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Castillo Idiarte Borda pasará a la IMM luego de apropiaciones, rumores paranormales e iniciativas vecinales

La comuna decidió la expropiación de las instalaciones luego de que el 4 de octubre venciera un comodato con la Comisión de Patrimonio; el precio deberá ser negociado con el propietario privado

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05 de octubre de 2020 a las 15:44

El castillo Idiarte Borda, que fue concebido en el contexto del único magnicidio en Uruguay, que carga con relatos de presencias de ultratumba, que tiene el prestigio de ser Monumento Histórico Nacional, que fue adquirido en una trama de corrupción española de amplias repercusiones a nivel internacional y es gestionado por una comisión honoraria de vecinos del barrio Colón, pasará a manos de la Intendencia de Montevideo (IMM). Así lo habilitó la semana pasada la Junta Departamental, que autorizó la expropiación de los predios.

El asesor del Departamento de Planificación de la comuna, Alberto Quintela, explicó a El Observador que la IMM deberá proceder a negociar con el actual propietario el precio a pagar para adquirir la obra. La expropiación había sido solicitada mediante la recolección de unas dos mil firmas por la asociación vecinal Amigos del castillo Idiarte Borda, que desde mayo de 2013 gestiona el lugar y organiza eventos culturales.

Quintela señaló que en caso de no llegar a un acuerdo con la suma a cobrar por el dueño, el proceso requerirá intervención judicial.

No obstante, la negociación plantea de antemano un desafío para la IMM: el actual dueño es el excomisario de la Policía Nacional de España, José Manuel Villarejo, que fue encarcelado en 2017 por varias maniobras fraudulentas, todavía preso en la localidad madrileña de Estremera. Según informó El País de Madrid, el excomisario posee 15 millones de euros en activos en Uruguay, que incluye al hotel Saint-Pierre en Punta del Este y al castillo Idiarte Borda, en adquisiciones que hizo a través de sociedades a su cargo.

El artículo del periódico español recuerda que, hasta 2011, Uruguay estuvo incluido en la lista de paraísos fiscales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Quintela apuntó que otra incógnita de la negociación consiste en que, como consecuencia de la investigación judicial llevada a cabo en España, los jueces congelaron los activos de Villarejo.

En 2012, la Comisión de Patrimonio Cultural de la Nación se instaló en la quinta de Colón en régimen de comodato, abriéndole las puertas a organizaciones vecinales y culturales para realizar eventos y apropiarse de las instalaciones. A modo de ejemplo, la villa veraniega del difunto presidente Juan Idiarte Borda albergó talleres, obras de teatro, conferencias, encuentros y ferias con el apoyo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Dado que la Comisión de Patrimonio Cultural no renovó contrato para continuar usando el castillo Idiarte Borda, y que al vencer el comodato el pasado domingo 4 de octubre el lugar pasaría nuevamente a manos de la sociedad privada, la IMM procedió a expropiar el terreno a pedido de vecinos y del Municipio G.

Desde la Amigos del castillo Idiarte Borda consideraron como "un acto de justicia" su paso a manos del Estado, al tratarse de una obra que fue propiedad de la víctima del "único magnicidio de nuestra historia, único presidente sin calle con su nombre, del que poco se habla en la historia, primero en estatizar un servicio público, precursor del BROU y la Aduana".

Historia sangrienta

El presidente colorado, Juan Idiarte Borda, había dispuesto la construcción del castillo para tener una quinta donde veranear a las afueras de la capital, pero nunca llegó a verlo terminado. El 25 de agosto de 1897, cuando cursaba su tercer año de mandato, fue asesinado por un tiro a quemarropa mientras circulaba por la peatonal Sarandí de Ciudad Vieja.

El jefe de Estado salía de una ceremonia de Te Deum de la iglesia Matriz y caminaba rumbo a la Casa de Gobierno cuando Avelino Arredondo le disparó en el pecho, cometiendo el único magnicidio en la historia uruguaya.

Quien sí llegó a habitar las lujosas instalaciones –construidas por el arquitecto francés Alfred Massue– fue la esposa del exmandatario, Matilde Baños, con quien había contraído matrimonio en 1877. El investigador de leyendas urbanas, Néstor Ganduglia, apuntó en una entrevista con Efe Noticias que la mujer "empezó a afirmar, unos cuantos años después, que todavía veía a su marido caminando por los pisos superiores y, sobre todo, por la torre de la casa".

Buena parte del siglo XX el castillo permaneció vacío. Según halló Ganduglia, la residencia fue adquirida por una empresa organizadora de eventos, que no pudo escapar a los rumores y relatos iniciados por la la pareja del difunto mandatario.

El investigador y psicólogo social relató un suceso de apariencia paranormal en diálogo con El País, cuando se celebraba en la quinta una boda. “Fue la propia novia que entró al baño y pegó un grito tan fuerte que paralizó la fiesta entera. Salió del baño corriendo, la muchacha lloraba y gritaba que había visto a una persona completamente ensangrentada mirándola fijamente”, narró.

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