Hace un año y medio el cofundador y gerente de Tecnología de PedidosYa, Ruben Sosenke, decidió dar un paso al costado. En ese momento, el objetivo era encontrar una vida un poco más tranquila, a sabiendas de que había sido parte de la construcción de una de las empresas más icónicas de Uruguay en la última década.
A principios de 2021, Ariel Burschtin y Álvaro García -los otros dos cofundadores- también se retiraron de la compañía. Ninguno de los tres se alejó del mundo emprendedor, pero ahora están en un lugar desde donde vuelcan sus experiencias a quienes deciden encarar un proyecto.
En ese camino, se presentó Nilus, una compañía fundada por Ady Beitler que busca erradicar el hambre en el mundo. La relación de Beitler con Sosenke comenzó a ser semanal y después diaria, hasta que en determinado momento el ex PedidosYa se dio cuenta que era hora de sumarse al equipo.
De esta forma, el lunes anunció que es el nuevo gerente de Tecnología de Nilus. Si bien no está codo a codo con García y Burschtin, de alguna manera vuelven a estar juntos, porque ellos son inversores de la compañía.
¿Fue algo planeado volver al mundo laboral de forma fija?
La verdad no me lo esperé volver tan pronto, pero se fue dando gradualmente. Después de toda la interacción que he tenido con varios emprendedores, a lo largo de este año y medio desde que dejé PedidosYa, Nilus fue uno de ellos. Siempre el foco estuvo claro, y era que yo asistiría desde la parte tecnológica porque es mi expertise.
Con Ady Beitler (fundador de Nilus), hablábamos varias veces a la semana y mi aporte comenzó a ser no solo técnico, sino más bien general. Hasta que al final, naturalmente se dio porque me gusta lo que están haciendo y quiero asistir desde la parte donde yo sé.
¿El propósito de Nilus fue fundamental?
En realidad, eso fue todo. Más allá de que el equipo es increíble y me encanta la filosofía de trabajo, la misión fue trascendental. Yo busco eso en mi vida y en Nilus encontré algo que tiene un propósito más grande que yo.
Me di cuenta cuando todos los días me levantaba y pensaba en cómo solucionar este problema, eso es algo que me llena y no veo mejor forma hoy en día de invertir mi tiempo. Se conjugó mi forma de ser y mi visión de vida, con el aspecto laboral, entonces la oportunidad fue única.
En PedidosYa tuvo un recorrido de principio a fin, porque pudo ver crecer la empresa. ¿En este caso cómo es?
Siento que, más allá de que esté operativa desde hace un tiempo, me dan la libertad de tener una hoja en blanco para "empezar de cero". Pero también, el hecho de ser tres en un monoambiente y después 2.500 empleados en 14 países como pasó con PedidosYa, me hace tener empatía y me puedo identificar con cualquier proyecto.
Eso me permite entender cuál es la etapa que está transitando ahora Nilus y cuáles son sus necesidades para seguir creciendo. Me puedo adaptar fácilmente y saber qué se espera de mí.
Álvaro García y Ariel Burschtin también son parte de Nilus, pero como inversores. ¿Fue algo buscado?
Con Álvaro y Ariel somos casi familia y mucho de lo que yo ya atravesé, ellos lo están explorando ahora. Pero compartimos ciertas particularidades como por ejemplo la valoración de empresas, por lo que hay mucho intercambio y se presentó la oportunidad de Nilus.
A los dos les encantó la empresa y a mí me encanta que se hayan sumado porque me da mucha más confianza en el emprendimiento.
De alguna manera están los tres juntos, pero en algo diferente a PedidosYa. ¿Qué desafíos hay en ese sentido?
Mi desafío personal es ese, o sea, el emprendimiento de un rubro que no es exactamente igual al de PedidosYa. Pero hay muchas facilidades tecnológicas que nos permiten hacer foco en lo que realmente va a ser la clave del éxito de Nilus, y no vamos a tener que hacer determinadas inversiones porque ese tipo de cosas ya existen.
Nosotros tenemos un montón de ideas para llegar a nuestro segmento, que es muy diferente al de PedidosYa. Es totalmente lo opuesto y ese es el desafío, porque ahí está la clave.