13 de octubre de 2014 17:42 hs

Al tiempo que la enfermera española contagiada con ébola Teresa Romero permanece consciente y estable, se conoció que otra auxiliar, esta vez en Estados Unidos, también adquirió el virus. Con esto quedó demostrado que los máximos cuidados no alcanzan para garantizar el riesgo cero y que, por el contrario, hasta los que parecen más seguros también están expuestos. EEUU endureció sus controles.

La trabajadora estadounidense contrajo el virus en el hospital de Dallas, el mismo donde fue tratado hasta su muerte Thomas Eric Duncan, un liberiano que viajó a EEUU y recién entonces comenzó a presentar los síntomas de la enfermedad. El hombre estuvo internado 11 días y falleció el pasado miércoles 8.

Los Centros de Control y prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos abrieron una investigación para detectar posibles errores en los protocolos y evitar que otros trabajadores de la salud puedan verse afectados. El jefe del CDC, Thomas Frieden, considera que hubo un fallo en algún momento. “No sabemos qué ocurrió en el cuidado del paciente original en Dallas, pero en algún momento hubo una falla en el protocolo, y eso dio como resultado esta infección”, comentó en una conferencia de prensa.

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“Seguramente, el protocolo, lamentablemente y por inadvertencia, no fue respetado”, estimó por su parte Anthony Fauci, director del instituto estadounidense de alergias y enfermedades infecciosas (NIAID).

Funcionarios de la salud comentaron bajo anonimato que la enfermera –cuya identidad también está preservada– no era consciente de haberse salteado algún paso del protocolo, que establece pasos concretos para vestirse y desvestirse, de higiene y desinfección.

El hospital de Dallas, de todas formas, insiste en que la mujer llevaba el atuendo correspondiente, que incluye un traje especial, máscara y guantes. Al parecer, el nivel de virus en sangre de la trabajadora por ahora es bajo.

Las autoridades ya están rastreando los contactos que tuvo esta enfermera infectada y monitorean a los otros que atendieron a Duncan, pues también podrían presentar síntomas.

Incluso dan por hecho que habrá nuevos casos en el país. Se sabe que diez personas estuvieron en contacto con Duncan y que estas estuvieron con otras 38, por lo que en total son 48 los que están en observación.

En España sucede algo similar, con 16 personas ya internadas en el hospital Carlos III de Madrid que, a excepción de la enfermera Romero, permanecen sin síntomas pero sometidos a controles.

Atención en las fronteras

Los aeropuertos de diversos países (cinco en EEUU y algunos otros en Europa, desde hoy también en el Reino Unido) comienzan a realizar controles a los pasajeros que llegan desde Liberia, Sierra Leona o Guinea.

Pero nada permite estar seguros de que la epidemia tendrá fin. De hecho ayer lo asumió la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, cuando con sinceridad comentó que “el mundo está mal preparado para responder a cualquier emergencia sanitaria sostenida y severa” como esta.

La falta de capacidad ya se había constatado cuando la epidemia de gripe H1N1 a mediados de 2009 y la crisis actual lo reafirmó. “La actual epidemia de ébola demuestra sin ningún lugar a dudas que esta conclusión era cierta”, afirmó Chan. A su entender, esta es la mayor emergencia sanitaria de nuestra era.

Huelga de médicos en Liberia

El mal se agudiza, ya con 8.400 contagiados y 4.033 muertos. En especial riesgo están por esta hora los de Liberia, uno de los tres países más afectados, porque los trabajadores de la salud comenzaron una huelga en reclamo de mejores condiciones laborales.

De acuerdo con la OMS, en ese país murieron 2.316 personas y los médicos son especialmente vulnerables: 201 cuidadores contrajeron la enfermedad y 95 fallecieron.

Joseph Tamba, líder del sindicato de trabajadores de la salud liberiano, anunció que hoy endurecerán las medidas de protesta si no reciben una oferta de diálogo por parte del gobierno. Algunos están en huelga desde hace algunos días, varios se sumaron ayer y la mayoría, según Tamba, se unirá hoy. Exigen un aumento salarial, un seguro y más medidas de protección.

De acuerdo con datos que manejan las agencias internacionales de noticias, el sueldo mensual de un trabajador sanitario en Liberia es de entre US$ 190 y US$ 300. Además, cobran un pago extra por peligrosidad, cifrado actualmente en US$ 507. Su aspiración es a que esta prima llegue a los US$ 700. Pero más que dinero, piden la protección básica para tratar enfermos, de la que a veces carecen: mascarillas, trajes adecuados o guantes.

Debido a la gran cantidad de enfermos que hay en el país, la huelga es especialmente peligrosa. Algunos auxiliares desoyeron los llamados y, pese a que tal vez coinciden en la urgencia de los reclamos, igual concurrieron a trabajar ayer. La situación es, empero, difícil de evaluar porque las autoridades liberianas prohibieron el acceso a los hospitales a la mayoría de los medios de comunicación.

El gobierno intenta desestimular la propuesta apelando al argumento de que el paro masivo tendría consecuencias aún peores para los enfermos y que afectaría negativamente al progreso hecho hasta ahora en la lucha contra la enfermedad. Explica, asimismo, que debido a la magnitud de la crisis no tiene fondos como para aumentar los pagos por riesgo.

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