20 de mayo de 2013 19:00 hs

El uruguayo Israel Adrián Caetano pasó de ver su última película hundida en el olvido al rotundo resurgimiento que la pondrá en cartel: todo gracias a la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

Caetano, probablemente el director de cine uruguayo más conocido y galardonado de la historia, logró en los últimos días un empuje inesperado en su carrera. En pocas horas sacó del olvido su más reciente película para meterla en la primera plana de la actividad audiovisual argentina.

¿Cómo pudo hacer esto? Lo respaldó la presidenta.

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Conocido y premiado por realizar cuidadosas historias cotidianas sobre la vida de gente común y corriente, como Bolivia, Pizza, birra, faso y Francia, su nombre salió de la sección Espectáculos y se metió en los titulares de Política de diarios argentinos y uruguayos gracias a una nueva verborragia de tuits de Cristina Fernández.

La presidenta se refirió al documental Néstor Kirchner que Caetano había realizado tras una propuesta del diputado kirchnerista Fernando Navarro y del publicista Jorge Devoto. Como una vez realizado, el producto no le había gustado a sus solicitantes, el trabajo de varios años estaba destinado a morir en el olvido.

Pero, el viernes 11 de mayo de 2013, en su casa de El Calafate, Fernández decidió poner el CD y finalmente ver la película. Tuiteó: “Me conmovió. Era él. Simple, sencilla y totalmente él. Desde el principio hasta el fin. Volví a sentir que me miraba (…) Caetano, literalmente, se metió dentro de él”.

Además dijo que llamó a Devoto y le dijo que quería que la película se distribuyera. “Le pedí que quería que la difundieran. Que se debía ver”, tuiteó la presidenta.

En menos de diez días, una película que estaba condenada a perderse revivió.

Será transmitida por la televisión pública de la vecina orilla sin terminarse, y una vez redondeada, será estrenada en cines. Si bien no es lo que quería el uruguayo, que deseaba que la película se viera terminada, consideró que el trato era justo. “Cedo la tele, me quedo con el cine”, dijo.

¿Cómo surge el proyecto de la película sobre Néstor Kirchner?

Me llamó Liliana Mazure, la presidenta del INCAA, acá en Argentina y me contó algo, no recuerdo bien si me explicitó el dato. Al poco rato me llaman (Jorge) Devoto y (Fernando) Navarro para proponerme la película en cuestión. Nunca nombré en este proceso a José Luis García, quien en realidad fue el primer director del proyecto. Hablé con él, por ética entre colegas. Luego de haber aclarado las cosas, decidí dar mi respuesta positiva, sabiendo que era un trabajo imponente por delante y que no estaba jodiéndole el guiso a nadie.

Una vez llevado adelante el proyecto, ¿qué le dijeron en aquel entonces cuando no quisieron la película?

Que no era lo que esperaban y que no les gustaba. Aunque esto último no sé si es un fallo de mi memoria. Pero lo que sí es seguro es que Navarro vino y me lo dijo de frente. Esa actitud es valiosa, aún cuando sea para decirte: “chau, fue un placer”. No hubo censura. Pensar que es censura que alguien no acepta tu trabajo o no le gusta o no es lo que esperan de él, es demasiado tendencioso. Nunca tuve una imposición, trabajé con gente cercana a mí que convoqué… Ese final la pudrió, pero hasta ese momento era una experiencia fantástica en la cual venía moviéndome con total libertad. Trabajaba en mi casa, no tengo más que palabras de agradecimiento para Devoto y Navarro.

¿Cómo se tomó esa negativa? Y, ¿qué opinión tiene sobre aquellos argumentos?

Los argumentos fueron así de escuetos. Toda explicación o detalle sobre la misma no es más que anecdótico y reiterativo. ¿La negativa para mí? Fue un garrón, ¿qué querés que te diga? Al inicio dudé de mi trabajo, pensé: “¿No será realmente esto una porquería?” Con el tiempo me di cuenta de que no. Y hoy no lo sé. Las apreciaciones del film hoy son meramente políticas y no cinematográficas, excepto en muy pocos casos. Creo que eso lo dará el tiempo, inevitablemente. Por ahora y para todos, me atrevo a decir que está haciendo el camino de una mera película de propaganda.

¿Qué te pareció la película de Paula de Luque?

No la vi. Sé que es diferente desde su enfoque. Hablé con Paula en estos días, tenemos una buena relación, y me contó que lo que ella había querido hacer era una película homenaje. Ahí caí en la cuenta de que estábamos frente a dos películas totalmente diferentes. Y nada más que eso, diferentes. Caer en juicios de valores, y con tanta saña como vi hoy día, no es de mi buen parecer.

¿Cómo llegó a YouTube la versión no terminada de tu película?

Ni idea. Uno piensa siempre en los beneficiarios cuando un delito se comete. Y creo que los beneficiados han sido tantos que cualquiera podría haberla subido. Y creo que a esta altura ni importa eso. Opino que en su momento eso debería haberse bloqueado de inmediato para impedir su difusión. Pero no ocurrió. Una pena.

¿Cómo se enteró de la reacción de la presidenta? ¿Cómo se lo tomó?

Por Twitter, alguien me lo reenvió. Lo tomé como un halago, un gran halago, y se lo agradecí por la misma vía.

¿Esperaba que de esos tuits resultaría el estreno en cines de la película?

(Risas) No sé si ocurrió eso. De todas formas, y haciéndole los mejores masajes a mi ego, la combinación es lo que trasciende. Que me haya tocado a mí hacer ese documental y haber logrado la trascendencia involuntaria solo puede hacer algo que, en concepto al menos, está bien realizado. Estoy orgulloso de eso.

¿Qué puede decir sobre el rápido cambió de posición de los diputados que promovieron la creación de la película?

No juzgo, ya lo dije. Juzgar al prójimo hace que uno también pueda ser juzgado y no quiero ese lugar. Desde ese lugar puedo decir que sus razones bien lógicas deben ser. Yo, por lo pronto, solo tengo algo en la cabeza: terminar esta película, cerrarla en mi vida y pasar a la siguiente. Ya con Bolivia estuve cinco años luchando para estrenarla y tal esfuerzo valió la pena. Espero que en este caso esto se repita.

Por lo que tuiteó, no le cae muy bien que se estrene sin terminar. ¿Por qué cree que están tan apurados en mostrar la película?

Tuiteo de vago y por pelotudear. A veces me ausento, a veces cierro la cuenta y muchas veces me aburro. Lo de ceder la tele y quedarme con el cine es la negociación clave en este asunto. Nada es gratis en la vida. Con respecto a lo del apuro me remito a la anterior pregunta

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