19 de noviembre de 2012 23:27 hs

El gobierno uruguayo divulgó este lunes los resultados de la operación de manejo de deuda que cerró con una emisión de US$ 853 millones del nuevo título global en dólares con vencimiento a 2045, que pagará una tasa históricamente baja para el país de 4,125%.

Con la operación, el gobierno pretendía crear un papel de referencia con un horizonte superior a 30 años en dólares, con el objetivo asimismo de bajar las “torres” de vencimientos futuras para reducir los riesgos de refinanciamiento, explicó a El Observador la directora de la Unidad de Gestión de Deuda (UGD) del Ministerio de Economía, Azucena Arbeleche. Como meta secundaria, se logró abaratar en US$ 11 millones anuales el pago de intereses por servicio de deuda, al tiempo que se extendió el plazo promedio de la deuda desde 11,2 años hasta 12 años, lo que posiciona a Uruguay entre los tres países con mayor extensión media junto a Perú y el Reino Unido, agregó.

Además la operación permitió extender la liquidez para amortizar los vencimientos de deuda hasta octubre de 2015, lo que da al gobierno un horizonte temporal de casi tres años prefinanciados.

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El nuevo título a 2045 logró por su parte posicionarse como el cuarto de mayor liquidez en dólares al alcanzar los US$ 853 millones, mientras que el 2022 dejó de ser el de mayor circulante al cancelarse de forma anticipada US$ 256,8 millones y canjearse otros US$ 145,78 millones por el nuevo papel.

De esa forma, el bono que caduca en marzo de 2036 y paga una tasa de 7,625% –la más baja que se había obtenido cuando se emitió en 2006, antes de la actual del 2045– se convirtió en el más líquido con US$ 1.407,9 millones, seguido del 2022 (tasa de 8%) con US$ 1.232,3 millones, y el 2033 (7,875%) con US$ 1.066,3 millones.

El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, catalogó de “excelente” el resultado de la operación de gestión de pasivos. Sostuvo que con la operación se bajaron las amortizaciones anuales por debajo de los dos puntos porcentuales del PIB –con excepción de un año– hasta 2022.

En tanto, a nivel de mercado se evaluó como “bajo” el nivel de adhesión de los bonistas a la oferta presentada. Los operadores consultados estimaron que no existieron incentivos suficientes para estirar sus posiciones, mientras que otros señalaron que la demanda sostenida de los títulos uruguayos en el mercado internacional resulta atractiva para mantener esos títulos en cartera.

“En cuanto a la adhesión al canje, creo que hay que analizar los resultados en conjunto con el resto de la transacción. Para nosotros, lo importante era llegar a un “benchmark size” (un título que generara una referencia en el mercado), sea cual sea el camino, y esta meta fue cumplida”, graficó Arbeleche.

Lorenzo, en tanto, dijo que esperaban tener un resultado como el obtenido, “en el sentido de una muy alta adhesión con los instrumentos que estábamos emitiendo”.
El ministro destacó a su vez los bajos costos de la nueva serie, que constituye un récord para el país en la primera emisión global que concreta luego el grado inversor por parte de Standard & Poor’s y Moody’s. Según sostuvo, solo Chile obtuvo recientemente una tasa de financiamiento inferior a la que alcanzó Uruguay para una operación similar.

Respuesta del mercado
Una prueba del menguado atractivo del nuevo papel 2045 fue que desde la emisión del martes de la semana pasada su cotización en el mercado secundario se mantuvo por debajo de la par. En la víspera el título se intercambió a 99,1% de su valor nominal, según datos de mercado recogidos por Bloomberg.

La emisión total del nuevo bono estuvo además lejos de la previsión más optimista de hasta US$ 2.000 millones de acuerdo a los términos de la convocatoria.

Esa situación queda en evidencia si se considera que solo US$ 242 millones de valor nominal –US$ 353 millones si se considera el precio efectivo de los bonos permutados– de los US$ 5.018 millones en títulos habilitados a participar en la operación de canje se acogieron a la propuesta, lo que representa cerca de 5% del total. Eso sin contabilizar los US$ 500 millones adquiridos directamente en la operación de recompra.

Recompra y canje
La utilización de los US$ 500 millones captados en la primera etapa de emisión del global 2045 se concentró en la cancelación anticipada de títulos con vencimiento hasta 2022. El MEF aceptó todas las ofertas que se presentaron por títulos con vencimientos hasta 2017, mientras que adquirió 34,6% de las propuestas del bono a noviembre de 2022, para no superar el máximo programado para recompra. Además, canceló € 29,5 millones en títulos a 2016 y 2019 en esa moneda. En términos nominales, la recompra retiró del mercado unos US$ 352 millones.

Por otra parte, el canje se concentró en los títulos con vencimiento en 2022 –una de las “torres” de vencimientos, que ahora quedó en US$ 1.232,3 millones– de los cuales se cambiaron US$ 145,8 millones, y en el que vence en 2025 de los que se aceptaron US$ 82 millones. También fueron canjeados US$ 7,2 millones del 2033 y US$ 3,3 millones del 2036.

Escaso incentivo
El gerente de Operaciones y Riesgo del Banco HSBC, Enrique Goyetche, dijo a El Observador que el monto de la operación se ajusta a las expectativas del mercado. “La propuesta de precio para los bonos que se estaban recomprando era buena, lo que no es tentador o no era muy atractivo era a nuestro criterio canjear títulos que tienen una demanda aceptable, con buen flujo en el mercado” por un nuevo título con un cupón “que no era atractivo”, en referencia al 4,125% que paga el 2045. La prueba de eso fue que el nuevo papel cotizó por debajo de la par y cercano a 99% de su valor nominal en los días posteriores a su emisión, sostuvo. También dijo que se puede hacer la lectura de que los inversores “no se quieren desprender de los títulos de Uruguay” para irse a plazos más largos, aunque se inclinó por la primera de las opciones.

Por su parte, el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Pablo Montaldo, dijo que fue escasa la participación de los operadores locales en la operación. “Supongo que el estímulo no era suficientemente alto para pasarse de un bono más corto a uno más largo”, coincidió. Además, explicó que la ventaja de una mayor rentabilidad de los bonos largos tienen como contracara una volatilidad más elevada en precios, lo que muchas veces no resulta atractivo para los inversores particulares.

En el caso de operadores institucionales como las AFAP, el portafolio de títulos en dólares es “muy acotado” por lo que su participación tampoco fue relevante, dijo una fuente del sector. Además, señaló que muchos tenedores pueden haber optado por mantenerse en títulos de menor plazo a la espera de que las bajas tasas internacionales en dólares suban en unos años, lo que les dará alternativas al vencimiento para optar por otras opciones más rentables mientras siguen obteniendo los beneficios que hoy aporta la deuda uruguaya.

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