vehículos entero: todo arde ante las cámaras de los celulares que están ahí para capturar el momento y luego viralizar las imágenes en el noticiero de horario central.

No pasó ni una semana desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil y el crimen ya está poniendo a prueba sus políticas de seguridad con una ola de vandalismo en el estado de Ceará.

Los ataques, en su mayoría incendiarios, comenzaron la semana pasada y el domingo Bolsonaro tomó la decisión de enviar más de 300 agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad a la región para contener la situación.

Las tropas federales fueron alojadas en Fortaleza, la capital regional y uno de los principales puntos de turismo en el noreste brasileño, que se encuentra en temporada alta gracias a sus playas.

Las autoridades sospechan que los atentados fueron ordenados desde el interior de diferentes prisiones, que están virtualmente controladas por bandas del crimen que disputan territorios para la venta de drogas y otros delitos en todo Brasil.

La presunción responde a que los ataques comenzaron después de que el gobierno regional anunciara medidas que apuntan a endurecer los controles de los presos para ponerle fin a las actividades ilegales que dirigen los jefes de las bandas desde el interior de las cárceles.

Según la Policía Civil de Ceará, el número de detenidos en los últimos días llegó ayer a 103 y los atentados, contra autobuses de transporte público y estacionamientos, sumaban 90 desde que comenzó la ola de violencia el miércoles pasado.

El despliegue de tropas federales, sin embargo, parece haber tenido algún efecto, pues desde su llegada el número de ataques disminuyó y además todos fueron perpetuados en regiones del interior del estado.

El gobernador de Ceará, Camilo Santana, aseguró que las autoridades no cederán en su lucha contra el crimen organizado. “Es momento de unir todas las fuerzas: de los Gobiernos, el Poder Legislativo, la Justicia, el Ministerio Público y la sociedad civil, para ser duros contra el crimen”, dijo.

El presidente Bolsonaro –que durante su campaña para las elecciones de octubre pasado tuvo entre sus principales banderas el endurecimiento del combate al crimen, que en el país causa 60.000 muertes por año– se pronunció el domingo. “Que el bien venza al mal”, dijo sobre los incidentes en Fortaleza y también en Río de Janeiro, donde un policía militar fue asesinado durante un asalto.

“Mi pesar a la familia de otro policía asesinado en Río de Janeiro, el soldado Mariotti. La cacería de agentes de seguridad y la masacre de los ciudadanos de bien siempre fueron tratados como números”, afirmó el mandatario en una publicación de Twitter.Según Bolsonaro, los poderes “Legislativo, Ejecutivo y Judicial juntos deben, con la ley, propiciar garantías”.

Medidas y “autodefensa”

Una de las principales medidas para reforzar el combate al crimen que prometió Bolsonaro es liberar el comercio de armas e inhibir la acción de los delincuentes con una población que pueda ejercer la “autodefensa”.

Esta propuesta, que deberá pasar por el filtro del Parlamento, se complementa con otra que apunta a dotar de “protección jurídica” a los policías que maten a un delincuente en “ejercicio de su deber”.

Según dijo Bolsonaro, la policía debe “resolver” el problema del crimen y si “mata a diez, quince o veinte (delincuentes), con diez o treinta tiros a cada uno, un agente debe ser condecorado, no procesado”.

La situación en Ceará, así como supone la primera prueba para las políticas de seguridad de Bolsonaro, es el primer examen para Sergio Moro, quien ganó fama de “implacable” como juez de la operación Lava Jato anticorrupción, que llevó a la cárcel a decenas de políticos, entre lo que está el expresidente Lula da Silva.

Moro fue nombrado ministro de Justicia y Seguridad en el Gobierno de Bolsonaro y, como tal, es responsable directo de los organismos policiales y la manutención del orden en el país. 

EFE.

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