Cayo Sebastián Acosta se desliza colgado de una cuerda de acero a más de cien metros del suelo y se siente muy bien. Durante 36 segundos admira el paisaje de las sierras en la frontera de los estados de Minais Gerais y Sao Paulo. En esa soledad vive una independencia muy peculiar, librado a la fuerza de la gravedad en un trayecto de un kilómetro.
Capacitados para la aventura
Brasil promociona un turismo muy especial que permite que quienes viven con alguna discapacidad física puedan gozar a la par de los demás. Todo eso en Socorro, una localidad a 130 kilómetros de San Pablo