A menudo se la puede ver, sentada entre las luminarias de la moda en la primera fila de algún desfile importante de la Semana de la Moda de Nueva York, luciendo sus lentes gigantes y cargada de accesorios de colores. Es imposible sacarle los ojos de encima a Iris Apfel, que con sus 93 años es uno de los íconos neoyorquinos de la moda y el diseño, una voz que hay que escuchar cuando se trata de estilo. Pero, sin quererlo, también ofrece una sabiduría inherente y una frescura contagiosa.
Apfel fue la penúltima protagonista del cineasta Albert Maysles. Fallecido el 6 de marzo de este año con 88 años, junto a su hermano David fueron responsables de documentales icónicos como Gimme Shelter, sobre la gira de 1969 por Estados Unidos de The Rolling Stones, y Grey Gardens, protagonizada por madre e hija Edith Ewing y Edith Bouvier, famosas socialités caídas en desgracia. Ambos filmes se transformaron en cánones a la hora de producir documentales, en los cuales los protagonistas hablan con los cineastas como interlocutores invisibles.
En Iris, filmado intermitentemente durante cuatro años, Maysles siguió a Apfel en su rutina de trabajo y eventos, logrando un vínculo particular. “La metodología de Albert era única porque el sujeto nunca sabía lo que Albert estaba haciendo”, contó Apfel a la revista Vogue. “Todos pensaban que éramos viejos amigos, pero en realidad nos conocimos al comienzo de la filmación. Simplemente nos llevábamos bien. Nos sentíamos muy cómodos”, afirmó.
Sin embargo, la idea no era mostrar la vida glamorosa de una figura de la moda, sino dejar en evidencia cómo su infancia durante la crisis del 29 y su creatividad moldearon un espíritu libre.
Como el jazz
En entrevistas, Apfel se define como una “estrella geriátrica” y el estilo lo explica con solo tres palabras: “Actitud, actitud, actitud”.
La moda para Apfel es improvisación, “como el jazz”, afirma en el tráiler del filme. Así une colores, texturas, estampados y accesorios como componiendo en el aire. Rechaza lo estructurado y lo que obviamente combina. Para ella, vestir de negro es un uniforme y el color tiene el poder de hasta revivir muertos. Y en contrario al dicho popular afirma: “Más es más, menos es aburrido”.
Apfel nació en Queens, Nueva York, en 1921, en un hogar de padres comerciantes, que tenían una vidriería y una tienda de ropa. La moda estuvo siempre en su vida, pero la austeridad obligada por la crisis consolidó una ética de trabajo que manifiesta hasta hoy.
Desde joven comenzó a trabajar en áreas relacionadas con la moda, como la revista Women’s Wear Daily o la ya desaparecida tienda Loehmann’s, que hoy se dedica solo a la venta online. Fue allí donde nació uno de los recuerdos que marcaron a Apfel. “No eres linda y nunca lo serás, pero tienes algo mucho mejor: estilo”, le dijo la dueña, Frieda Loehmann.
Pronto descubrió su vocación por el diseño de interiores y junto a su esposo Carl fundó la empresa de textiles y diseño de interiores Old World Weavers. Su éxito los llevó a encabezar la decoración de la Casa Blanca durante nueve presidencias.
Sin embargo, la popularidad de Apfel explotó cuando en 2005 protagonizó una muestra en el Instituto del Vestido del Museo Metropolitan (Met) titulada Rara Avis: Selecciones de la Colección de Iris Apfel, que contenía una selección única de 40 prendas y accesorios.
Allí se mostró al público de qué se compone esa mezcla particular que hace de Apfel un ícono: una combinación de diseños de grandes modistos mundiales combinados con baratijas compradas en ferias y casas de segunda mano. En algunos casos, según relató Vogue, prefería incluso los accesorios más baratos.
El estilo de Apfel está en la yuxtaposición, el ojo fino para encontrar objetos únicos y la racionalidad económica inculcada desde su infancia. “Para mí, estilo es sobre todo actitud”, repitió a El País de España. “No tiene nada que ver con la cantidad de dinero que posees”, agregó.
Desde esa exposición, que viajó por el mundo, el Met nombró una de sus galas del Instituto del Vestido como Carl and Iris Barrel Apfel Gallery, donde se muestra parte de las exhibiciones de moda anuales que aloja el centro.
Voz experiente de la moda
Durante los últimos 40 años, Afpel se consolidó como una leyenda viviente para el mundo de la moda neoyorquino. Es la palabra que buscan las revistas y los medios especializados para hablar de estilo y la que persiguen para dar charlas.
En 2011 lanzó una línea de joyería titulada Rara Avis by Iris Apfel, primero para la tienda por televisión Home Shopping Network, con precios entre US$?20 y US$?150. Ese mismo año se amplió hacia la venta online, al ofrecer en el sitio yoox.com dos líneas: una ready-to-wear y otra más exclusiva, en la cual se encontraban ítems de su propia colección.
“Llega un punto en que necesitás el espacio”, dijo al sitio W. “Además, podría necesitar algunos shequel”, bromeó haciendo referencia a la moneda israelí. El año pasado siguió ofreciendo parte de sus hallazgos tanto en accesorios como en muebles para el sitio de decoración One Kings Lane.
Su incursión en la moda también llegó a las páginas de las revistas. En 2011 colaboró con la marca de maquillaje MAC para crear una línea con su nombre e ilustrar su campaña. Sin embargo, su participación más taquillera fue este año, al encabezar la tendencia de mujeres adultas protagonizando campañas de moda.
En enero y febrero su rostro ilustró dos campañas de alto perfil, una junto a la periodista y actriz Tavi Gevinson, de 19 años, para el diseñador de joyas Alexis Bittar, y otra junto a la supermodelo Karlie Kloss para la marca de accesorios Kate Spade.
En sintonía, Joan Didion apareció como cara de Céline, Joni Mitchell inspiró a Saint Laurent y Helen Mirren puso su belleza a la orden de L’Oréal.
El estilo de Apfel no tiene edad, no se toma en serio y se niega a seguir tendencias. Lo que sí busca, casi exclusivamente, es divertirse