18 de julio de 2020 16:38 hs

Entre varias de las aristas que separan la realidad de mujeres y hombres, la brecha salarial es uno de los factores de desigualdad más instalados desde hace décadas. No obstante, las cifras demuestran que la diferencia de ingresos entre un género y otro viene en descenso. 

El estudio recientemente publicado por ONU Mujeres, Brechas de género en los ingresos laborales en Uruguay, presentó resultados sobre la evolución de la brecha de género en ingresos laborales en Uruguay a lo largo de las tres últimas décadas. A grandes rasgos, establece que, mientras en 1990 las trabajadoras percibían un 45% menos de ingresos promedio mensuales que un trabajador hombre, en 2018 la diferencia es de 20 puntos menos.

El informe identifica un estancamiento en la década del 2000 y una relevante reducción de la brecha en la última década. Considerando el total de trabajadores, entre 1990 y 1999 la brecha se redujo nueve puntos, un punto entre el 2000 y 2009 y entre 2010 y 2018, nueve. En ese sentido, desde ONU Mujeres se revisan las principales políticas públicas adoptadas por Uruguay que pueden relacionarse con esa reducción en las brechas de ingresos.

El informe señala que durante todo el período de 1990 a 2018,  la desigualdad de género es significativamente menor entre los asalariados del sector público. En efecto, en el empleo privado en 1990, el salario mensual de las mujeres era un 46% menor al de los hombres. Durante el mismo año en el sector público la diferencia era de 23%. En 2014, la brecha fue de 37% (privado) y 30% (público). Y en 2018, esas cifras pasaron a ser de 29% en el sector privado y de 9% en el público.

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“En el caso de los trabajadores públicos, la reducción de la brecha es más suave, presentando una mejora más lenta, pero más estable, durante todo el período”, se explica en el estudio. Según una investigación de la economista Alma Espino, ese matiz puede deberse a que, por lo general, el sector público suele tener una mayor transparencia en la fijación de salarios y en los criterios de promoción, además de ofrecer oportunidades laborales más compatibles con la crianza de hijos. No obstante, se remarca que los salarios tienden a ser más bajos que los del sector privado en los puestos de similar jerarquía que ocupan generalmente varones.

Edad, región y nivel educativo

Las brechas salariales dependen también de factores como la edad, la región y el nivel educativo de los trabajadores. Es por eso que el informe de ONU Mujeres repara en las que se generan en los diferentes grupos sociodemográficos. 

Por un lado, se establece que la evolución de la brecha es similar en Montevideo y en el interior.

Pero al tomar como referencia la edad, las diferencias incrementan. Entre los más jóvenes, la brecha de ingresos es menor; va aumentando con el tramo de edad. A modo de ejemplo, en 2019 las mujeres dentro del rango etario de entre 25 y 29 años ganan un 14% menos que los varones. Entre los mayores de 40 se encuentran la brecha es significativamente más amplia.

En cuanto a la educación, el informe subraya que después de 2007, las diferencias salariales para las personas con máximo nivel educativo, bachillerato o educación terciaria disminuyeron en gran medida. En tanto, para los trabajadores menos educados, la brecha es cada vez más amplia. 

Penalización por maternidad

Otro de los puntos sobre los que se para el informe es el de la “penalización por maternidad”. “La presencia de hijos puede explicar parte de las brechas de ingresos laborales, porque afectan de forma diferente los ingresos de las mujeres y los varones. Este efecto, llamado penalización por maternidad, refiere a cómo se afecta el ingreso laboral (u otra variable de interés) con la tenencia de hijos”, se explica en el texto firmado por ONU Mujeres.

En base al estudio Impacto de la maternidad sobre el ingreso laboral en Uruguay de Martina Quejereta de 2020, desde ONU Mujeres se explica: “Luego de diez años de tener el primer hijo, las mujeres experimentan una reducción del 42% de su salario mensual en comparación con mujeres con características similares que no tuvieron hijos. Parte de esta reducción se debe a que trabajan (en horas) un 60% menos que las mujeres que no tuvieron hijos. La otra parte se explica por ingresos por hora menores que las mujeres similares a ellas, pero sin hijos. En otras palabras, el efecto de la maternidad sobre el salario total es de 42% para la población analizada y está explicado tanto por la penalización al empleo (de 60%) como por una reducción del salario por hora (de 25%)”

Se avanzó, pero falta

“De haber escrito este reporte hace 50 años, el panorama de las mujeres en el mercado laboral, y específicamente en términos de las diferencias entre sus ingresos laborales y los de sus pares varones, habría sido bastante más desfavorable. Sin duda, en Uruguay la participación de las mujeres en el mercado de trabajo ha aumentado considerablemente y a lo largo de las últimas tres décadas han evolucionado los diferentes indicadores de brechas de género en ingresos laborales. No obstante, también es preciso reconocer que muchas brechas permanecen y que el avance en la última década se ha enlentecido”, concluye el informe en sus lineamientos finales.

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