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6 de noviembre de 2011 21:55 hs

Hay que rascar en la memoria para recordar un partido con tantos goles evitados en la línea, y en el que el equipo que hizo más méritos se llevó el castigo del empate. Hice el ejercicio en el camino de regreso al diario y enseguida saltaron algunas imágenes: la de Fabián Carini y Sebastián Viera volando de palo a palo en La Paz, en los últimos empates de Uruguay ante Bolivia; o aquella noche en el Estadio Centenario por la Libertadores, en la que Luis Barbat (en América de Cali) se llevó un 10 por su actuación y los albos no pudieron vulnerar su valla. Desde el domingo quedó grabado para siempre la tarde en la que Fénix logró un milagroso empate en el Parque Central. Porque Nacional, que no jugó bien el primer tiempo, en el complemento le puso tanto vértigo a su fútbol que las 11 ocasiones que generó no fueron suficiente para quebrar la resistencia de un equipo que defendió como siempre, desde que llegó Rosario Martínez, y rescató un punto con sabor a hazaña.

Ese combo que compró Nacional, el de las atajas de Danilo Lerda, las salvadas en la línea de Machín, Pallas y Rivero, también cargó, para los intereses albos, con un penal que el árbitro Gustavo Siegler no pitó en su beneficio cuando a los 73 minutos Machín desvió con la mano el balón dentro del área.

El partido no empezó bien para Nacional. El tricolor tuvo la pelota, pero la manejó muy lejos del arco visitante y tocó muy tímidamente para los costados debido a que Fénix se plantó con un 4-4-2 sólido y efectivo, con el que evitó que le llegaran con peligro.

En ese primer período los albos no generaron ninguna situación de gol, en tanto la visita, con la velocidad que le pusieron Cardinalli y Ortiz por afuera, llevaron peligro al arco de Burian, que resolvió con éxito las dos veces que lo exigieron.

El partido cambió en el complemento, por la forma en la que uno y otro se presentó frente al fútbol. Mientras Nacional asumió aún mayor protagonismo en el juego, Fénix se recostó en su arco y se encomendó al milagro.

Fue por esa razón que en el segundo tiempo el fútbol fue un monólogo de Nacional, desde que a los 49 minutos Peralta sorprendió con un remate desde afuera del área y el golero desvió al córners. A partir de esa incidencia se sucedieron las situaciones de gol en favor de Nacional y la increíble y sorpresiva fortuna que acompañó a los visitantes, que salvaron seis goles en la línea. La primera fue de Pallas, cuando sacó un cabezazo de Rolín a los 53 minutos. Luego, Lerda tapó a quemarropa un gol a Cabrera y Rivero despejó otro de Núñez, y en los instantes finales del juego Lerda evitó el tanto de Bueno, y en los sucesivos rebotes primero Machín y luego otro futbolista de Fénix desviaron los disparos de Rolín y Vecino que, en cualquier otro partido, hubieran determinado el triunfo tricolor.

Sin Viudez, que retornó lesionado de los Juegos Panamericanos, sin Abero, que no fue utilizado el domingo porque no estaba bien físicamente tras su participación en la misma competencia, y con Píriz que solo jugó 56 minutos, por la competencia de Guadalajara, Nacional hizo un buen partido, manejó con gran criterio el balón, fue el dueño de los tiempos y del juego, pero se topó contra la fortuna de un equipo que defendió como nunca y que hizo del empate un resultado histórico por la forma en que se desarrolló el juego y perdió la oportunidad de acercarse aún ás a Peñarol en la tabla de posiciones.

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