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Categorías laborales estancadas en el tiempo; gobierno quiere actualizarlas

Las ocupaciones y tareas sobre los que se fijan los laudos salariales fueron definidas en algunos casos hace más de 40 años

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17 de junio de 2018 a las 05:00

"Todavía tenemos sectores en donde una categoría se paga porque alguien manejaba una máquina inglesa o alemana de determinada marca. El aparato desapareció hace años y la tarea se fue transformando, pero la categoría en Uruguay se sigue llamando de la misma forma. Eso determina el nivel salarial, determina un puesto de trabajo".

La frase del director nacional de Trabajo, Jorge Mesa ilustra apenas un ejemplo. En Uruguay hay más de 7.000 categorías laborales, cada una con una tarea asociada. Todas están registradas en el Ministerio de Trabajo y se utilizan como referencia para fijar los mínimos salariales de los trabajadores en la industria, el comercio y el resto de los sectores de la actividad privada.

¿Qué tan actualizadas están esas clasificaciones? Muy poco. Hay cargos con tareas estrictamente detalladas que fueron pensadas y redactadas con la lógica industrial de la década de 1960. Otro lote de tareas modernizó definiciones a mediados de los 80, pero el paso del tiempo les ha ido quitando vigencia. También hay tareas más nuevas, pero que están mal definidas o mal especificadas.

A primera vista puede parecer algo poco relevante. Sin embargo, la falta de aggiornamiento hace que la mayoría de los cargos y tareas sean poco compatibles con la dinámica actual del mercado laboral, los cambios que se suceden en la organización del trabajo y la incorporación de nuevas tecnologías.

Hay actividades tradicionalmente relevantes en materia de empleo, como la construcción y la hotelería, que lentamente en los últimos años han ido actualizando tareas e incorporando otras que no estaban descritas. También la industria de la celulosa ha seguido un camino en esa dirección, primero a nivel de empresa y luego como sector productivo. Pero la mayor parte de los sectores "viene con una desactualización grande", dijo Mesa a El Observador.

El jerarca mencionó como otro ejemplo a la industria gráfica. En los talleres de obra no está reconocida la categoría de diseñador gráfico y tampoco está descrita la tarea como tal, aunque esa labor se realiza hace más de 15 años. "No es un invento de hace dos años. Puede pasar que una imprenta en el interior no utilice diseñador gráfico, pero es altamente improbable. Aunque sea de forma tercerizada o apelando a contratos no permanentes se usa", relató Mesa.

La utilización de una base antigua de descripción de puestos y categorías como criterio para establecer los escalafones salariales puede también no reflejar de manera correcta la forma en que está organizado el trabajo dentro de una empresa; y dar lugar a conflictos colectivos o individuales en las relaciones laborales.

"Un mando medio le indica a un trabajador determinada tarea que no es la que normalmente realiza. El trabajador dice: 'yo eso no lo tengo que hacer porque es de otra categoría y en todo caso es de otro nivel salarial'", señaló Mesa para ilustrar otra problemática que se presenta a menudo en las empresas.

A mediados del siglo pasado los puestos de trabajo eran más rígidos y tenían una dirección mucho más establecida. Había límites marcados porque el operario que se contrataba tenía como tarea manejar determinada máquina o equipo y nada más.

Eso no ocurre ahora y el paso de los años hace necesario volver a evaluar los trabajos que se desarrollan en cada sector y describir nuevamente los cargos. "Hoy nadie se mueve en una máquina sola, se mueve en un rango de tareas. Hay que reconocer esa ampliación y encerrarla dentro una categoría de responsabilidades y conocimientos requeridos, con determinado nivel salarial", afirmó Mesa.

"Oficial extruder"

En la extensa planilla que publica el MTSS hay una categoría que lleva nombre en inglés: oficial extruder. Así se llama a quien opera una máquina extrusora de caucho y la descripción de la tarea remite a un acta de 1966 con modificaciones en 1990. La antigüedad es similar en cargos como procesamiento de caucho, oficial balancinero y tornero matricero.

Hay otras categorías como peón de depósito y expedición u operario de máquina elevador que figuran en la industria de pinturas y cuya definición es de 1973. En la industria del vidrio y cristales huecos hay definiciones de tareas que remiten a actas de 1968 y 1971.

En sectores dedicados al procesamiento y conservación de alimentos hay categorías como empaquetadores, estibadores, encargado de máquinas, mecánicos y molineros que remiten a evaluaciones de tareas realizadas en agosto de 1968, según la planilla del ministerio.

Por ejemplo, dentro de actividades dedicadas a extracción e industrialización de minerales metálicos, las tareas de joyería manual fueron definidas en 1966. En la industria del plástico y los juguetes las definiciones son algo más recientes y datan de 2011. Entre las 7.000 categorías también hay creadas en 2014 y 2015, aunque son las menos. También hay definiciones muy antiguas en puestos administrativos y de ventas.

"Pagamos a unos X y a otros Y en función de descripciones de los 60. Esas diferencias no son parte real de la organización del trabajo, de la distribución de responsabilidades, ni de los conocimientos requeridos", expresó Mesa.


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Empleo y flexibilidad

La actualización de categorías y tareas es uno de los principales cambios que debe incorporar la negociación colectiva, porque ayudaría a mejorar las perspectivas del empleo, según el director del Centro de Economía del IEEM de la Universidad de Montevideo Ignacio Munyo. Desde su punto de vista, la manera minuciosa con que se describe cada cargo y lo que puede hacer cada persona dentro de la estructura de la empresa complica las tareas a la hora de ganar productividad e incorporar tecnología.

Para Munyo la definición de una tarea no puede exigir tanta especificidad como sucede hoy y se debe incorporar mayor flexibilidad. Eso también haría más atractivo la contratación de una persona por parte de una empresa.

"Tenemos un enorme problema. Si uno analiza un convenio colectivo del sector venta de ropa y se fija cómo están diseñadas las actividades y lo que puede hacer cada persona en cada actividad es un disparate. Está establecido prácticamente que si me muevo 20 metros hacia la derecha o hacia la izquierda soy oficial 1, pero si me muevo 25 metros para atrás ahí ya soy oficial 2 y mi salario es 20% más alto", dijo el economista semanas atrás durante una conferencia organizada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (Acde).

Para el director de la consultora Advice Federico Muttoni, es clave que cada organización identifique posiciones y habilidades estratégicas teniendo en cuenta el entorno del mercado, las capacidades de la empresa, la estrategia y la creación de valor hacia el cliente.

"Esto va cambiando con el mercado permanentemente. Por más que se actualicen, en general van de atrás, y no reflejan en su totalidad los cambios que se están produciendo, cada día más y de forma más rápida", dijo el experto a El Observador.

Impulso al aggiornamiento

Aunque los Consejos de Salarios en el sector privado se reinstalaron en 2005 con el primer gobierno del Frente Amplio, 13 años después el tema sigue sin abordarse. Es que en todos estos años las rondas de negociación colectiva se han concentrado casi exclusivamente en definir los ajustes salariales.

De hecho, la redefinición de categorías y tareas no aparece comúnmente entre las prioridades que sindicatos y cámaras empresariales colocan en sus plataformas reivindicativas. El Ministerio de Trabajo (MTSS) aspira a que estos temas se traten en los ámbitos de negociación colectiva durante los meses donde no se discute por salario.

Aggiornar las categorías es también necesario para desarrollar de mejor forma las políticas públicas de formación y capacitación profesional que requiere la nueva revolución industrial.

El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) ya ha destinado financiamiento para estudios sobre el tema, pero dada su complejidad pueden demorar hasta dos años. Atendiendo esa situación, Mesa explicó que el ministerio trabaja en una propuesta técnica que pueda implementarse en el corto plazo y en aquellos casos donde es "notoria" la necesidad de un aggiornamiento.

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