24 de enero de 2013 19:08 hs

Tras la resolución de la Intendencia de Montevideo de clausurar el Bar Rodó por ruidos molestos, los dueños del local se dirigieron este jueves a la comuna capitalina para encontrar algún mecanismo para su reapertura.

Martín Rabazoni, dueño del local, aseguró a El Observador que se comprometieron a colocar una persona de seguridad para que vigile que no haya personas sentadas en la vereda de enfrente y no generar excesos de ruidos.

Este viernes enviarán una carta a la intendencia con esta idea, y luego la comuna decidirá si le dán curso o no para rehabilitar el local.

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Néstor Campal, director interno del departamento de Desarrollo Ambiental de la intendencia, aseguró a El Observador que en Montevideo la normativa de ruidos que existe es de "inmisión". Es decir, que "vela por el vecino" respecto "del generador del ruido". Por eso, cualquier individuo puede reclamar a la comuna capitalina por excesos sonoros que producen centros comerciales.

"La normativa se cumple yendo a medir a la casa del vecino, midiendo el ruido ambiente a esa hora determinada, independiente de lo que genera", señaló.

Por tal motivo, Campal explicó que no importa la cantidad de energía sonora genere un centro comercial, sino la energía que el bar o centro comercial genere y le afecte al vecino que protesta. "Si tu aislás sonoramente el lugar desde donde producís el sonido, al vecino no le llega nada", agregó.

El secretario general de la comuna, Ricardo Prato, desconoce el expediente del caso Rodó, al igual que Campal. No obstante, un integrante del departamento de Desarrollo Ambiental aseguró a El Observador que "una vez que han pasado diferentes plazos y se han hecho esfuerzos para lograr la finalización del problema, cuando no se logra, se (procede a la) clausura".

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