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10 de octubre 2023 - 13:58hs

Por primera vez, el gobierno del presidente sirio Bashar Háfez al-Ássad deberá responder ante la  Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la denuncias de “torturas generalizadas contra su propio pueblo”, que siguieron a la violenta represión de las protestas prodemocráticas que estallaron en Siria en 2011, y que derivaron en una guerra civil en la que se multiplicaron los frentes, con la implicación de ejércitos extranjeros y milicias yihadistas.

La acusación, presentada ante el tribunal con sede en La Haya, sostiene que decenas de miles de personas de nacionalidad siria fueron sometidas a torturas y, en términos más generales, a un sistema "generalizado" de "tratos abominables", caso que será debatido en ausencia de representantes del Estado de Siria, que no forma parte de esta jurisdicción de Naciones Unidas.

Canadá y los Países Bajos presentaron el caso para pedirle al tribunal que exija medidas "urgentes" para poner fin a los continuos malos tratos contra miles de personas que siguen presas. "Las personas en Siria que están detenidas o en riesgo de ser detenidas ya no pueden esperar", afirmó ante los jueces el representante de los Países Bajos, Rene Lefeber.

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Por su parte, el gobierno sirio de al-Ássad no envió a ningún representante a la audiencia y ya había desestimado el caso, calificando las acusaciones de "desinformación y mentiras".

Lefeber citó testimonios de detenidos que relataron haber sufrido violaciones en grupo, mutilaciones y un método de castigo muy extendido que consiste en colocar al prisionero en un neumático a la vez que alguien le propina una "dura golpiza".

El principal abogado de Canadá en el caso, Alan Kessel, lamentó la ausencia de Siria. "El gobierno de al-Ásad debe responder y poner fin a la tortura desenfrenada que hay en el país", dijo Kessel a los periodistas. 

Ahmad Helmi, un expreso que ahora es activista, relató ante los periodistas que cubrieron la presentación que estuvo detenido durante tres años. "Sé con certeza que la tortura ocurre a todas horas", contó. "Y no sólo para los interrogatorios. A veces, lo hacen por diversión, porque disfrutan la impunidad", afirmó.

Si bien se han registrado casos judiciales contra funcionarios sirios en varios países, entre ellos Alemania y Francia, esta es la primera vez que se pide a la justicia internacional que se pronuncie sobre acusaciones de tortura atribuidas al régimen de Damasco.

La expectativa en torno a estas audiencias aumentó desde que el presidente sirio salió del aislamiento al que estuvo confinado desde que empezó la guerra civil y retomó actividades diplomáticas y giras al extranjero a partir de mayo pasado, ocasión en la que asistió a una cumbre de la Liga Árabe.

La guerra civil

Durante los primeros años del conflicto, las fuerzas gubernamentales perdieron la mayoría del territorio en provecho de las facciones de la oposición, de combatientes kurdos y de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Sin embargo, la intervención de Rusia en 2015 cambió el rumbo del conflicto y, con el apoyo de de Irán, del Hezbolá libanés y de combatientes iraníes y afganos, el gobierno de al-Ássad, en poder desde el año 2.000, pasó a controlar alrededor de dos tercios del país.

Según Moscú, más de 63.000 militares rusos colaboraron en la campaña siria, en momentos en que no está claro cuántos soldados siguen en el país en la dos bases militares que Rusia mantiene en el oeste de Siria: una base aérea en Hmeimim y una base naval en Tartús.

En 2012, los kurdos, agrupados en las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), anunciaron el establecimiento de una "administración autónoma" en las zonas del norte y del este del país que controlan, tras la retirada de las fuerzas sirias en gran parte de esas regiones.

Washington, por su parte, mantiene una base en el campo petrolero de Al Omar, el más grande de Siria, y en el yacimiento de gas de Conoco. Sus fuerzas también están presentes en el sur, en la base estratégica de Al Tanf, cerca de las fronteras con Jordania e Iraq.

Desde 2016, Turquía, con el apoyo de facciones sirias, ha lanzado varias operaciones militares en el norte, sobre todo contra combatientes kurdos. Las fuerzas turcas y las facciones pro-Ankara controlan una franja fronteriza que abarca desde Yarabulus, al noreste de Alepo, a Afrin, al noroeste. También otra zona fronteriza más al este.

Poe su parte, el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham mantiene el control en un último reducto, en el noroeste, bastión que engloba una gran parte de la provincia de Idlib y territorios limítrofes de las provincias de Alepo, Hama y Latakia, en donde la mitad de sus tres millones de habitantes son desplazados que huyeron de las regiones reconquistadas por el gobierno.

Por lo pronto se espera que el CIJ, en un plazo no mayor de dos meses, convoque a una  nueva audiencia para avanzar con la denuncia que, además de consigna masivas violaciones a los derechos humanos, cifra en medio millón las víctimas civiles del conflicto que comenzó en 2011.

(Con información de AFP)

 

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