El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, otros líderes y sobrevivientes del atentado ocurrido en el Maratón de Boston el año pasado homenajearon el martes a los tres muertos y los 264 heridos que dejó el incidente.
"Han sufrido para superar los buenos y los malos días", dijo Menino, quien se encontraba hospitalizado al momento del incidente pero se hizo presente en la escena contra las órdenes de su médico.
Downes, quien perdió una pierna al igual que su esposa cuando las bombas estallaron cerca de la línea de meta, dijo a un público de alrededor de 2.500 personas que se había sorprendido por la ayuda brindada por la ciudad a los heridos.
"Nunca les desearíamos a ninguno de ustedes la devastación y el dolor que experimentamos", declaró Downes. "Sin embargo, sí les desearíamos a todos ustedes que, en algún momento de sus vidas, se sientan tan queridos como nosotros nos sentimos cada día del último año", agregó.
Fiscales federales sostienen que un par de hermanos chechenos colocaron las bombas en la concurrida línea de meta de la carrera y tres días después mataron a un oficial de policía de un disparo en un intento fallido de robarle su arma.
Por otra parte, la defensa de Dzhokhar Tsarnaev, uno de los coautores de la masacre, solicitó que le redujeran cargos a su cliente. El juez dio la negativa en el día de hoy.
El Maratón de Boston de este año, programado para el 21 de abril, se llevará a cabo con mayores medidas de seguridad. Los 36.000 corredores y decenas de miles de espectadores que se esperan para el evento serán sometidos a más restricciones, entre ellas el uso de mochilas en el circuito.
Un falso intento
Un hombre fue detenido el martes cerca de la línea de meta del maratón de Boston, después de que abandonara allí dos mochilas, lo que obligó a evacuar la zona y movilizar a la policía.
Según informó la Policía de Boston, un robot fue enviado a inspeccionar las mochilas y las detonó por precaución, sin más consecuencias que el temor despertado el mismo día en que se recordaban las explosiones que dejaron tres muertos y más de 260 heridos en 2013.
La Policía acordonó la zona de la Calle Boylston pocas horas después de que las autoridades del estado de Massachusetts, Boston y el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, realizaran ofrendas en la zona.
La línea de meta y la estación de Copley fueron cerradas temporalmente y también los negocios de la calle Boylston, para vaciar la vía y mantener a todo el mundo protegido.
Debido a la fuerte presencia de medios de comunicación en la zona por el aniversario de los atentados, varios técnicos fueron testigos de cómo una persona gritaba "Boston Strong" (Boston Fuerza) antes de dejar la mochila.
La Policía de Boston le imputó hoy cargos por alterar del orden público con una bomba falsa.