11 de abril de 2011 19:01 hs

"Uno de los sueños de mi padre fue que todos tuvieran acceso al arte", expresó al inaugurar el museo la noche del martes la diputada Isabel Allende, hija del mandatario que se suicidó durante el golpe militar del general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973.

La casona del tradicional Barrio República, cerca del centro de Santiago, alberga una vasta colección de arte contemporáneo, con obras de los españoles Pablo Picasso, Joan Miró y Antoni Tapiès, el norteamericano Frank Stella y el chileno Roberto Matta, entre otros.

Cuando en 1972 recibió las primeras obras de la colección, Allende agradeció emocionado el apoyo de los artistas.

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"Me conmueve muy particularmente esta noble forma de contribución al proceso de transformación que Chile ha iniciado como medio de afirmar su soberanía, movilizar sus recursos y acelerar el desarrollo material y espiritual de sus gentes", agregó el mandatario, elegido el 4 de septiembre de 1970.

Las obras que estaban en Chile quedaron ocultas en las bodegas de los museos de Bellas Artes y Arte Contemporáneo, mientras numerosos chilenos que salieron al exilio conservaron en sus propias casas los cuadros y piezas que seguían llegando, ahora como una señal de "resistencia" a la dictadura militar.

Pero en contraste con su futuro ligado a la creación y al arte, la casa de 2.000 m2 alberga un pasado oscuro: construida en 1920, durante la dictadura de Pinochet fue ocupada por los agentes secretos de la Central Nacional de Informaciones, que la utilizó como un centro de espionaje telefónico.

Después de la restauración de la democracia en 1990, artesanos y obreros que trabajaron en su remodelación encontraron, entre algunos muebles abandonados por los agentes de Pinochet, valiosas pinturas que se ocultaban como trofeos de guerra y que desde ahora también integran la colección.

(AFP)

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