Pese al rechazo del presidente Tabaré Vázquez y el
Frente Amplio (FA) al TISA (acuerdo global sobre servicios), el canciller, Rodolfo
Nin Novoa, afirmó ayer que desde su cargo continuará la búsqueda de mayor apertura comercial de Uruguay. En el horizonte próximo se encuentra el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los países del
Mercosur y la Unión Europea, que es bien visto por la izquierda, pero también interesan al jerarca la integración plena a la Alianza del Pacífico y el Tratado Transpacífico (TPP), los cuáles son mirados con recelo por los mismos sectores oficialistas que rechazaron el TISA.
Sin ocultar críticas al FA y mediante recurrentes ironías, Nin Novoa afirmó ayer durante una conferencia realizada en el estudio Poasadas, Posadas y Vecino, en Carrasco, que "lo que pasó no es bueno para Uruguay", en relación a la orden del presidente de salir de la negociación del acuerdo.
Más allá de asumir la derrota interna de su posición y de la del ministro de Economía, Danilo Astori, Nin Novoa afirmó que pujará por una "apertura gradual" del comercio uruguayo.
Como argumento para defender su postura advirtió que solo
29 % de las exportaciones en 2014 tuvieron como destino a países del Mercosur y que 63% debieron pagar aranceles en otros mercados.
Al mismo tiempo, enumeró la cantidad de TLC que tienen países de la región como Chile (56 acuerdos), Perú (43) y Colombia (39), y dijo que el Mercosur solo tiene tres. "Quiero que vean lo que tiene el Mercosur. Uno con Egipto, otro con Israel y un tercero con Palestina", dijo, mientras el auditorio de empresarios soltó la carcajada.
En el mismo pasaje también advirtió que otros países competidores de Uruguay como Australia y Nueva Zelanda pueden alcanzar en el mediano plazo en el entorno de 30 acuerdos de este tipo si se aprueba el TPP, una iniciativa de la Casa Blanca que pretende incluir a Uruguay.
El canciller habló de una "contradicción esquizofrénica". "Queremos salir a conquistar mercados pero no abrimos nada", dijo.
La intervención del jerarca también guardó lugar para la ironía. "A veces hablamos de que hay un gran interés de las transnacionales de quedarse con un gran y apetitoso mercado como es el Uruguay. Parece que todo el mundo está pendiente de que Uruguay pueda abrir este mercado fabuloso de 3,4 millones de habitantes", ironizó en complicidad con el auditorio. "La apertura es una cuestión cultural que nos cuesta aceptar. Hay ramas de actividad que no quieren hablar de competitividad, de compromisos de gestión porque es de la década del noventa o neoliberal", agregó luego, y afirmó que la eficiencia no es de ninguna década.
Aunque había sido claro en su exposición, antes de abrirse el espacio de preguntas para empresarios el canciller advirtió que no respondería sobre el TISA. "Todas las preguntas que ustedes me hagan las voy a contestar en una interpelación que me la van a hacer los que estaban de acuerdo conmigo", remató, en alusión a la convocatoria parlamentaria impulsada por blancos y colorados.
Después del comentario y una nueva ovación, algunos empresarios tomaron el micrófono para felictarlo por su posición. Uno de ellos fue el director ejecutivo de Ceres, Ernesto Talvi.