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Bolsonaro apunta a la educación

Acusan a un ministro de medidas de control ideológico mientras el presidente anuncia una investigación por presunta corrupción en la enseñanza 

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09 de marzo de 2019 a las 05:00

Por Fabiana Culshaw

Esta última semana la enseñanza ha sido un asunto de polémica en Brasil, luego de que el ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, enviara un comunicado a las escuelas que incentivaba los directores y profesores a que, en el primer día de clases, leyeran una carta suya reforzando los valores tradicionales y en la que se citaba el eslogan de la campaña del presidente Jair Bolsonaro, “¡Brasil por encima de todo; Dios por encima de todos!”.  

La petición incluía filmar a los alumnos cantando el himno frente a la bandera y enviar esas grabaciones al Ministerio de Educación y a la secretaría de comunicación de la Presidencia, sin aclarar para qué serían utilizadas.

Esto generó polémica ya que parte de la opinión pública no sólo interpretó la iniciativa como anticonstitucional, sino como la “punta del iceberg” de una serie de medidas de control o censura en la educación. 

La iniciativa de Vélez Rodríguez fue muy cuestionada por educadores, padres y juristas, según informó la prensa local. El Consejo Nacional de Secretarios de Educación (Consed) intervino diciendo que el ambiente escolar no debe sufrir ningún tipo de injerencia político-partidaria. El director de la Asociación Brasileña de Escuelas Privadas (Abepar), Arthur Fonseca Filho, dijo sin pelos en la lengua que “eso es ilegal”. La ONG Todos por la Educación observó que “se trata de una acción sin precedente en la historia democrática brasileña” y que el gobierno buscaba usar la red educativa como máquina de divulgación política. 

Pero quienes más sorprendieron fueron algunos alumnos que compartieron videos bajo el hashtag #minhaescoladeverdade (la verdad en mi escuela), mostrando el estado de deterioro de las instalaciones educativas. También hubo mensajes que se referían a la  imposibilidad de cumplir con la petición del ministro dado que 30% de las escuelas no tienen acceso a  internet.

La escalada de reacciones fue tan grande que Vélez Rodríguez se retractó parcialmente. Dijo que había sido un “error” incluir el eslogan de la campaña de Bolsonaro en su comunicación y lo quitó de la misma, aunque mantuvo el petitorio de los videos, esta vez con autorización previa de los padres. 

Hasta el vicepresidente, el general retirado Hamilton Mourao tuvo que intervenir en la polémica intentando calmar los ánimos. 

Las ideas del ministro

Vélez Rodríguez parece estar totalmente consustanciado con las ideas del mandatario Bolsonaro y creencias de los grupos evangélicos-pentecostales.

Es colombiano nacionalizado brasileño, capitán retirado y ex profesor del Ejército de Brasil, simpatizante de las ideas del presidente estadounidense Donald Trump.

Su objetivo es “restaurar valores éticos y morales en las instituciones de enseñanza” e impedir el avance de lo que denominó “fábrica de militantes políticos”. Se refiere a que, a su entender, el sistema educativo de Brasil está plagado de “adoctrinamiento ideológico” de la izquierda, sobre todo de la dialéctica de lucha de clases, educación sexual en primaria e identidad de género; todos frentes que busca desterrar.

Por esa razón, Vélez Rodríguez fue señalado de contradictorio ya que, por un lado, se muestra a favor de una educación apartidaria (fundamentalmente lejos de los “escombros marxistas”, tal como él señala), pero por otro, su primera acción lleva el sello proselitista de la campaña de Bolsonaro. 

La oposición también teme que el objetivo que anuncia de erradicar el adoctrinamiento ideológico en la educación no sea otra cosa que censura a los profesores. El pasaje de la educación pública gratuita a paga no estaría descartado, según advierten algunos sectores en Brasil. 

Escuela sin Partido

En ese marco es que hay que entender el movimiento “Escuela sin partido” que está tomando nuevo impulso en Brasil. Se trata de un proyecto de la derecha política y grupos religiosos para que, según manifiestan sus representantes, las instituciones educativas públicas retomen los valores tradiciones de “familia, religión, ciudadanía y patria”. 

El movimiento ha desembocado últimamente –con el aval de Bolsonaro– en un llamado generalizado para que los estudiantes graben en video a los profesores que imparten “valores o explicaciones fuera de lo establecido”, a modo de denuncia. 

Los analistas han señalado que este movimiento se asemeja a las “escuelas neutras” propuestas por la extrema derecha de Alternativa para Alemania.

Con aversión a Marx y al revolucionario Ernesto Che Guevera, los integrantes de “Escuela sin partido” defienden el régimen militar que gobernó Brasil entre los años 1964 y 1985. “Bajo la dictadura, Brasil se transformó en un país industrializado, con avances en telecomunicaciones y en la construcción de carreteras”, dijo Vélez Rodríguez.

El programa de “Escuela sin partido” se ha convertido en propuesta de ley que en las próximas semanas llegarán al Congreso. 

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade) ha rechazado la propuesta, con el apoyo de 87 países en la 6ta. Asamblea Mundial de la Campaña Global por la Educación, que tuvo lugar en Nepal en noviembre de 2018. El argumento es que el programa esconde “prácticas persecutorias y violatorias de derechos humanos”, afirmaron.

“Lava Jato”

Paralelamente, el Ministerio de Educación, junto con el Ministerio de Justicia, la Policía Federal, la Contraloría General y la Abogacía General del Estado, han iniciado una investigación de irregularidades en el ámbito educativo, ante indicios de corrupción en esa cartera  y en distintos órganos de la enseñanza durante  administraciones anteriores.

El propio presidente dijo que se trata de una operación “Lava Jato” en la educación, con el fin de destapar posibles desvíos financieros. “Sabemos que esto puede acarrear huelgas y movimientos coordinados, perjudicando al brasileño”, dijo en Twitter.  

Las diversas controversias del gobierno de Bolsonaro, desde que asumió el 1° de enero, como la de estos días en la educación, no están afectando la popularidad del presidente, según surge de los últimos estudios de opinión pública, difundidos el mes pasado. 

Los primeros viajes del presidente
Bolsonaro realizará este mes las primeras visitas oficiales de su mandato a Estados Unidos, Chile e Israel, en una clara señal de las alianzas que el mandatario ultraderechista pretende reforzar.
Estará en Estados Unidos del 18 al 22 de marzo y en Chile el 23. A finales de marzo, viajará a Israel.
Estas serán las primeras visitas oficiales de Bolsonaro. En enero fue a Suiza, pero para participar en el Foro Económico Mundial de Davos.
Esta nueva agenda marca las opciones políticas y económicas anunciadas durante la campaña electoral  en la que mostró su afinidad con el presidente estadounidense Donal Trump.
Chile es un modelo de éxito económico para el ultraliberal ministro brasileño de Economía, Paulo Guedes. En Santiago, Bolsonaro participará en el lanzamiento del foro Prosur, que se propone impulsar proyectos de desarrollo en Sudamérica En Israel, Bolsonaro retribuirá la visita realizada por el primer ministro Benjamín Netanyahu a Brasil con ocasión de la inauguración de su mandato presidencial a comienzos de 2019. 
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