Mundo > Espantar el temor

Brasil se ajusta el cinturón liberal en una región propensa a la protesta

 El gobierno de Jair Bolsonaro retiró un plan de ajuste del sector público que coincide con el llama de Lula da Silva de llamar a la gente a las calles

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01 de diciembre de 2019 a las 05:02

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, evocó este semana en Washington el decreto fundacional de la dictadura militar de su país, en un duro intercambio con la prensa en el que criticó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva por llamar a la gente a las calles.

Guedes revivió una polémica lanzada a finales de octubre por Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, cuando dijo que si la izquierda se radicaliza una respuesta podría ser revivir el Acta Institucional número 5 (AI-5), mediante la cual el régimen militar cerró en 1968 el Congreso.

“Es irresponsable llamar a la calle para decirles que tienen el poder”, dijo el lunes pasado el ministro sobre el pedido de Lula. 
“No se asusten si alguien pide el AI-5”, agregó después de participar en un foro empresarial en Estados Unidos. 

Guedes defendió que es irresponsable un llamado a movilizarse del expresidente de izquierda, en un momento en que el gobierno lleva menos de un año en el poder y hay protestas en varios países de la región. 

“Es irresponsable llamar a alguien a la calle ahora para generar una ruptura. Para decir que tienes que tomar el poder. Si uno cree en la democracia, espera ganar y ser elegido”, afirmó. 

Guedes se refirió en dos ocasiones al polémico decreto AI-5, pese a que a finales de octubre las declaraciones del hijo de Bolsonaro provocaron un generalizado rechazo y fueron incluso desestimadas por el presidente, que es conocido por sus posturas de ultraderecha. 

En un momento, ya visiblemente exasperado, Guedes sentenció: “Fue una impudencia comentar eso, yo me arrepiento profundamente” y agregó que él “jamás aceptaría un AI-5”.

La reación de Guedes se produce el mismo mes en que aseguró en una entrevista con el diario británico Financial Times que las violentas protestas contra el libre mercado que se  apoderaron de Chile no disuadirían la agenda de reformas liberales más ambiciosa de Brasil en dos décadas. 

El principal referente económico del gobierno impulsa profundas planes de desregulación, privatización y rectitud fiscal para bajar el alto gasto público y, por esa vía, atraer más inversiones que contribuyan a un crecimiento económico sostenido en un país que se recupera con una enorme lentitud. 

En ese sentido, también impulsa una política comercial más abierta para lo cual quiere introducir cambios en el Mercosur.

Pero, la semana pasada, en contradicción con Guedes, el presidente Jair Bolsonaro decidió retirar un plan de ajuste del sector público por temor a que en Brasil estallen protestas callejeras como en Chile y en Colombia. 

Una preocupación que se refuerza con la salida de la cárcel del expresidente Lula, el jefe de una oposición de izquierda con poder de movilización.

Analistas en Brasil coinciden en que las reformas en el sector público brasileño, que elimina amplios beneficios, podrían provocar un descontento popular.

“El gobierno retrocedió cuando quedó claro que recortar los beneficios para los servidores públicos podría producir protestas en Brasil similares a las de los países vecinos”, dijo la consultora de riesgos Teneo en una nota.

Thomaz Favaro, de la consultora Control Risks en São Paulo coincidió en el diario británico con ese punto de vista.

“Ciertamente hay preocupación sobre cómo reaccionarán los funcionarios públicos”,  dijo, porque están bien organizados y tienen poder de convocatoria. 

“El movimiento de protesta en América Latina ha sido relativamente exitoso. Los grupos con una fuerte capacidad de movilización se sienten empoderados y eso incluye grupos dentro de Brasil”, agregó. 

También los políticos están tomado nota del cambio en el estado de ánimo de la ciudadanía. 

Por ejemplo, Israel Matos Batista, un legislador del Partido Verde, dijo que Brasil estaba “experimentando un momento de tensión en la política latinoamericana, una tensión que puede contaminar las instituciones brasileñas si el gobierno hace una propuesta insensible sobre la reforma administrativa”.  

(Servicios internacionales)

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