Ciencia > PANDEMIA

Científicos advierten que limpiar superficies no reduce tanto el contagio y enfatizan la ventilación

Más recursos para evitar la transmisión aérea y menos recursos para desinfectar espacios: esta es la demanda de la comunidad científica, que critica la falsa sensación de seguridad que generan algunas medidas

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19 de noviembre de 2020 a las 17:28

Con la subida de la cifra de los casos diarios, cada vez son más los uruguayos que deciden intensificar los protocolos de higiene y prevención del contagio en sus respectivas casas, oficinas, locales y escuelas.

Como se ha podido observar, entre las medidas más implementadas se encuentra la limpieza y desinfección de superficies. En los primeros estudios científicos que se realizaron sobre este nuevo virus se concluyó la posibilidad de que sobreviviese en algunas superficies hasta por tres días. Incluso la Organización Mundial de la Salud puso especial énfasis en la transmisión superficial como un riesgo. 

De esta forma los protocolos sanitarios se configuraron en torno a la idea de comprar productos para llevar a cabo esta tarea. Sin ir más lejos, durante la segunda semana de abril la Intendencia de Montevideo llevó a cabo desinfecciones con amonio cuaternario o hipoclorito de sodio en espacios públicos concurridos de la ciudad.

No obstante, numerosas investigaciones han desvelado evidencias científicas que ponen en duda la efectividad de estas medidas. Así lo han afirmado los periodistas de The New York Times Mike Ives y Apoorva Mandavilli, quienes en su artículo El coronavirus se transmite por el aire en interiores. ¿Por qué seguimos fregando superficies?, publicado el 18 de noviembre, han recopilado una serie de testimonios y estudios que advierten que el aire es la principal vía de propagación. 

"Hay poca o ninguna evidencia de que las superficies contaminadas puedan propagar el virus", declaran los periodistas, señalando que el virus podría permanecer en el aire durante horas en pequeñas gotas, infectando a las personas mientras inhalan, particularmente en espacios interiores abarrotados con poca ventilación.

Entre los expertos mencionados en el artículo se encuentra el Dr. Kevin P. Fennelly, especialista en infecciones respiratorias de Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, que critica el desperdicio de tiempo y dinero en desinfectar superficies, cuando realmente se debe prestar atención a la transmisión aérea.

Por su parte, Shelly Miller, experta en aerosoles de la Universidad de Colorado Boulder, declaró: "Los virus se emiten a través de actividades que rocían gotitas respiratorias: hablar, respirar, gritar, toser, cantar y estornudar. Y los aerosoles desinfectantes a menudo están hechos de químicos tóxicos que pueden afectar significativamente la calidad del aire interior y la salud humana". 

El teatro de la higiene

Gobiernos, empresas y familias siguen obsesionándose a día de hoy con los rituales de reducción de riesgos que nos hacen sentir más seguros, incluso cuando estos no ofrecen una seguridad real. Esto es a lo que el periodista Derek Thompson en un artículo para The Atlantic bautizó como "el teatro de la higiene". 

La expresión es una analogía al concepto de "teatro de seguridad" acuñado por la periodista Jim Fallows. En el contexto que se enmarca tras los atentados del 11 de septiembre, la seguridad física pasó a ser una obsesión nacional, "especialmente en los aeropuertos, donde la Administración de Seguridad en el Transporte registró las entrepiernas de innumerables abuelas en busca de posibles explosivos", dice el periodista.

De la misma forma, Thompson considera que se está volviendo a producir este espectáculo como una estrategia de búsqueda de una "falsa sensación de seguridad que, irónicamente, puede provocar más infecciones". "Muchos establecimientos se jactan de sus prácticas de limpieza mientras invitan a extraños a espacios interiores sin ventilación. Esta lógica representa completamente falsamente la naturaleza de una amenaza aérea", declaró el periodista. 

El artículo concluye citando a Yeung King-lun, profesor de ingeniería química y biológica en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong: "La gente se quita las máscaras para el almuerzo o cuando regresa a su cubículo porque asume que su cubículo es su espacio privado. Pero recuerda: el aire que respiras es básicamente comunitario".

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