Un conciliador George W. Bush cenó el sábado con los líderes mundiales que se opusieron a él por la guerra en Irak, mientras su anfitrión, el presidente ruso Vladimir Putin, pedía a los huéspedes que olvidaran la política, al menos por el momento.
Las celebraciones congregaron más de 40 líderes, entre ellos de los 15 miembros de la Unión Europea (UE) y de 10 países que se unirán al bloque el año próximo. Bush, Putin y otros líderes del Grupo de los Ocho (G8) también se verán las caras el domingo en la cumbre que se realizará en el pueblo francés de Evian.
Pero Bush, respetando promesas de no permitir que la ocasión se convirtiera en una confrontación con los pacifistas, conversó con el canciller alemán, Gerhard Schroeder, en el banquete oficial, aunque no pudo saludar al presidente francés Jacques Chirac, quien ya había regresado a su país.
Ambiente festivoPutin, claramente disfrutando el ambiente festivo de la gala, elevó una copa de champán por Bush y su esposa. "Esta noche ustedes pueden olvidarse de todo y relajar. No es a menudo que ustedes tienen una oportunidad de estar con sus esposas", les dijo a los líderes mundiales reunidos para el banquete.
Algunos líderes desafiaron los vientos y aguaceros del Báltico para asistir a eventos al aire libre, como una muestra de embarcaciones de la era zarista en el río Neva.
Washington ha criticado duramente la participación de Rusia en los planes de Irán de construir una planta de energía nuclear, que los estadounidenses consideran un encubrimiento de un programa de armas nucleares. "Hemos visto buen desarrollo en la forma de pensar de los rusos (sobre el tema). Esperamos que esto se traduzca en buenos avances en la acción rusa", dijo el funcionario a la prensa.