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Calor, fanatismo y Oscar Andrade: la espera para ver a Ed Sheeran

Fanáticos que madrugaron para tener un buen lugar, padres que ejercitaron su paciencia y las medidas para combatir el calor esperando que se abran las puertas del Centenario para ver al inglés

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20 de febrero de 2019 a las 17:17

Cualquier sombrita sirve. La de los muros de cemento del Estadio Centenario. Los de las parada de ómnibus de la Avenida Ricaldoni. La de los árboles del borde del Parque Batlle, o la de los armazones de metal de los carteles que anuncia que esta noche, a las 21 horas, toca Ed Sheeran. El inglés se presenta esta noche en Montevideo por primera vez y desde temprano ya había fanáticos esperando la apertura de puertas, desafiando el peligroso calor y poniendo a prueba la paciencia. 

Bajo un árbol, al costado de un grupo de los fans que esperan bajo uno de los carteles, Oscar Andrade revisa su celular. El precandidato frenteamplista está acompañando a su hijo Leandro, que con su remera de Sheeran está esperando allí desde las 7 de la mañana. Andrade y su esposa se han turnado a lo largo del día para acompañar al niño, que según su padre es un ávido fanático del inglés, y que llegó temprano para encontrar un buen lugar en el tercer anillo de la tribuna Olímpica, hacia la que mira el escenario y que será el único lugar sin numerar de los espacios habilitados. 

Los Andrade fueron de los que llegaron más temprano, pero no los únicos. A las 8:30 de la mañana llegaron las tres primeras jóvenes que están en otra de las entradas para el punto más alto de la Olímpica. Tienen entre 19 y 23 años, y han aguantado los 34 feroces grados que la ola de calor arrojo sobre el país con una heladerita con agua y jugos, la sombra del Centenario, y visitas periódicas a los baños del nuevo edificio de la Facultad de Medicina ubicado al frente del estadio. "Eso fue lo que nos salvó la vida", cuenta Valentina, que junto a sus amigas reconoce que no es "demasiado fanática", aunque compró las entradas el primer día de venta porque quería disfrutar de la visita de Sheeran. 

Unos metros hacia Avenida Italia, cerca de la esquina de Olímpica y Colombes, otros cuatro jóvenes esperan bajo la sombra desde las 9 de la mañana, y son los primeros de la fila, también para el tercer anillo. Un hombre y tres mujeres, de entre 18 y 19 años, siguen al pelirrojo desde que lanzó su primer disco en 2013, y están esperando el show desde hace años. También con botellas de agua para enfrentar el calor, pensaron que al llegar se iban a encontrar con una fila más larga, pero tuvieron suerte. 

"Heeeeeladoooooo", grita un vendedor, que es parado cada pocos pasos por alguna madre que acompaña. Por todas partes hay botellas y heladeritas, aunque otros recurren a métodos menos habituales para protegerse del sol: tres adolescentes se cubren con una esterilla, otra mujer aguanta bajo una sombrilla y otra tiene un paraguas negro sobre su cabeza. Unas chicas juegan a las cartas, otros toman mate, otros usan la música como forma de matar el tiempo. 

La mayoría de los fanáticos son adolescentes y jóvenes, y la proporción de mujeres es mayor, aunque ni mucho menos es exclusiva. Unos cuantos grupos mixtos esperan la apertura de puertas prevista para las 17.30 horas. Entre los que esperan hay, como Andrade, otros padres. Por ejemplo, Ana, que bajo otro árbol espera junto a su hija de 17 años, Agustina. La adolescente compró la entrada el primer día, y va a estar en el sector más caro, la platea. Va a entrar sola, y su madre no está del todo feliz con la idea, pero el costo de la entrada ($ 6.900) forzó la situación. 

Es un sector numerado, pero Agustina prefirió llegar con tiempo "por las dudas", dice a las 14.30, cuando acaba de instalarse, con abundante agua, bajo un árbol. 

Las remeras con los signos matemáticos que identifican cada disco de Sheeran (Plus, Multiply y Divide, es decir +, x y ÷) se ven ocasionalmente. Para el que haya llegado sin ella, hay tres puestos instalados en el acceso al estadio que ofrecen el merchandising oficial de Sheeran. Las remeras a $700 son los objetos por los que más se ha consultado, aunque los más llevados son los llaveros (un osito marrón con una remera de Divide), que tienen un costo de $ 350. 

Más precios oficiales: gorros a $ 600, posters a $300 y canguros a $1500. Alejados de los puestos oficiales, hay un puesto callejero que ofrece remeras a $500 y gorros a $300. 

Las colas ya son más extensas sobre las 16 horas, pero el calor no afloja. Hay un dispensador de agua (a la sombra) para los que quieran recargar sus botellas. Es un ejercicio de paciencia, pero para los fanáticos, la recompensa será histórica. 

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