Agro > UN LARGO ANHELO DE GANADEROS

Ciencia y trabajo interinstitucional: claves para avanzar hacia la erradicación de la “bichera” en Uruguay

La “bichera” es una enfermedad parasitaria que, en el caso de Uruguay, genera pérdidas por US$ 40 millones cada año, constituyendo uno de los grandes motivos para la caída en el stock de ovinos

Producción de ovinos en campos de Uruguay.

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26 de febrero de 2021 a las 22:00

Cochliomyia hominivorax es el nombre de la mosca que anualmente genera más de US$ 40 millones de pérdidas directas al Uruguay y que es considerada “un problema muy importante” por ocho de cada 10 productores ganaderos del país, según un sondeo realizado en 2019 por el Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

“Históricamente, las gremiales hemos contribuido a buscar soluciones a este problema. Tenemos buenas noticias: nunca estuvimos tan cerca como hoy de lograr un programa de erradicación”, dijo el ingeniero agrónomo Alberto Bozzo, director del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en representación de Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), la Federación Uruguaya de Grupos CREA (Fucrea) y Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR).

El perfil

Alberto Bozzo es director de INIA, productor ganadero cooperativista del departamento de Salto, socio de las cooperativas Calsal y Central Lanera Uruguaya (CLU), ex directivo de CLU y directivo de CAF.

La “bichera” es una enfermedad parasitaria causada por el gusano barrenador del ganado que afecta a todos los animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos (lamentablemente, 800 uruguayos por año son infectados por este parásito), el ganado ovino y vacuno, los equinos, los porcinos y la fauna silvestre. Es producida por las larvas de una mosca que infestan e invaden las heridas de animales vivos, generando pérdidas en el bienestar animal y en la producción ganadera.

Hace 30 años, en nuestro país habían 26 millones de lanares y hoy hay solo 6,4 millones. Aunque es difícil cuantificar en qué medida la mosca explica esta reducción, muchos productores aducen haberse retirado del rubro lanero por toda la mano de obra que les implicaba su control. La mosca cambia todo el esquema de trabajo, porque obliga a destinar muchas horas diarias a recorrer la majada para controlar la enfermedad y, pese a que los productores incurren en altos costos veterinarios para hacerle frente, un alto porcentaje de los animales abichados termina muriendo”, explicó el director del INIA. 

Un largo camino hacia el TIE 

Tres ministros de Ganadería han estado directamente vinculados a la búsqueda de soluciones para los daños que causa la mosca de la bichera. “En 2016, el ministro Tabaré Aguerre formó un grupo técnico interinstitucional (del cual CAF participó) para tratar este tema y mantuvo reuniones con sus pares del Mercosur para posicionarlo al máximo nivel. En 2019, el ministro Enzo Benech por decreto de ley formó un grupo ejecutivo –integrado por INIA, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y el MGAP– al que dio seis meses para presentar una propuesta para el control y la erradicación de la bichera. Por su parte, el actual ministro Carlos María Uriarte amplió el grupo asesor a otras instituciones (como el Instituto Nacional de Carnes (INAC) y el Instituto Plan Agropecuario (IPA) y lo está liderando de forma personal, con reuniones semanales. Para ello, cuenta con el apoyo clave del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, a diferencia de los ministros anteriores”, reseñó.

Bozzo –quien desde 2016 es delegado de CAF en la Junta Directiva del INIA– es optimista con respecto a los avances en el tema. “Se está avanzando hacia metas concretas, como la creación de una persona pública no estatal que será responsable de realizar la campaña de control y erradicación de la bichera, con características similares a la campaña contra la fiebre aftosa”, explicó.

El objetivo del grupo de trabajo es que Uruguay implemente la Técnica del Insecto Estéril (TIE), único método que hasta el momento actual se utiliza exitosamente para el control de esta plaga. La técnica mencionada fue desarrollada en Estados Unidos hace más de 40 años, habiéndose aplicado en ocho países de Norte y Centroamérica, sin que se hayan reportado efectos secundarios negativos en el ecosistema natural. 

“El TIE apunta a impedir la reproducción de la mosca a partir de la dispersión de machos estériles producidos en Copeg (Panamá), única planta en el mundo que provee de estos insectos. La característica de la mosca de la bichera es que se deja copular solo una vez en la vida, entonces si lo hace con un insecto estéril es seguro que no habrá descendencia”, indicó Bozzo.

Con respecto a los plazos, señaló: “En tres años se podría lograr un control  muy efectivo de la plaga, previendo un año para la preparación de los equipos técnicos y materiales, y dos años para la dispersión de los insectos estériles. A partir del cuarto año, se realizaría el mantenimiento de la barrera sanitaria, principalmente en la frontera con Brasil”.

El grupo liderado por Uriarte estima que el costo de una campaña TIE en Uruguay ascendería a los US$ 15 millones por año. “Esto supondría una beneficiosa relación costo-beneficio, considerando que ese monto se reducirá en los años siguientes, en la medida que se logre bajar la incidencia de la mosca”, expresó.

Con respecto al rol que las cooperativas agrarias tendrán en la implementación de este programa, Bozzo resaltó su presencia a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, y explicó: “Los productores cooperativistas podemos ser los mejores aliados del proyecto. Una vez que inicie, tenemos que tratar de disminuir al máximo las bicheras en nuestros predios para contribuir a hacer más efectivo el control del TIE. También se solicitará que informemos de los animales que se abichen, para que los técnicos del programa sepan dónde hay que reforzar los controles”.

Conocimiento nacional y de vanguardia 

Desde hace muchos años, el INIA viene realizando investigaciones tendientes a la erradicación de la llamada “bichera”, invirtiendo cerca de US$ 900.000 en proyectos de Fondos de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) enfocados en este tema”, enfatizó.

Ello incluye un proyecto FPTA que se realizó junto al MGAP en el año 2015 que arrojó tres importantes conclusiones: el TIE es efectivo para erradicar la mosca local, el río Uruguay actúa como barrera natural para impedir su dispersión, y en invierno la población de este insecto baja considerablemente, pero no desaparece.

Además, en 2019 el INIA aprobó otro FPTA con el Instituto Pasteur –y apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)– que supone un proyecto de vanguardia a nivel mundial. El objetivo es lograr una mosca editada genéticamente mediante biotecnología que permite la descendencia de la especie, pero de un mismo sexo. De esa forma, también se erradicaría la especie, pero de una forma más económica y permanente.

Tenemos un grupo de científicos uruguayos trabajando en este proyecto, codo a codo con los referentes a nivel mundial en la temática. Los resultados se verán dentro de cuatro o cinco años, pero esta tecnología acompañará perfectamente al TIE y a futuro podrá ser utilizada para erradicar también a otras plagas, como el dengue”, explicó.

Al servicio de las cooperativas agrarias 

“Como delegado de CAF en el INIA, desde 2016 he transmitido la preocupación de los productores cooperativistas sobre las grandes pérdidas que representa la mosca de la bichera, obteniendo siempre el respaldo político y científico del instituto”, dijo el director del INIA.

Consultado sobre la importancia de este instituto para los productores, valoró: “El INIA tiene que ser un centro de investigación que apunte a la excelencia en la producción de productos científicos y tecnológicos, pero con cercanía con el productor. En ese sentido, en los últimos años hemos insistido en la importancia de realizar publicaciones internacionales, pero enfocando las investigaciones en levantar las limitantes de los productores porteras adentro”.

Al respecto, concluyó: “En los últimos años, pasamos de un INIA que hacía énfasis en organizar actividades a un INIA que puso el foco en obtener resultados, que es lo que reclamaban las gremiales del sector. Actualmente estamos elaborando el Plan Estratégico Institucional 2022-2027 con visión 2030, y precisamos el aporte de los referentes de nuestras cooperativas para construirlo. Por supuesto que debemos seguir maximizando la eficiencia en el uso de los recursos, pero sin olvidarnos de que Uruguay es de los países de la región e incluso del mundo que aporta un menor porcentaje de su PBI a la investigación (actualmente representa el 0,49%)”.

“Quisiera cerrar citando a nuestro Clemente Estable: ‘con una ciencia grande, no hay país pequeño’”, destacó Bozzo.

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